Perfiles profesionales para un congreso educativo

Estos últimos días he recibido la propuesta para incorporarme, como ponente, en unas jornadas en formato congreso que, desde una empresa privada, se va a plantear para hablar de los retos educativos para el siglo XXI. Resulta curioso que, el primer contacto haya sido para decirme que han pensado en mí por «mi perfil en las redes sociales y el blog que, sin ningún sonrojo, se han encargado de alabar». Digo curioso porque, al final, por lo visto, a nadie le interesa la capacidad profesional de uno en el aula y se guía más por cuestiones referidas a la creación de una marca personal, la cantidad de seguidores que uno tiene o, simplemente, la mediatización que se está haciendo de lo que haces, dices que haces o, directamente, te inventas. No, un congreso educativo no escoge a los mejores profesionales; escoge a los que, por el motivo que sea, saben que van a actuar como banderín de enganche ante un público que, normalmente, escoge ir por la publicidad del evento o, simplemente, por la consideración que tiene que el personaje X imparta una charla en el mismo.

Fuente: https://www.ted.com/

No es extraño que, al final, el perfil profesional del docente para ser invitado a unas charlas organizadas por una empresa privada se deba más a la capacidad de haberse mediatizado. Es por ello que, por lo que se ve, los ponentes más cotizados son aquellos que han huido del aula para dedicarse a ello, fabulan acerca de potencialidades de determinadas herramientas o metodologías desde púlpitos alejados del lugar de producción y, al final, siendo ocupados los espacios por esos tertulianos educativos que, tanto son capaces de defenderte la introducción de los móviles en el aprendizaje como pedir, en la misma charla, la retirada de los mismos de los centros educativos. Todo depende de quién pague. Todo, al final, diseñado para cautivar al auditorio, contar los típicos chascarrillos e, introducir, alguna de esas anécdotas que se vivieron cuando, en el caso de algunos, estaban dando clase. Da igual que El Rubius no consuma en su día a día una determinada marca de refrescos; lo importante es que es El Rubius. Y lo de su conocimiento empírico acerca del asunto se la trae al pairo a los que, libremente, deciden proceder a su contratación para ese anuncio. Lo mismo en el ámbito educativo.

Lo curioso es cuando se traslada esa praxis a los congresos organizados por entidades públicas (no sólo administraciones educativas, ya que englobo en las anteriores a todas las que usan dinero público para difundirlas, espacios públicos para darlos y cuyos ponentes cobran del dinero de todos). Praxis que hacen que, en ocasiones, no sean los mejores docentes de aula los que expliquen lo que les funciona y sí aquellos que, por determinados motivos, venden, edulcoran y se relacionan sin demasiados escrúpulos en hacer genuflexiones incluso que no sean afines ideológicamente (disimulando siempre y no posicionándose nunca) a los que mandan, para conseguir hacerse su propio nicho en el ecosistema congreseril.

No, reconozco que no es malo dar charlas en congresos. Tampoco lo es apuntarse individualmente para recibir el premio al docente más chachipiruli o, simplemente, dedicar todas tus clases a grabar vídeos para enviarlos al Global Teacher Prize mientras, por desgracia, los alumnos son simples cobayas que sirven para trepar. Bueno, en este último caso la situación sí que es totalmente denunciable aunque, como todos sabemos, al final lo importante es difundir ante pobres docentes que no saben por dónde van que dar clase. Las prioridades son las que son y, gracias a la libertad individual, podemos decidir estratificarlas en un sentido u otro dotando al punto más alto de la pirámide del valor que queramos.

Siempre he tenido el gusanillo de organizar un congreso educativo pero, sabéis qué, al final lo único que me saldría medianamente bien sería un congreso sobre la ingesta de horchata para el cual ya tengo nombre y posibles ponentes, patrocinadores y demás. Ya, no es educativo pero, seguro que mola bastante más que algunos bodrios que obligan a pasarte el rato mirando al móvil porque son bastante soporíferos.

Aclaro... no es una crítica a los profesionales (docentes, todólogos o, simples mesías, que se suman al congresismo). Es una reflexión, de esas tan incoherentes, en voz alta que vierto a menudo, después de unos días de inactividad.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

No Comments Yet

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link