Olvidémonos de la máquina

Creo que, en demasiadas ocasiones, la conversación acerca del uso de las nuevas tecnologías en el ámbito educativo recae sobre los aparatos que vamos a utilizar o sobre el ecosistema (sistema operativo y programas) sobre el que nos vamos a mover. Que si netbooks, que si iPads, que si móviles, que si Windows, que si Ubuntu,… Al final creo que estamos perdiendo mucho tiempo en hablar acerca de lo menos esencial. Tiempo que se resta de la utilidad real que vamos a dar a esos medios -sí, son simplemente unos medios- en nuestras aulas. Sinceramente, a efectos prácticos, da lo mismo usar un iPad de tropocientos euros como una cafetera con patas que nos venden por poco menos de 100. Al final lo que va a decidir su utilidad será lo que haga el docente con él. Más bien la manera que tenga de usar el producto con sus alumnos. Una mala cafetera, a veces, puede hacer un mejor café que la gran Nesspresso de última generación. Si cogemos un buen café y gastamos en el mismo quizás, y sólo quizás, seamos capaces de ofrecer una taza de café que no tiene nada que envidiar a una máquina que funciona sólo con cartuchos originales (sí, hay copias pero sería como permitir y alentar el plagio en el sistema educativo y, por eso, no puedo comprar el símil para esta disertación) que valen un pastazo.

Fuente: http://learningcenter.essec.edu
Fuente: http://learningcenter.essec.edu

Si uno es un buen profesional va a olvidarse de la máquina y va a centrarse en la red. Siempre he defendido que es muchísimo más importante tener una buena conexión que el mejor dispositivo tecnológico que el dinero pueda comprar. Podemos tener las mejores máquinas del mundo pero si no tenemos docentes que sepan usarlas y, como no, una conectividad impecable, las podemos usar para poco menos que caros posavasos. Olvidémonos de una vez de la máquina y veamos qué queremos hacer. Lo de la máquina es sólo una excusa que algunos se inventan para no hacer cosas diferentes en sus aulas.

Por cierto, diseñar una campaña de marketing educativo, basándose en que un centro educativo usa iPads, es una soberana gilipollez. Se ha de ser bastante estúpido para asociar calidad educativa con aparatos electrónicos. Se ha de ser bastante estúpido para asociar el dinero que valen unas zapatillas deportivas con la mejora en las marcas de running. Que si uno no corre o pone interés en ir mejorando su nivel, ya podemos comprar las zapatillas más caras del mundo que, por desgracia, no van a traer asociadas ningún tipo de mejora en su rendimiento deportivo.

Al final, lo de siempre. Quejarse por no tener un iPad, un Chromebook, una PDI o cualquier otro elemento tecnológico para encubrir las necesidades más imperiosas. Y la necesidad no está en la máquina, está en la mejora del aprendizaje diseñando estrategias para que el mismo se dé en condiciones. Y, para lo anterior, prefiero un buen docente que cientos de aparatejos que, por desgracia, tienen un coste muy alto, una obsolescencia cada vez más rápida y, como no, una dependencia del mismo demasiado poco interesante.

Creo que al final tocaría aplicar la teoría BBBU. Esa teoría dice que cualquier herramienta para introducirse en el aula tiene que reunir cuatro características fundamentales: ser buena, bonita, barata y, como no, ÚTIL. ¿Nos olvidamos de una puñetera vez de la máquina para hablar de las necesidades educativas reales que tenemos y, a posteriori, decidir qué herramienta podemos usar para solucionarlas?

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

5 Comments
  1. Hola de nuevo Jordi,
    Comparto en gran parte tu idea del artículo, y también pienso que lo fundamental es plantearse en que pueden mejorar el proceso de aprendizaje, y no dejarse llevar por modas o aún peor, por campañas de marketing… Ese planteamiento previo ya nos tendría que ayudar a analizar que tecnología y/o aparato es más óptimo, y ahí es donde disiento en parte con tu escrito. Justamente pienso que una vez sabemos el porqué y para que, de la introducción de elementos TIC, será igual de importante planificar el cómo y cuándo, y también en consecuencia elegir el dispositivo, plataforma, entorno… No todo vale para todo, y ahí he visto errores tanto en un sentido (comprar lo más IN) como en el otro (todo és lo mismo) que han echo fracasar más de un proyecto de implementación TIC.
    Me quedo con tu reflexión final:
    «…hablar de las necesidades educativas reales que tenemos y, a posteriori, decidir qué herramienta podemos usar para solucionarlas?»
    y igual esas herramientas no tienen ni porque ser TIC, pero si apostamos por ellas hemos de procurar que actúen de catalizador impulsando nuestro proyecto o experiencia en el aula, otra cosa seria engañarnos y provocar desencanto en la comunidad.
    Un abrazo!

    1. No puedo menos que estar de acuerdo íntegramente en tu comentario. Sí, no todas las máquinas ni herramientas sirven para todo y tenemos que tener muy clara la prelación antes de ponernos a elegir. Lo de considerar la herramienta como algo diferente de un apoyo o catalizador del aprendizaje lleva, como bien dices, a errores y desencantos.

      Uno de vuelta.

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