Por oposición a…

Al igual que, a lo largo del franquismo, surgieron determinados movimientos sociales y políticos por oposición a un determinado régimen, hoy nos encontramos con la aparición de determinados partidos políticos por oposición (o más bien como cuestionamiento) de un sistema político en el que, por desgracia, demasiadas afirmaciones presentadas de forma arrolladora, acaban actuando de catalizador para lo anterior. No se puede imponer por decreto maneras de pensar y, al igual que sucede en muchas ocasiones, con el llevar la contraria a padres autoritarios cuyo modelo es uno e intentan esculpirlo a fuego, lo mismo está sucediendo en política y en otros ámbitos.

Imagen: Archivo histórico

Si me permitís, después de la disertación inicial, voy a trasladar lo anterior a la educación. Mucho movimiento educativo surgido de forma radical llevado a extremismos que, por desgracia, se acaba convirtiendo en un generador de profunda insatisfacción para algunos que creemos en algo mucho más difuso. No se puede imponer las TIC o una determinada metodología por decreto. Menos aún de la manera como se está imponiendo en muchos centros y aulas. Genera rechazo. Más aún cuando algunos van de expertos en el asunto y tildan a los que no las usan de malos docentes. Esto de la búsqueda de enemigos por parte de algunos a la  hora de defender sus propuestas educativas hace que, al final, surja un movimiento que ya vaya por decreto contra lo anterior. Y no porque haya docentes inmovilistas entre los críticos (los inmovilistas, lo único que pretenden es ver pasar el tiempo hasta llegar a la jubilación y, sinceramente, son muchos menos de los que a algunos les gustarían que fuesen). Hay, simplemente, un grupo de docentes que luchamos contra la imposición y las formas. No se puede insultar al que piensa diferente y, al final, toca acabar luchando contra esa pretendida imposición con argumentaciones mucho más radicalizadas. En mi caso me he radicalizado bastante. Al igual que muchos que, curiosamente, hace unos años hablábamos de la necesidad de «innovar». No es casualidad. Es reacción frente a movimientos educativos de imposición, grupos poseedores de verdades absolutas e inventos de clases tradicionales, donde se recita la lista de los Reyes Godos, que nunca han existido. Bueno, que algunos no hemos visto. Esto de retrotaerse a la época de los Reyes Católicos tiene su qué. Bueno, más bien sus consecuencias.

Se podría estar a favor del uso de herramientas multimedia en el aula. De hecho, la mayoría que criticamos el modelo flipped lo estamos. El problema es cuando se pretende vender como necesidad imperiosa el uso de eso modelo y se lleva a situaciones totalmente estrafalarias. Lo mismo cuando se defiende el ser empático en el aula y atender a las emociones. Es un trabajo en el que hay interacción entre personas y, por ello, lo anterior ya viene por defecto. El problema es cuando se pervierte lo anterior para decir que «es mucho más importante atender a las emociones de nuestros alumnos que dotarles de conocimientos». Ya esto obliga a posicionarte abiertamente como oposición. Y no por el hecho de no querer introducir las emociones. Simplemente por considerar que nos estamos pasando de frenada y no hay vehículo alternativo para ser conducido. Al final te toca sumarte al descontento de los que no creemos en maximalismos educativos convirtiéndonos en huérfanos. Huérfanos que, en ocasiones, acabamos sintiendo odio ante tanto comportamiento «innovador» cuyo único argumento es hablar de una escuela que no existe. Bueno, eso y convertir en espectáculo gran parte del asunto.

Algún día alguien de esos que están cuestionando a determinados profesionales, debería analizar qué decían hace unos años. Mi discurso, al igual que el de algunos que no han querido sumarse al carro desenfrenado de la ocurrencia educativa o de las verdades absolutas, está convirtiéndose en un discurso más de oposición que de propuestas. Es que, al final, no te dejan otra. Al igual que me pasa en educación, entiendo lo que sucede en política y comprendo que haya una gran masa de ciudadanos hartos al llevar sufriendo determinadas imposiciones. El problema en política, a diferencia de lo que sucede en educación, es que esa crítica a la imposición se convierta en un retroceso de más de cuarenta años. Bueno, no hay tanta diferencia con lo que sucede en educación porque, al final, si uno revisa el asunto, verá que lo que quieren algunos es vender como nuevo algo que ya hace mucho fue descartado.

No sé si me he explicado, ni si se entiende qué quiero decir. Al menos yo sí que lo tengo bastante claro. Algo que, al final, es lo que importa.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

No Comments Yet

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link