PISA, entre la incompetencia de algunos y la malversación de dinero público

Hoy se liberan las pruebas PISA a las 11 de la mañana. Como veis no me he esperado a su publicación y, es por ello que, por motivos obvios, voy a permitirme no hablar ni analizar sus resultados. Unos resultados que, por cierto, siempre permiten -aunque algunos no se lo crean- decir una cosa y su contraria. Sí, PISA es una maravilla para defender posicionamientos políticos, tomar decisiones y, por desgracia, inferir acerca de lo que sucede en las aulas. Unas aulas que, no olvidemos, son sometidas a procesos poco transparentes (¿alguien sabe qué centros, el porcentaje de alumnos que asistieron ese día a clase y, los filtros que se han hecho de los mismos previos a la aplicación de las pruebas PISA?) de dudosa base legal.

Fuente: ShutterStock
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No entiendo muy bien que sea necesario acudir a una organización empresarial, la cual tiene unos gastos de funcionamiento anuales de 350 millones de euros, para evaluar lo que sucede en el sistema educativo de nuestro país. Ello sólo puede ser debido a la incompetencia de nuestra administración educativa o, a la necesidad de pagar un impuesto revolucionario a la OCDE (participar en las pruebas PISA no sale gratis) para que la misma pondere unos determinados valores y se convierta en el nuevo ídolo a adorar. Sinceramente, a mí una organización que mide la productividad y los flujos globales de inversión no creo que deba estar tras una mejora educativa. Y, yendo aún más lejos, tocaría preguntarse hasta qué punto sus herramientas de evaluación/medición no estarán manipuladas por intereses muy alejados de los de nuestros alumnos o de la mejora social que debería ser el objetivo último de la Educación.

Si hablamos de la incompetencia de los responsables políticos que gestionan la Educación, lo que sería de lógica sería su dimisión. Pero, no sólo no dimiten… se dedican a inundar las redes y los blogs institucionales con datos de esas pruebas que se pagan a precio de oro. Datos que les permiten inferir siempre la necesidad de seguir recortando, privatizando y avalando políticas educativas que, de forma totalmente falsa, defienden con la publicación de cada nuevo paquete de resultados (han sido capaces de afirmar que la LOMCE ha mejorado los resultados en Primaria cuando ni tan sólo estaba implantada en los cursos a los que se pasó las pruebas). No, no estoy escribiendo sobre ficción educativa, estoy hablando de realidades que se desmontan fácilmente a poco que uno les interese rascar un poco o leer sobre el tema.

Eso sí, reconozco que lo más preocupante no es sólo que sometan a determinados alumnos (vuelvo a preguntarme cuáles y de qué centros) a unas pruebas sin validez legal más allá de un pacto, no recogido en ningún articulado legislativo, que ha permitido que algunos consigan el retiro dorado en París a costa de los impuestos de los ciudadanos para trabajar en la organización que hay tras las pruebas (curioso) y, cómo no, tomar determinadas decisiones que sabe que van a ser avaladas por una entidad a la que se ha mediatizado, desde muchos medios, como la gran salvadora del orden educativo mundial. No lo entiendo. Lo más preocupante es que no haya una investigación acerca de la malversación de fondos públicos que se está realizando con esas pruebas PISA y, aún menos que, en caso de considerarse imprescindibles, no se deponga a todos los responsables incompetentes que tienen que buscar pruebas fuera del país porque no saben gestionar una evaluación dentro del propio. No hay opción. O son unos incompetentes o están cometiendo un delito. Así pues, la disyuntiva está clara. Bueno, a menos que la disyuntiva no sea tal y nos encontremos en que, aparte de tener una administración educativa gestionada por inútiles, se esté malversando a la vez dinero público.

En el post no se discute la necesidad de proponer mecanismos de evaluación que permitan mejorar el sistema educativo, tan sólo se habla del caso concreto de la OCDE y de sus pruebas PISA.
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En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

3 Comments
  1. Hace algunos años, en 2013, en la época que se presentaba la LOMCE, un grupo de reputados economistas de este país afirmaba que un aumento de 100 puntos en la valoración del informe PISA supondría un aumento en el crecimiento del PIB de un 2% anual, lo que permitiría la creación inmediata de empleo y conseguiría la duplicación de la renta en 40 años.

    De ser ciertas estas afirmaciones, una estrategia clara para incrementar el crecimiento económico de un país sería mejorar la eficacia de su sistema educativo. Y la forma de saber que esta mejora se está haciendo sería comparar los resultados obtenidos en las distintas pruebas internacionales, y verificar si son mejores o peores que los que se obtuvieron en pruebas anteriores. Si, después de cuatro años, mis puntuaciones en competencias lectoras, matemáticas, científicas o digitales (que son las competencias que miden las pruebas PISA) han aumentado esto quiere decir que también lo ha hecho la calidad de mi educación y, en consecuencia, me he enriquecido. Esto es, dispongo de más bienes y de más, o mejores, servicios.

    Pero no son ciertas o, al menos, no son verdad del todo. Son una verdad incompleta, parcial e interesada.

    Para empezar, en ellas se está dando por sentado que existe una relación directa entre la escolaridad, que no la educación, y el crecimiento económico, de manera que, cuando aumenta la escolarización aumenta el crecimiento; cuando bien podría estar ocurriendo lo contrario, que la escolarización crece cuando la economía mejora, es decir, cuando hay dinero para invertir en esa partida. En cualquier caso, a partir de un cierto punto, cada vez hay que gastar más para conseguir un cambio significativo en los resultados.
    http://www.otraspoliticas.com/educacion/el-pib-y-las-calificaciones-escolares

    1. Sabes bien Enrique que no me creo nada a la hora de equiparar resultados PISA con mejora social y, por ende, creación inmediata de empleo. Estamos en algo más del 3% de crecimiento anual del PIB -sí, con los resultados lamentables de PISA- y, por desgracia, no se ve esa relación causa-efecto que tanto mencionan algunos economistas.

      Un saludo y gracias por el comentario/enlace.

  2. Una institución global –política, económica, religiosa o de cualquier otro tipo– está condicionando, o imponiendo, mediante la comparación, lo que tiene valor educativo. Y las intenciones de estas instituciones no son asépticas. Someter al mundo entero a un mismo tipo de exigencias educativas, a una concepción única en la forma de educar, es un paso más hacia eso que conocemos como Globalización; que, de momento, solo permite la movilidad de los capitales y las mercancías, pero no de las personas.

    Un saludo y gracias a ti por tu blog

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