Políticas educativas neoliberales como demanda social

urna_1La sociedad española demanda masivamente políticas educativas neoliberales. Por mucho que no nos guste, que creamos que es un error, que veamos las consecuencias negativas que van a suponer las mismas para el futuro de nuestro país, hay una gran parte de la masa social que pide, mediante votos ejercidos en total democracia y libertad, que la gestión educativa se realice basándose en unas determinadas políticas. Políticas cada vez menos sociales que, a su entender, permitirán satisfacer sus demandas.

No nos engañemos. El partido que nos gobierna va a aplicar la reforma educativa que le exigen sus votantes. Es en el único aspecto de su programa electoral que no ha mentido. Bueno, curiosamente, si ha mentido ha sido para minimizar los máximos que le pedía gran parte de su electorado. Un electorado que le exigía mucho más en ciertos aspectos (cuestiones lingüísticas, recentralización de la Educación, reducción de costes, etc.) de lo que ha, finalmente, legislado. Una reforma en clave neoliberal de la Educación demasiado moderada para gran parte de su masa de votantes.

Hay cuestiones que sorprenden. Sorprende observar como la realidad de la mayoría no es lo que a uno le gustaría que fuera y como, a veces, nos sugestionamos para creer que los resultados electorales no han sido los que fueron. Hay partidos con una política educativa clara. Algunos que piden directamente la eliminación de la Escuela Pública mediante la incorporación de cheques escolares. Cheques que, más allá de permitir la supuesta libertad de elección de los padres, acabarían con lo poco que queda público en el ámbito educativo. Unos cheques que, supuestamente, habrían de permitir la libre elección de centro. Un mercadeo del sistema elevado a sus últimas consecuencias y pedido, según las estimaciones en las encuestas, por más de un diez por ciento de la población con derecho a voto. Una de cada diez personas en España pide, de forma libre, la desaparición de los centros públicos para montar un sistema donde se potencie la segregación e, incluso en el caso más extremo, se puedan abrir y cerrar centros a voluntad de los padres.

Eso sí, las políticas neoliberales no son cosas de los partidos, supuestamente, anclados en la derecha. Una derecha que, en cuestiones educativas, no existe por contraposición a ningún partido político con poder legislativo de políticas educativas divergentes. ¿Existe algún partido político en el arco parlamentario, con capacidad legislativa o de gestión de sus recursos educativos, con una política divergente a la que postula el partido de gobierno? ¿Son los partidos, supuestamente encasillados en una izquierda inexistente y vacía, adalides de políticas educativas propias?

Analicemos los hechos. Una Comunidad Autónoma gobernada durante treinta años por un partido (que también estuvo gobernando a nivel nacional), con mayoría absoluta, supuestamente social, que intenta venderse mediáticamente como izquierda. Una Comunidad donde los centros educativos concertados no han desaparecido, donde se ha concertado centros privados que segregan a los alumnos en función de su sexo y, cuyos representantes también han decidido que lo mejor para sus hijos era llevarlos a centros privados o concertados. Una Comunidad, por cierto, ahora con una coalición de gobierno donde ha entrado un partido, supuestamente ubicado más a la izquierda del anterior que mantiene políticas educativas dignas del gobierno más neoliberal de los que se puedan conocer. Un gobierno que ha recortado la paga extraordinaria a sus trabajadores públicos (entre los que se hallan docentes), ha echado a la calle a miles de interinos y ha mantenido un sistema de conciertos educativos (máxima aspiración de la política neoliberal, la gestión privada del dinero público).

Por tanto, los votantes quieren políticas neoliberales. Lo de las camisetas, discursos y manifestaciones en pro de una Escuela Pública de calidad para todas y todos queda muy bien de cara a la galería con la intención de ganar votos de algunos. ¡Cuántos políticos con camiseta verde en el Parlamento cuyos partidos avalan políticas educativas neoliberales! ¡Qué capacidad de camaleonismo! ¡Qué hipocresia! Pero, al final, lo que interesa son los hechos. Hechos que se avalan con las políticas que se están llevando a cabo. Políticas que dan votos. Políticas que, analizando los resultados electorales, son las preferidas mayoritariamente por la sociedad.

Tenemos la política educativa que, como sociedad, hemos elegido. No ha habido trampa ni cartón. Los que votaron al partido de gobierno querían este tipo de política y los que votaron a la oposición (entendiendo como tal partidos con potestad legislativa -pasada o presente-), teniendo suficientes informaciones objetivas de lo que habían hecho o están haciendo, también. No nos engañemos. Nos guste más o menos, la sociedad demanda políticas educativas neoliberales. Más allá de ello, el rechazo a las mismas por parte de una minoría más o menos activa.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

1 Comment
  1. La idea de que quien controla la educación controla el poder es antigua y la antagonía actual entre la enseñanza pública y la enseñanza privada es una consecuencia de ella. No deja de ser un conflicto de intereses y de ideologías, con un fuerte componente emocional, en el que, activamente o a nuestro pesar, todos estamos implicados. Un conflicto en el que confluyen distintos enfrentamientos, el del laicismo frente al catolicismo o cualquier otra religión, el del liberalismo frente al socialismo, el individualismo frente al colectivismo y, en definitiva, el que tiene cada individuo con el Estado o cualquier otra forma de poder.

    Porque, frente a la obligatoriedad de mandar a nuestros hijos a la escuela surge el deseo lógico de elegir la escuela a la que los mandamos. Y esta elección, suponiendo que nuestras circunstancias nos lo permitan, no depende exclusivamente de la instrucción formal que puedan ofrecer las distintas escuelas, institutos o colegios, sino también de todo lo que los acompaña; desde la ubicación y el alumnado de cada centro, hasta la confianza que nos merecen su proyecto educativo, sus profesores y sus resultados .

    Y aunque existe una oferta pública de calidad, con suficientes recursos y profesores cualificados, además de los especialistas necesarios para atender la diversidad de necesidades educativas que pudieran tener los alumnos, hay un importante porcentaje de padres que se decanta por la oferta concertada o por la totalmente privada. Y esto se produce básicamente por dos razones: porque los padres buscan algo de lo que la enseñanza pública carece y porque quieren evitar algo que la enseñanza pública tiene.

    http://www.otraspoliticas.com/educacion/el-pacto-necesario

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