Perogrulladas lingüísticas

No creo que esté de más escribir algo sobre un tema que, personalmente me importa bastante poco, pero que hace verter ríos de tintas y opiniones en las redes sociales. ¿De qué tema se trata? De la irrupción del conflicto lingüístico para defender un no sé muy bien qué, de algo que no tengo claramente establecido el sentido en la situación actual. Un conflicto lingüístico que tiene su principal caballo de batalla en la Educación. Una Educación, como siempre, mantenida al margen de las necesidades reales de mejora, usada como campo de pruebas para determinadas ideologías para marcar su territorio. El típico árbol del perrito meón.

Cada vez más verdades de perogrullo. Perogrulladas a tutiplén. Afirmaciones de veracidad y certeza tan evidente que resultan bobas. Bobas para todos menos para las que las usan como leitmotiv de sus argumentaciones. Verdades tan imposibles de rebatir que son usadas por los dos extremos del apologismo. Porque no olvidemos que hay dos seminaristas contrapuestos. Dos opiniones igual de válidas que se discuten con demasiada facilidad para no entrar en temas realmente serios que suceden en nuestras aulas y en sus necesidades.

La última de las afirmaciones. En este caso, de bobería elevada a la enésima potencia. Afirmaciones que relacionan el aprendizaje en una lengua cooficial con el aumento de tasas del fracaso escolar. Afirmaciones sin ningún tipo de estudio detrás y que sólo se basan en suposiciones interesadas vertidas alegremente por cuestiones políticas.

Hace bien poco tiempo Wert nos habló de españolizar las aulas. Hoy resulta que usar el castellano en el aula, para algunos, es poco menos que llevar al fracaso educativo a los miles de alumnos que cursan sus estudios en determinados territorios (naciones, futuros países o pedacitos de tierra). Cada vez tengo más claro que sobran iluminados lingüísticos. Cabezones sentimentales cuyo principal discurso es el uso de una u otra lengua vehicular en Educación.  Unos sentimientos comprensibles y entendibles pero muy alejados de las necesidades reales del aula. De esas necesidades que, en los momentos actuales, con informes que hablan de tasas de abandono insostenibles, sociedades descolocadas e ínfima calidad de los políticos (no todos) que nos representan por elección democrática, no pasan como prioridad por la lengua de aprendizaje.

No hay conflicto lingüístico. Hay realidades lingüísticas alejadas de ese conflicto interesado. Hay problemas sociales importantes y necesidades específicas que, en demasiados casos, pasan por derroteros diferentes a lo anterior.

La capacidad de establecer cortinas de humo por parte de quienes nos gobiernan es asombrosa. La capacidad de los ciudadanos (en este caso mucha parte de la comunidad educativa) de caer en ellas también. ¿Cuándo hablaremos de las necesidades reales de la Escuela más allá de si la misma es catalana, valenciana, gallega, andaluza, extremeña, vasca o española? ¿Cuándo encontraremos en la lengua un factor cultural a promocionar más de un tema para realizar eslóganes políticos apelando a los sentimientos y en contra del raciocinio? ¿Cuándo dejaremos de enfundarnos camisetas de varios colores y banderitas para defender una Escuela pública, de todos y para todos con independencia de su lengua de origen? ¿Cuándo lucharemos por cosas realmente importantes?

Coherencia lingüística (en castellano, catalán -para algunos «expertos» valenciano en su territorio aunque cueste a la mayoría diferenciarlos-, vasco, gallego, aranés, etc.), posibilidad de entendimiento y capacidad de los padres para elegir la lengua con la que quieren ver a sus hijos escolarizados en las Comunidades con diferentes lenguas cooficiales. Exigencia a los docentes a conocerlas, libertad para usarlas y mucho saber hacer. El bilingüismo es positivo. El trilingüismo lo es aún más pero, lo que jamás debemos olvidar es que la lengua es sólo algo transversal que no podemos convertir en el caballo de batalla de un enfrentamiento irreal.

Saber lenguas es positivo. Tener dos o más lenguas oficiales un aspecto muy positivo, pero usar las perogrulladas según interés político o sentimental en los centros educativos da para pensar. Para pensar y reflexionar.

EDUENTERTAINMENT

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En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

3 Comments
  1. Claro, claro, la lengua no importa, el problema es que hay gente rara que quiere que en su tierra se estudie en su lengua, que, ¡vaya! ¡Es distinta al español! Mira que son raros… En fin, artículos que no aportan y que camuflan otras ideas que se obvian para no molestar, ¿no?

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