Ojalá creyera en los milagros educativos

Me sorprende la gran cantidad de personas e, incluso profesionales de la educación, que creen en los milagros y se deshacen de halagos ante noticias como, la existencia de metodologías fantásticas, docentes salvadores o, incluso, colegios milagro. Y no, no son pocos. Cada vez son más los que se suman a la acrítica visión de titulares interesados, productos variopintos que interesa vender y encumbran, más o menos abiertamente, a determinados personajes como adalides de un nuevo misticismo educativo. Ojalá pudiera ser como ellos. Ojalá pudiera comprar milagros educativos sin preguntarme, ni tan sólo, si hay algo de verdad en ellos. Creo que, visto lo visto, lo que debería proponerse es una organización que confirmara o desmintiera esos milagros de forma razonada y razonable ya que, por lo que parece, apelar al sentido común cada vez está peor considerado.

Fuente: Flickr CC

Hoy comento la típica noticia que sale en los medios del típico colegio innovador que consigue milagros con sus alumnos. Y, ojo, en este caso da la sensación que los que defendemos la pública debamos congratularnos porque es un centro público de alta complejidad (aunque no lo dictamine así la Conselleria) con un 92% de alumnado extranjero. No, lo siento. A mí no me gusta que haya centros gueto que estén escolarizando masivamente a alumnos procedentes de familias socioeconómicamente deprimidas. Ni me gusta, ni creo que deba permitirse su existencia. Pero, ¿de verdad vamos a alabar la existencia de este tipo de centros? Pues va a ser que no por muy buen trabajo que se haga en los mismos.

Por cierto, en referencia al buen trabajo que están haciendo y a los datos que se nos suministran hay algunas cuestiones que me escaman. En primer lugar la comparativa que se hace de los resultados de los alumnos de ese centro con otros centros privados de supuesto prestigio. Bueno, habríamos de ver qué supone prestigio de un centro como no sea la pasta que tienen los padres que llevan a sus hijos ahí porque, ya de entrada, considerar prestigioso a un centro educativo por la tipología educativa del alumno que escolariza dice muy poco de ese tipo de valoraciones. Pero no nos vayamos por las ramas. En el artículo se afirma que ese centro educativo, el Joaquim Ruyra, situado en l’Hospitalet de Llobregat ha sacado mejores datos que otros centros en las pruebas de competencias básicas que gestiona y realiza la Generalitat en sexto de Primaria. Unas pruebas que no son públicas y que no permite difundir los valores de los centros, salvo para consumo propio del profesorado o simple comunicación individual a los padres de los alumnos. Algo chirría en el asunto. O se han pasado la ley de protección de datos por el forro o, simplemente, esa comparativa no existe. En el primer caso es delito y debería investigarse quién ha permitido que se filtrara los datos de determinados centros para la comparativa y, en segundo lugar es que simplemente son falsas esas informaciones. Yo, sabiendo lo cuidadosos que son en temas de protección de datos en Cataluña a nivel educativo (y, a veces, reconozco que en exceso, cosa que hace en ocasiones que te plantees si no estarán encubriendo algo) no creo que hayan permitido ese filtrado de datos.

Una vez hecho el primer supuesto vamos a detectar otra gran incoherencia del artículo: la dedicación del profesorado que está trabajando en el mismo porque creen en el proyecto que se está llevando a cabo. Ahí es fácil detectar la mentira porque sólo hemos de acudir a las adjudicaciones de destinos de la última década y observaremos que los funcionarios e interinos sólo buscan largarse del centro. Si tan maravilloso es, tanto funciona como un reloj suizo y hay un ambiente tan envidiable, ¿por qué la mayoría de sus docentes son interinos -repiten porque, en Cataluña, si no repites en el centro al tener potestad de selección el director te quedas posiblemente sin plaza para el curso siguiente- y la mayoría de sus funcionarios ha ido abandonando el centro mediante los últimos concursos de traslados? Algo que choca un poco con lo que se vende. Quizás es porque reciben mucha presión o, quién sabe si no es todo tan maravilloso como lo pintan.

Recomiendo también el análisis de la función de los voluntarios. La verdad es que es interesantísimo que los padres se impliquen en el funcionamiento del centro pero de ahí a usarlos como voluntarios gratuitamente para evitar la contratación de docentes va un largo trecho. Eso sí, reconozco que es bueno que la comunidad educativa participe y tenga entrada libre en el centro pero lo anterior jamás debería confundirse con el trabajo a coste cero que, lamentablente, es algo que nos llevan vendiendo demasiados.

No, no todo es tan claro en el colegio «milagro». Me alegro, eso sí, que se difundan que hay cosas positivas en los centros públicos -al igual que en los concertados mediatizados más masivamente- pero, hay cosas que no me cuadran y ya veis que no entro en el modelo de Comunidades de Aprendizaje que usan porque, al final, algunos van a decir que me obceco en demonizar determinadas prácticas educativas, llevadas a juicio en más de una ocasión por ser consideradas sectarias, y no es el objetivo de este artículo.

Quizás conviene aplicar el principio de precaución cuando oigamos la palabra milagro relacionándolo con algo terrenal porque, seguramente, ni todo será tan claro ni tan calvo.

Ya veis que al final publico mis reflexiones acerca de los temas que me pedís pero, si a veces no lo hago, pensad que es por falta de tiempo y no por otra cosa.
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

6 Comments
  1. Qué bueno lo de mirar la rotación de plantilla. Pérfido. Y si los datos son realmente secretos realmente no sabremos si todo es mentira o hasta qué punto es cierto.
    Desde luego si uno es ya de por sí escéptico, en centros potencialmente conflictivos mis orejas se levantan hasta el cielo porque no lees iniciativa alguna que haya salido mal. Cualquiera sabe que una cosa diferente que se haga en clase tiene pros y contras y no funciona con muchos y sí con los de siempre (si de verdad plantea un nivel de exigencia y no un mero juego que permita además aprobar) pero lo mejor de estas prácticas que leemos es que funciona con todos sin conflicto alguno. Y esto de la innovación es como lo de los extraterrestres, que los escépticos nunca los ven porque están en el aula con su clase magistral

    1. No es perfidia, es ganas de contrastar la noticia porque, cuando uno lee «milagros» aplicados a cualquier ámbito ya hay esa luz roja que dice… «tate, ve con precaución».

      Hay cosas que funcionan bien en un aula y en otra no. Iré más lejos, no creo en la metodología milagrosa ni en nada que, con independencia del grupo-clase, funcione de la misma manera. Eso sí, a veces algunos tienen interés en vender lo anterior como verdad absoluta y, al final, por desgracia, se les desmonta el chiringuito a poco que alguien tenga ganas de hurgar un poco en el asunto 🙂

      Por cierto… ¿dónde están esas clases magistrales de las que todos los «innovadores» hablan? Yo, en mis casi veinte años de docencia no he visto ninguna. Y ya me cuesta recordarlas de mi época de estudiante.

      Un saludo y gracias por comentar.

  2. Bufff… he empezado a leer tu blog… desde hace 2 días desesperadamente,…es la única página que he enontrado que critica la innovación educativa,…que busca la parte negativa de todas esas chuminadas. Gracias

  3. Yo hace veinte años que me dedico a esto y hace veinte años que dicen que la clase magistral está obsoleta, y yo sigo sin saber lo que es. Yo el artículo al que te refieres lo he leído, y me gustaría saber la opinión de los propios responsables de la escuela de algunos de los afirmaciones vertidas por el periodista que, sencillamente, no me creo. Un saludo

    1. Lo que se vende y lo que es, por desgracia, en ocasiones tiene muy poco de parecido. Más aún en esas noticias sensacionalistas que nos inundan últimamente acerca de metodologías fantásticas, neuroeducación o, simplemente, en aquellos colegios milagro o docentes divinos que, por desgracia, están comprando más de uno. Un saludo de vuelta y gracias por pasarte por aquí.

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