Paranoia educativa

Llega un momento en que uno se plantea la posibilidad de que todo lo que está pasando a su alrededor sea sólo producto de su mente calenturienta. Llega un momento en que las noticias educativas que se van sucediendo toman tantos tintes de irrealidad que uno no sabe si se trata de una broma pesada o de una pesadilla de la que cuesta mucho despertarse. Llega un momento en que uno se plantea si todo lo que está sucediendo no es una gran paranoia fruto de quien observa esa realidad que le rodea. Llega un momento en que uno se plantea si todo no es producto de un desorden neuronal que no se ha sabido diagnosticar por un especialista.

Cuando dices en voz alta que hay centros donde se inflan las notas de segundo de bachillerato, algunos dicen que sólo ves visiones. Visiones producidas al ver una irrealidad que no existe. Cuando analizas los datos y las diferencias entre las notas de bachillerato de algunos centros y las que han sacado en Selectividad, te planteas que quizás la miopía te impida ver los resultados con perspectiva o no sepas realizar las operaciones matemáticas básicas que te han permitido obtener esas divergencias en las calificaciones. Seguro que es todo producto de un desorden en algún mecanismo de transmisión sináptico.

También debe ser producto de mi imaginación el ver cómo Telefónica (detrás de su fundación) publica unos modelos educativos de futuro, que mucho se parecen a las propuestas que el Ministerio de Educación ha publicado como esbozo para una futura Ley de Mejora de la Calidad Educativa. Supongo que también deben de ser malas interpretaciones de quien se ha dedicado a comparar ambas. Una interpretación que, seguro que es totalmente subjetiva de quien escribe.

Me da la sensación que tampoco estoy atinado con las casualidades. Casualidades que llevan a que un Ministro de Educación presente los datos del BBVA (otro que también se escuda detrás de su fundación) como los datos usados para demostrar que las CC.AA. tienen una diferencia de resultados entre el nivel de sus alumnos. Unos resultados avalados por un banco. Un banco que, seguramente, sabe mucho de realizar estudios objetivos. Un banco que, como instrumento de confianza económica, velará por el bien de toda la sociedad española.

Llegado a este punto tengo claro que lo siguiente es la locura. Un agravamiento de la conducta paranoide. Pero, una vez que estamos desatados y sabemos que todo lo que estamos diciendo es sólo producto de nuestra imaginación podemos seguir hablando de algunas cosillas.

¿Por qué no hablar de las adjudicaciones docentes en Cataluña? Unas adjudicaciones que, según el paranoico que se halla detrás de estas líneas, se han dado de forma dedocrática en un noventa por ciento de los casos. Una dedocracia amparada por la legislación educativa catalana. Por aquella que permite seleccionar a los directores a casi toda su plantilla (incluso cargarse a algún funcionario con plaza definitiva alegando la falta de horas de la misma) tan sólo enviando un papel a su Administración educativa. Un papel con unas propuestas y confirmaciones de docentes para que continúen en el centro pasando por delante de otros con más antigüedad o capacidades. Un papel que rompe cualquier concurso de méritos y equidad en la selección de las plazas. Como dirán algunos, pura paranoia. Esquizofrenia seguramente. Es que uno ve fantasmas donde no los hay.

Podría seguir hablando de aquellos que se han embolsado cantidades ingentes de dinero por el plan Escuela 2.0. De aquellos que han ocupado determinados puestos educativos tan sólo por ser hijos o parientes de. De aquellos que, bajo mano, se han lucrado con la Educación en nuestro país. Unos temas que, seguramente, haría que para algunos quien escribe tuviera que pasar horas y horas tendido en un diván.

Estoy para que me pongan una camisa de fuerza. Veo muchas cosas que no debería ver. No me vendo cuando observo que la realidad es que demasiados lo hacen. Me planteo que quizás yo soy el raro y lo habitual debe ser lo que uno cuestiona y critica en  voz alta. Raro o paranoico, cualquiera de los dos calificativos vale para desprestigiar lo que uno escribe.

A lo mejor tengo la suerte de que sólo sea producto del calor y no de cuestiones psicológicas de elevada gravedad como las que he comentado anteriormente. No debo perder la esperanza de que sólo sea eso.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

6 Comments
  1. Yo también debo estar paranoico, loco, loquito de atar. Será porque, en general, comparto tus reflexiones, las difundo en mi centro(no les gusta leerlo). Los leen a escondidas, y sé que visitan Xarxatic, para acumular acusaciones. Tiemblan cuando comprueban que el tal Xavier lo han tenido «dentro» del cole, y han advertido tarde el peligro que han corrido.

    En mi centro(támbien tú centro) lo de la «elección» de la Directora es incluso peor que en Cataluña. No se han cortado un duro. NO se ha conocido ni los nombres de una supuesta selección.

    Referido a los COntratos-Programas famosos(como tema los has dejado un poco arrinconados en tus comentarios) en mi centro tenemos tres «reclamados» para permanecer sin tener que ir a sus destinos, a cambio de fidelidad inquebrantable.

    Si me llegan a decir, hace tan solo una década, de que íbamos a llegar a esta situación corrupta y fétida, me hubiera sentido yo mismo paranóico en aquel entonces. Pero es una relaidad. Y lo malo no lo tenemos sólo en los políticos(lo que obvio) sino que tenemos demasiados allegados, menos que mediocres, dispuestos a chapotear entre tanto excremento.

    1. No creo que sea muy saludable compartir las reflexiones que se vierten en este blog y, difundirlas en un centro educativo aún hace que ese «compartir» sea aún menos saludable.

      En referencia a la elección opaca de la directora de tu centro (¿también el mío?) es bastante similar a como se está dando el tema en Cataluña (amén de otras CC.AA. que también tienen sus directores nombrados mediante no se sabe cual procedimiento). Desde que desapareció «legalmente» la elección directa de los directores por parte de los Claustros, el proceso cada vez ha sido menos transparente hasta difuminarse en lo que está sucediendo ahora. Un proyecto de dirección que, tan sólo es un copia y pega de alguno de los que pululan por la red y, que nunca se tiene en mente aplicarlo excepto en lo que convenga, a nivel personal, a algunos docentes de ese centro. Unos docentes a los que antes se llamaba camarilla. Ahora… aprovechados directamente, con diversos beneficios (horarios, grupos, etc.) por apoyar a esas direcciones.

      Reconozco que me he dejado de mencionar los contratos programa, pero fue tal mi lucha contra ellos que me agotó el tema. Sigo luchando contra ellos y contra todo lo que suponga privatizar la Educación pública, pero las fuerzas de uno son las que son. Eso sí, en referencia a los mismos, comentar aquí la gran cantidad de compañeros que se fueron a pedir al despacho de mi directora beneficios laborales. Una lista más larga de la que me gustaría. Un sistema que sirve para seguir esclavizando los docentes de los centros educativos que dirigen, poniéndoles entre la espada y la pared, a pesar de que les salga algún «paranoico», que no tiene ganas de deber nada a nadie, de vez en cuando.

      Compartiendo tu último párrafo… ¿quién me hubiera dicho a mi que en catorce años de docencia la situación, a todos los niveles, habría degenerado tanto? ¿Quién me hubiera dicho que gran parte de la degeneración está potenciada por algunos docentes? Si me lo dicen, no me lo creo.

  2. Escribes por lo que parece desde una cierta buena voluntad, y por lo tanto no puedo evitar la empatía. No obstante, entre la mezcla de errores con aciertos, creo que abundan más los primeros. En particular me parece lamentable tu voluntad de que no existan las direcciones de los centros docentes, puesto que al final, si no pueden tener capacidad de gestionar los recursos humanos, da igual que existan o no.

    Como bien sabes, en cualquier entidad la dirección es esencial para su buen funcionamiento. Y dirigir no es únicamente hacer un compendio de buenas intenciones, o transmitir los deseos del Claustro. Lógicamente esta estructura, que ha existido en el pasado, conduce a la inoperancia ¿Quién quiere enemistarse con un compañero? ¿Quién quiere enemistarse con el Claustro?, y por lo tanto conducen a donde estamos: a hacer la vista gorda ante todo tipo de comportamientos. A la corrupción del sistema, vaya.

    Se trata de una situación muy cómoda que algunos desearían para toda su vida laboral. Sin molestas evaluaciones del trabajo realizado, todo basado en el número de registro. ¡Qué más da que se trabaje más o menos, que se llegue tarde sistemáticamente, que los alumnos estén descontrolados!… si yo tengo un 6000 y tú tienes un 15 000. Todo basado en el corporativismo a ultranza. El viejo estilo de toda la vida.

    Este estado de cosas nos ha llevado a donde estamos, esto es, a unos niveles formativos lamentables. Por lo tanto, asumiendo el riesgo real de favoritismos (que por otra parte son característicos de toda organización), yo prefiero mil veces un sistema en que la dirección del centro pueda incidir de manera real en la selección (sí, selección) de recursos humanos, y deseo que se avance por este camino.

    Efectivamente en mi centro (catalán, por cierto) ha habido personas a las que no se les ha querido renovar su comisión de servicios, y se les ha dicho directamente los motivos, y otras a las que se ha reclamado y también se les ha dicho directamente. El resultado final yo creo que ha sido muy positivo para los que deberían ser importantes, esto es, para los alumnos.

    Lógicamente aquellos que no volverán se creerán víctimas de algún tipo de favoritismo o discriminación, pero esto también es huamanamente explicable, Lógicamente lo último que harán será un esfuerzo de introspección y cuestionar su propia tarea en el aula.

    Los hay que confunden a la educación como servicio público con un servicio público de empleo. Andan equivocados.

    Saludos

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