Pautas para una Administración educativa eficaz

Antes de empezar con la redacción de este artículo conviene delimitar el concepto de Administración. Administración es un concepto más allá del político de turno que hayan puesto para controlar alguna faceta del gobierno; teniendo más que ver con el proceso de planear, organizar, liderar y controlar el trabajo de los miembros de una determinada organización. Se trata, en definitiva, de lograr unos objetivos a través del uso correcto de los recursos humanos, bienes y materiales de que se dispongan.

Por tanto, ¿cómo incorporamos al concepto básico lo puramente referido al ámbito educativo? Limitando la gestión a ese ámbito, teniendo en cuenta que el mismo englobará al personal de servicios, personal docente e instalaciones y equipos necesarios para realizar dicha tarea.

Todo lo anterior sin olvidar que el político (o los cargos políticos intermedios) son totalmente innecesarios para una buena gestión directa, pero sí imprescindibles para dejar en manos de los más hábiles esas tareas.

Sigamos analizando cómo conseguir esa Administración educativa eficaz. Siendo eficientes con los recursos que se disponen no hay suficiente; además se tienen que alcanzar los objetivos propuestos. Es decir, tender a la eficacia.

¿Os suena lo anterior? Las medidas que se están tomando. Están basadas en una mejora de la eficiencia de los recursos invertidos (considerados como insumos económicos) pero no se ha previsto una mejora simultánea de la eficacia. Ello significa que es bastante más que probable encontrarnos con un problema de eficacia a medio plazo, cuando las medidas eficientes tomadas sin tener en cuenta la eficacia de las mismas sobre el sistema, demuestren el completo fracaso de las mismas.

Por tanto, ¿qué procesos serían necesarios para establecer una Administración educativa eficaz?

1) Planificar

Antes de nada planificar a medio y largo plazo. Previsiones cortoplacistas sólo pueden estar abocadas al fracaso. Dentro de dicha planificación se tendría que tener en cuenta lo siguiente:

  • Aclarar, amplificar y determinar los objetivos de los planes educativos
  • Pronosticar con los máximos informes previos posibles
  • Establecer las condiciones y suposiciones bajo las cuales se realizará el trabajo

2) Organizar

Una buena organización es clave para llevar las ideas a buen puerto. Sin organizaciones formadas por personas válidas, independientes al máximo del color político y, con posibilidad de contacto entre las diferentes partes que formen parte de las mismas, la gestión estará mal realizada. Podríamos hacer lo siguiente:

  • Subdividir el trabajo en unidades operativas
  • Proporcionar facilidades personales y otros recursos
  • Agrupar las obligaciones operativas

3) Dirigir

Tenemos planificado lo que queremos hacer. Una organización delimitada formada por los más hábiles. ¿Qué nos queda pues? Elegir los directores de esa Administración eficaz y eficiente.

Unos directores que habrán de reunir las siguientes características:

  • Ser capaces de conducir y retar a otros para que hagan su mejor esfuerzo
  • Motivar a los docentes
  • Comunicar con efectividad

Motivar, premiar y animar a los componentes del sistema educativo para que den lo mejor de ellos mismos facilitándoles un buen ambiente de trabajo. ¿Se está dirigiendo bien el entramado educativo por parte de quienes lo están haciendo? O,  tal como he comentado al principio del artículo ¿hay algunos políticos que, más allá de sus facetas electorales, están intentando gestionar y dirigir algo que desconocen sin seguir las directrices de ese grupo de personas hábiles que tendrían que haber fichado?

4) Controlar

Tenemos una buena planificación, organización y dirección, pero falta algo. Falta quien controle si lo que se está haciendo en la gestión educativa está dando buenos resultados. Para controlar es necesario establecer buenos controladores (¿inspectores?) que formen parte de un equipo más amplio que sean capaces de realizar lo siguiente:

  • Comparar los resultados con los planes que se han diseñado y se están ejecutando
  • Evaluar los resultados con estándares de desempeño. Ver qué está pasando
  • Establecer un feedback y retroalimentación rápida con el sistema
  • Comunicar a los que intervengan en el sistema (alumnos, docentes y padres) cuáles son los medios de medición

Unas pequeñas pautas generales, válidas para el mundo empresarial al que tanto gusta fijarse a los políticos que nos gobiernan en nuestro país, totalmente reproducibles a nivel educativo.

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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