Planificar el desembarco de tecnología en el aula… un tema pendiente

Por lo visto en Estados Unidos están empezando a retirar o sustituir los iPads que comparon hace un año para mejorar la praxis educativa. Después de un estudio en el que la práctica totalidad de los docentes (un 90%) y la inmensa mayoría de los alumnos (un 74%) se han postulado a favor de los portátiles frente a los iPads (noticia), toca revertir el proceso mediante el cambio gratuito que les ha permitido Apple a MacBook sin coste añadido. Nada, otro fiasco más a gran escala del desembarco de tecnología en el aula, guiado más por criterios exógenos que por necesidades reales de aula. No, el iPad no mejora la educación -ni, lo hace tampoco un modelo basado exclusivamente en la dotación tecnológica-.

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Fuente: http://www.paulasvillena.org

No tengo muy claro quién es el que asesora a los políticos acerca de la necesidad de la compra masiva de determinados dispositivos tecnológicos. No entiendo por qué la Comunidad de Madrid, que ha criticado abiertamente la entrega de portátiles del plan Escuela 2.0 que se realizó a lo largo del gobierno de Zapatero, ahora se ponga a distribuir impresoras 3D en sus centros y esté dotando de equipamiento en robótica cuando, ni tan sólo ha realizado pilotaje serio en ningún centro. Hay centros que van a guardar la dotación bajo llave y otros a los que les gustaría disponer de ese equipamiento para usarlo en el aula. Y, por desgracia, la administración sigue dotando de forma global sin atender las especificidades de los centros educativos. Que conviene poner la robótica con calzador… pues vamos a darles impresoras 3D. Que no sirven esas impresoras ni se usan… pues ya nos inventaremos otra necesidad ficticia para seguir suministrando tecnología. Y así hasta el infinito.

Entre las ideas puntuales de algún asesor -que, por cierto, me gustaría conocer el nombre pero, la falta de transparencia hace que sea imposible- acerca de la necesidad imperiosa de determinada tecnología, hasta la compra del producto a determinadas empresas, hay un trecho muy trillado. El problema es quién se dedica a pisar los centros educativos y preguntar a los docentes qué necesitan. Tenemos centros sin conectividad a los que se ha enviado tabletas. Y ya no sólo eso, hay centros educativos andaluces que han recibido una dotación que han bautizado como «obsotablets» de equipos que les sirven para poco menos que mantener la puerta abierta. Pongamos un poco de criterio y sentido común en el asunto. Evaluemos las necesidades de cada centro y exijamos responsabilidades a la hora de comprar un tipo de tecnología u otro. No todos los centros deben dotarse igual. No todos los centros tienen el mismo proyecto educativo.

Eso sí, si damos autonomía a los centros para que decidan qué dotación tecnológica quieren, también debemos exigirles responsabilidad en la selección y uso. No vale, como sucede en algunos centros que conozco, dotar de determinados equipos a los alumnos para hacer lo mismo que hacían con el libro de texto. Y no, no sólo pasa en centros educativos de gestión privada. Ahora hay centros públicos cuyo objetivo es vender a los padres que sus hijos usan un iPad y tienen pizarras digitales en las aulas (¡qué manera de tirar el dinero!). Si un centro se equivoca al dotarse, lo lógico es obligar a su equipo directivo a asumir esos errores. Soy partidario de la destitución del cargo y de, en el caso que el presupuesto destinado a tecnología fuera muy grande, removerlos del centro como medida punitiva. No todo vale cuando se usa dinero público. La autonomía es lo que tiene. Autonomía de prácticas metodológicas con responsabilidad asociada a dicha autonomía. Que es muy bonito ponerse a dotar en tecnología y que la misma se utilice para hacer lo mismo que antes a un mayor coste.

La administración debería velar en el buen uso de los recursos públicos. Sí, tengo claro que ahora ya es tarde para pedir responsabilidades a los que han planificado desastrosamente el desembarco tecnológico en nuestras aulas pero, a partir de ahora pediría que cada uno asumiera su responsabilidad. Sí a la tecnología en el aula pero, con mucho sentido común y una planificación impecable. Nuestros alumnos merecen lo anterior. Los ciudadanos que pagan impuestos, parte de los cuales van a esas partidas, también.

Planificar el desembarco tecnológico es un tema pendiente. Algo que, por desgracia, no es exclusivo de nuestro país pero, ya que nos gusta imitar tanto modelos de fuera, deberíamos saber qué experiencias no han funcionado más allá de nuestras fronteras y evitar los errores que han cometido. No vende mediáticamente tan bien como poner tecnología a tutiplén pero, sinceramente, sería mucho más beneficioso para nuestro sistema educativo. Hacer las cosas bien es sólo cuestión de querer hacerlas.

Una aclaración final… que haya un, o un par, de docentes expertos en el uso de una determinada herramienta tecnológica, no debería ser motivo para tirarse a la piscina para comprar nada. Lo importante es formar previamente al profesorado del centro, establecer un plan de pilotaje que ha de durar, como mínimo un curso escolar, evaluar resultados y, ver si se puede exportar esa tecnología al resto del centro. Dedicarnos a suponer que todos los docentes de los centros son expertos en el uso de tecnología es un error. Más aún diseñar las estrategias para el desembarco tecnológico sin contar con todos los docentes del centro y, previamente, someter ese plan a aprobación. Democratizar cualquier plan educativo es imprescindible. Y eso los que trabajamos en el aula lo sabemos muy bien.

EDUENTERTAINMENT

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Introducir la tecnología en el el aula no es el primer paso. Primero hay que tener un plan de «educación tecnológica», qué pasos seguir. Si no es así, cualquier inversión en iPads, ordenadores,… es casi que tirar el dinero.

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