Planificaciones muy poco serias para un tema muy serio

Hace un par de semanas que se cumplieron los ocho años de registro de este dominio y, por tanto, el nacimiento de este blog. Han sido miles de artículos, una cantidad interesante de colaboraciones desinteresadas e, incluso, en los últimos días un libro ampliando algunos de los artículos que, de forma más o menos incoherente, he ido escribiendo aquí. La verdad es que, mirado con perspectiva, debería alegrarme de haber tenido millones de páginas visitadas, enlaces a mis posts en muchos lugares e, incluso, la posibilidad de conocer a muchísima gente gracias a ello pero…

Fuente: ShutterStock

Siempre hay un pero. En este caso, muy relacionado con la superficialidad de mis artículos y la falta de traslado de ninguno de ellos a zonas de gestión educativa. Lo sé. He podido hablar con algunos responsables de administraciones educativas. Por desgracia, siempre que se ha tratado de hacer propuestas, han escuchado mucho, asentido en incontables ocasiones pero, al final, siempre se ha dado la inexistencia de ese paso que hay entre la propuesta y el llevar a cabo la misma. Y eso es algo que me preocupa porque, al fin y al cabo, no se trata que nadie escuche a un docente en particular pero sí que se escuche a los docentes. No sólo que se les escuche. Que se tomen sus propuestas seriamente, se analicen y se lleven, con todos los cambios que puedan darse debido a inputs que van modificándolas, al ámbito educativo. Un ámbito plagado de desastrosas planificaciones ejecutadas por quienes conocen poco lo que se cuece en el aula que, al final, se demuestran totalmente incapaces de solucionar ninguno de los problemas del sistema educativo. Porque, por mucho que nos empeñemos en resaltar lo bueno o lo malo, hay cosas a mejorar en lo bueno para hacerlo mejor y en lo malo para que deje de serlo.

El tema educativo es muy serio y va desde la planificación del sistema educativo, la elección de currículums, la formación del profesorado,…, hasta llegar a la gestión de las infraestructuras. Al final mucho despropósito, medidas sin saberse gestionar y, como siempre digo, la casa sin barrer. Tanto por hacer y tanto tiempo perdido en medidas, muy mediáticas pero totalmente inútiles. Mucho bilingüismo planificado sin tener en cuenta a los docentes, infraestructuras que cuentan sólo con la opinión de un arquitecto que nunca ha pisado el aula desde que acabó la carrera y sistemas de gestión de centros educativos hechos por empresas externas o por informáticos cuya visión dista mucho de ser la de los docentes que van a usarlos. Ya, podría hablar también de formación (o deformación) de un profesorado que, en la mayoría de ocasiones, sigue sin ser atendido para conseguir herramientas o estrategias para mejorar sus clases; de la falta de rigor de muchas metodologías que se están publicitando por las administraciones educativas e, incluso, de normativas publicadas a destiempo que nadie sabe aplicar en el aula (pongamos por ejemplo el despropósito de cómo conseguir el título de la ESO a final del curso pasado).

Ha habido muchísimo dinero invertido en educación. Muchísimo dinero «mal» invertido porque, ¿alguien me puede explicar por qué sale más cara una conexión de internet contratada en bloque a una determinada multinacional que la posiblidad de contratarse el servicio desde el propio centro? ¿Alguien me explica por qué lo segundo no puede hacerse? ¿Alguien me explica por qué un aula multimedia comprada por la administración vale diez veces más que el precio de mercado? Y no quiero entrar en plataformas tipo Agrega, Procomún, Atria o la cantidad de publicidad realizada a determinadas empresas que suministran determinados productos educativos. Ni pajolera idea de planificar ni gestionar el dinero público.

Me preocupa que en Educación no haya buenos gestores y planificadores. Me duele ver como no se pregunta ni a docentes, alumnos o padres acerca de qué puede hacerse para mejorar el sistema educativo. Me cabrea que, al final, el sistema educativo siga funcionando por inercia, por grandes profesionales que están en el aula que vadean la normativa, alumnos que asumen el despropósito y a pesar de ello salen adelante y padres que, dentro de sus posibilidades, siempre se preocupan por sus hijos y, en ocasiones, trabajan codo con codo con los docentes en algunos centros. Tanta buena gente trabajando para educar. Tanto incompetente para gestionar. Tanto asesor que, al final, siempre encuentra la justificación de un tercero ante todos los despropósitos que lleva a cabo.

Siempre lo he dicho. Estoy dispuesto a dar mi opinión acerca de medidas que podrían aplicarse para mejorar la educación. Mi opinión no vale más que la de cualquier compañero pero, sinceramente y visto lo visto, mucho más que la de cualquiera que está gestionando a todos los niveles la Educación en este país.

El sistema educativo de aquí es mucho mejor del que nos venden, pero mucho peor del que nos gustaría que fuera.
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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