Política de fichajes en el sector educativo

mercado-fichajes_docenteHace unos días tuve la oportunidad de mantener una charla, muy agradable y distendida, con el delegado en la Comunidad Valenciana del periódico Magisterio, Pablo Rovira. Una charla en la cual salió, precisamente, el tema sobre el cual voy a escribir hoy. No hay nada mejor que una conversación con personas relacionadas, directa o indirectamente, con el mundo educativo para que las ideas (buenas o malas) le vengan a uno a la cabeza.

Algo que se planteó, después de tocar muchos y variados temas, fue la inexistencia de una política de fichajes en el sector educativo. Hablando sobre el Decreto de Plantillas catalán que va a permitir que los directores de la pública escojan a parte de su plantilla (normalmente renovando a los que ya había e, incluso, añadiendo a aquellos que en una entrevista sean considerados -por motivos totalmente subjetivos- como válidos) se planteó la posibilidad de establecer una política de fichajes en el sector educativo. Que fueran los centros quienes fueran a «fichar». Que se planteara la posibilidad de que, más allá de modelos que sólo potencian el amiguismo, se estableciera un sistema para que no fuera el docente quien postulara a un determinado centro y, en cambio, fuera el centro educativo quien se dedicara a hacer la oferta al docente que le interesa.

Curioso el paradigma. Centros educativos que ficharan a profesionales. Centros educativos que ofrecieran condiciones laborales ventajosas a los docentes que les interesaran. Centros educativos que pudieran pagar más, ofrecer un mejor horario u otras prerrogativas a profesionales que están trabajando en otros centros para que fueran a trabajar en el suyo. Algo que debería ser habitual en centros educativos concertados y privados pero que, curiosamente, no se da.

Los docentes en la privada cobran menos que en la pública. Los docentes que, supuestamente, deberían ser elegidos entre los mejores son los que menos salario y peores condiciones laborales poseen. Algo que choca frontalmente con esa excelencia que pretenden dar esos centros «de élite». Sus propietarios ni se plantean la posibilidad de algo como lo que se propone en este artículo. Por cierto, algo que dice muy poco sobre la calidad educativa que, más allá de que se trate de alumnos muy filtrados por nivel sociocultural, no va a dar ningún tipo de valor añadido al centro. Centros que la única ventaja que poseen es la del dinero, estatus social (y, a veces, cultural) de sus padres. No entiendo por qué pudiendo no se apuesta por fichar a los mejores docentes. No entiendo por qué el único objetivo de los mismos sea la de aumentar su cuenta de beneficios. Sí, es una empresa pero, ¿no son las empresas que saben fichar mejor a sus profesionales las que funcionan mejor? ¿No se dan cuenta que unas malas condiciones laborales implican una dificultad a la hora de fichar a los mejores?

En la concertada tres cuartos de lo mismo. Docentes, en muchos casos antiguos alumnos del centro, con una determinada ideología o conocidos por parte de alguien del centro educativo que limita mucho el sistema de acceso a esos centros. Centros cuya calidad educativa también se basa en el nivel sociocultural de los padres. Centros que tampoco han optado nunca por establecer una política de fichajes.

Finalmente, el sector público de gestión pública. Donde, previsiblemente, se elige a los mejores mediante un proceso imperfecto. Donde la selección del profesorado se realiza al margen de su ideología política, relaciones familiares u otras circunstancias que pudieran entenderse como favoritismo. Algo que tampoco no hace al docente perfecto pero que hace que sea, supuestamente, el mejor candidato para esas plazas. Algo que, en un centro que filtrara a los alumnos (como los dos casos anteriores), haría que los resultados estuvieran a años luz de los anteriores. Porque, no lo olvidemos, el nivel sociocultural de los padres tiene más importancia en los resultados académicos de sus hijos que la calidad del profesorado.

Es por lo anterior que no entiendo que no se saquen la chequera, como en los equipos de fútbol, para establecer una política de fichajes de docentes. Docentes de la pública que podrían ser convencidos de irse a una concertada o privada si se les diera suficientes incentivos. Docentes excelentes que, por diferentes motivos, van a seguir moviéndose por la pública, cada vez más desmoralizados (por los sucesivos recortes y empeoramientos varios de sus condiciones laborales) y que, incluso así, van a ser capaces de dar lo mejor de ellos mismos. Docentes que, a pesar de esos Decretos que dan poder a alguien que no tiene ni idea de cómo realizar una correcta selección de personal, intentarán hacer lo mejor en sus aulas.

Por cierto, si la calidad de la docencia está relacionada con los docentes… ¿por qué los centros que pueden no se dedican a fichar a los mejores en lugar de seguir jugando con unos criterios que poco tienen que ver con la calidad educativa? Simplemente por preguntar.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

3 Comments
  1. De acuerdo en esto, el nivel sociocultural de los padres tiene más importancia en los resultados académicos de sus hijos que la calidad del profesorado.

    Menos con esto,Docentes de la pública que podrían ser convencidos de irse a una concertada o privada si se les diera suficientes incentivos. XF que no se vayan marecita.

  2. El problema es que asumes que contratar a los mejores profesores supondrá un beneficio a los colegios concertados o privados.

    Ellos ya tienen el chiringuito montado, no necesitan buenos docentes para hacer más caja. A muchas familias se les convence con cosas como bilingüismo, nuevas tecnologías, uniformes y otras cosas más «tangibles». Los docentes ya se presupone que serán medio buenos…

    El ejemplo que pones de la empresa privada tampoco es válido, ya que muchas empresas privadas contratan también por enchufe y se ganan la vida a base de pelotazos, timos, explotación de empleados y amiguismo.

    Por otro lado, no descarto que algunos centros concertados o privados sí intenten atraer a buenos docentes y se enorgullezcan de ello, pero no es la norma.

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