Pijadas, las justas

En unas horas debo pasar por el quirófano. Nada grave pero que lleva a plantearme algunas cuestiones acerca de los profesionales que van a participar en dicha intervención médica. La primera, es su capacidad profesional y, cómo no, la experiencia que llevan como cirujano, anestesista y enfermeras (no, no es sexista, simplemente pongo el género porque conozco ya quienes van a estar en el quirófano participando en esa intervención). Y ahí me entra una duda. Ahí no van a tener Google donde consultar las partes de mi cuerpo para saber exactamente dónde deben meter el bisturí, ni nadie que les informe acerca de la cantidad de anestesia ni, mucho menos, la facilidad de acceso remoto a alguien en caso que se complicara el asunto. No, ellos ya deben venir enseñados de casa y, curiosamente, a pesar del desprecio por parte de algunos de todo lo que suponga memorización, esfuerzo y muchos codos, siempre que uno pasa por determinados lugares, los mismos que defienden lo anterior quieren a los mejores profesionales para que les atiendan. Y eso no se hace dando libertad infinita al alumno, reduciendo al mínimo su necesidad de esfuerzo ni, por desgracia -ojalá no fuera así- sesgando pedagogías de la felicidad a cualquier precio. Si uno quiere tener a los mejores profesionales en el futuro, o sea los más capaces, se debe intentar que el aprendizaje sea el mejor posible a lo largo de toda la vida académica de ellos.

Fuente: http://www.juntadeandalucia.es

Sí, la verdad es que las tonterías pedagógicas (y no, no estoy diciendo que todas las propuestas pedagógicas sean malas), el encumbrar a youtubers o a chicas que viven de montar un blog de moda que dicen en un programa de la televisión que «se alegran de no haber seguido estudiando», se acaba en el momento en que alguien necesita a un profesional para que le solucione un problema de esos prioritarios. Y la salud, entre otros servicios, es prioritario para la sociedad. Y, seamos sinceros, ¿queremos a los mejores médicos o a los más felices? ¿Queremos médicos que cometan errores y que aprendan de ellos o, queremos médicos cuya tasa de error sea prácticamente cero? No, no me vale decir que ya son mayores y que su aprendizaje no es lo mismo que el de otro que quiera dedicarse a otra cosa. No, no me vale porque no se sabe quien va a ser médico -u otro tipo de profesional- al empezar sus estudios. Aprender de los errores está bien pero cuando no juegan con la vida de uno. Obviar la memorización y el esfuerzo también queda muy bonito cuando nadie debe sedarte para que otro pueda operarte con un bisturí mientras otras dos personas deben estar totalmente coordinadas con los anteriores para ir suministrando materiales y asistiendo a sus compañeros de quirófano.

Espero no encontrarme con ningún profesional que haya sido maltratado por determinadas pedagogías o le hayan regalado el título en una de esas universidades privadas que tanto están emergiendo en los últimos tiempos en nuestro país. Quiero a ese médico que sacó las mejores notas en Selectividad, que curso unos estudios muy exigentes en Medicina y que sacó de las mejores notas en el MIR. Y, además de ello, quiero que tenga mucha experiencia con mi tipo de intervenciones. Ya, el problema es que la realidad nos obliga a exigir muchas cosas en ciertos momentos. Deberíamos reflexionar sobre ello porque tiene su importancia.

Tengo muy claro que no se trata de ser sádicos con los alumnos per se pero, a su vez, me da la sensación que debemos potenciar la exigencia y el esfuerzo en nuestros chavales porque, ¿quién sabe si algún día debemos dejar nuestra vida en manos de alguno de ellos? No sólo por eso, ya es simplemente porque nuestra sociedad merece cambiar y eso sólo puede hacerse con gente preparada aunque nos pensemos en ocasiones que eso no sea así.

Tengo muy claro que no todos mis alumnos deben ser en un futuro médicos pero, ¿creéis que la reflexión anterior no vale para todas las profesiones?
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

8 Comments
  1. Jordi os dejo un saludo desde Venezuela, donde lo que dices está resaltado en mayúsculas y negritas, gracias a la polítiqueria gubernamental que ha resultado a que niños sin saber leer pasen de grado por tan sólo evitar que se sientan mal por repetir un grado, pero las élites sólo buscan como bien dices a los mejores médicos, en el caso de la salud. Esas son las cosas que al menos en el medio que me desarrollo estamos intentando cambiar, en nuestro caso creo que el problema es algo cultural, de comportamiento arraigado, y más en un país donde la mediocridad es aplaudida y celebrada, donde no valen los méritos de desempeño sino lo incondicional al «líder-jefe que todo lo sabe» y mucha gente ve cómo incompetentes están en posiciones de poder, eso lleva a promover comportamientos reñidos con la excelencia, ya casi nadie quiere ser excelente en algo, con lograr la nota mínima aprobatoria es suficiente. Algo semejante me ocurrió en el semestre pasado, un estudiante comentó que si podía ser menos detallista y exigente en mis comentarios hacia el trabajo de todos, y le respondí que absolutamente todos mis comentarios estaban orientados a señalar dónde está una falla, error o descuido del detalle, acompañado siempre de la forma de mejorar, y que eso no debía creer o sentir lo hacia por ofensa o querer encontrar siempre algo malo en todo (cosa que algunos hacen por tan sólo querer encontrar algo mal y demostrar que revisaron) sino que era mi estrategia para ayudarlos a mejorar en su desempeño, están estudiando y es el momento para aprender y que señale todos los detalles que encuentre, es mi compromiso con todos y su desarrollo profesional, buscando la excelencia, quedando de parte de cada uno la decisión de mejorar o no, el estudiante comprendió que es necesario mejorar cada día y no percibió más mis correcciones como algo negativo sino como aportes para mejorar su desempeño. Cuando las personas pierden el interés de mejorar entonces ya no avanzarán más en su vida y se estancarán en donde están, yo creo que todos, incluso los mediocres tienen la oportunidad de mejorar su desempeño, y todo aquel quien desee mejorar encontrará en mi un aliado, pondré todo lo que se para ayudar a mejorar a su máximo desempeño y continúe superándose hasta donde desee llegar.

    1. La verdad Alberto es que me da la sensación que, si no fuera porque hablas de Venezuela, podría pensar que hablas de mi país. La globalización del despropósito educativo es algo curioso y que debería llevar a más de uno a pensar… ¿a quién le interesa lo anterior? Muchas gracias por el comentario y un afectuoso saludo desde el otro lado de un pequeño charquito.

  2. Ahora que se cuenta una de médicos.Se tiende a comprar a los pacientes con los alumnos, ya lo he visto en bastantes sitios, y el papel del médico con el del profesor. Aquellos desean curarse y estos están locos por aprender. Y se quedan tan anchos con la comparación.

    1. La falta de evidencia científica es algo habitual en todas las metodologías y estrategias que se nos quieren colar por el arco del triunfo en los últimos tiempos. No confío al cien por cien en la necesidad de medirlo todo -ni mucho menos- pero, como mínimo, resulta sospechoso, tal y como bien dices en tu comentario a esa carta en tu blog, que haya tantos que se hayan visto tocados por verdades absolutas que se desmontan a las primeras de cambio.

      Y no, no puedo sacar más punta del tema porque creo que en tu exposición, corta y concisa, sobra 🙂

      Saludos y gracias por pasarte por aquí con un buen enlace.

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