¿Por qué he abandonado, y no por primera vez, un curso de formación?

Después de meditarlo bien he decidido abandonar el curso de formación que estaba realizando del INTEF. Sí, no he podido seguir haciendo a disgusto y sin ningún estímulo más que ir entregando trabajillos (cada vez de más dudosa calidad) para superar los diferentes bloques del curso. El sentido común me ha podido. La vergüenza que suponía estar realizando algo en lo que no creo, mal diseñado para mi gusto y, planteado de forma idéntica que esas clases magistrales de libro de texto (sí, el entorno varía pero la linealidad del supuesto aprendizaje es la misma) que tanto critico ha sido más de lo que puedo soportar. Sí, abandono. Tristemente, dejo de nuevo otro curso de formación docente que no cumple mis expectativas.

Fuente: http://www.shurya.com
Fuente: http://www.shurya.com

Reconozco que no soy un docente convencional. Que me gusta aprender más allá de los cursos de formación. Que me cuesta embarcarme en algo reglado cuando mi máxima en el aula es ser lo más caótico posible. Que no le veo ningún sentido a la linealidad. Ni al hacer actividades porque sí. Ni a trabajar en entornos donde el contacto personal no existe y no está suplido por mayor interacción. Que hacer un curso donde las aulas tienen cuarenta borregos no me va. No me gusta que me traten como uno. No me gusta tener que seguir las miguitas de pan para llegar a un objetivo cuya utilidad para mi aula la veo entre escasa y nula.

Este curso, después de un año de parada curseril me había vuelto a ilusionar. Mentira, el curso pasado ya hice uno de mi Comunidad Autónoma. También de estos online y cuyo desarrollo (en este caso agravado por tutor fantasma -que, por cierto, estudió conmigo en el instituto-) era aún más lamentable que éste. El anterior lo acabé. Fui estúpido y acabé algo que no me supo a nada. Algo cuyo certificado me da bastante pena de exhibir. Que ver en un certificado de formación las horas que uno ha realizado o superado, de algo que menciona las TIC en su título, y que sabes que ha sido una auténtica mierda (perdón por la expresión) te hace sonrojar. Al menos, a mí.

Lo realmente curioso es la cantidad de docentes que abandonan y no dicen nada. También es curioso, como he comentado más de una vez, la falta de crítica del profesorado frente a cursos infumables. Que parecemos niños con miedo a represalias. Que al final la interiorización del disgusto lo único que lleva es a que se siga manteniendo dicho modelo de formación. Que la formación docente en nuestro país que ofrecen las administraciones educativas (y no digamos las de algunas empresas privadas) da mucha pena. Y más aún la formación a distancia. Algo que debería ser la joya de la corona da la sensación que se convierta en un chiringuito para algunos, un sufrimiento para otros y una manera de conseguir puntos de forma fácil para los terceros. Que sí, que mientras entregues trabajos (incluso que a ti te parezcan lamentables) vas a certificar. Que esa no es mi idea de formación.

Me niego a continuar en algo que no creo. Me siento estúpido por haberme dejado engañar otra vez por los cantos de sirena de un título formativo de algo que me motivaba a priori. Que salgo muy desmotivado. Que he aprendido más en estos meses de compañeros en la red que compartían sus actividades de programación en el aula que del curso. Que sí, que soy muy exigente y exijo calidad. Que no quiero más bazofia para ampliar mis conocimientos. Quiero buenos cursos de formación. Necesito formación que cubran mis necesidades. Y los cursos de formación donde para todos se da lo mismo no me sirven. Y no digamos los que les veo nula aplicabilidad en el aula. Esos ya claman al cielo.

Ser un docente de aula raro es lo que tiene. Más aún no querer para ti lo que no darías a los alumnos. Y yo a mis alumnos jamás se me ocurriría darles lo que me están dando últimamente los cursos de formación que, lamentablemente, estoy abandonando de forma muy seguida.

Por cierto… abandonar, en este caso, no creo que sea de cobardes 🙂

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

21 Comments
  1. No te puntuará para los sexenios, no te lo tendrán en cuenta para el CGT, serás un raro y carca x no actualizarte con cursos SUPER-CHICTIC organizados x la administración educativa y dirigiod s x algunos de la casta. Tengo un amigo q cuando me indigno como tú, me dice: ¿tú quieres ser feliz o llevar razón?, pues yo tb lo tengo claro…

    1. Me importa tres pepinos que no me sirva para ninguna de las cuestiones que comentas (por suerte ya he pagado el impuesto revolucionario con creces adquiriendo más horas que muchos). Lo que me importa realmente es que, en algún momento, se diga basta a un modelo formativo gestionado mal y ejecutado peor. No es la formación que necesitamos los docentes y, cuando algunos más se atrevan a cuestionarlo abiertamente, quizás podremos aspirar a un cambio. Hasta entonces tocará predicar en un desierto muy, pero que muy, inhóspito.

  2. Yo también me apunté el año pasado a un curso del INTEF y después de 2 meses, crear blog y entregar trabajos mil, no lo acabé. No podía más. No «califiqué», pero más he dolió haber perdido el tiempo en algo que ni me gustaba ni entendía

    1. Saturación de pequeños «trabajillos», linealidad en las propuestas y, como no, un sentido de la desconexión con la realidad educativa de aula abrumadora. No tiene sentido hacer algo a lo que no se le puede encontrar sentido y, lamentablemente, la sensación de cada vez más docentes cuando nos enfrentamos con los cursos que ofrece la administración educativa, encontramos menos motivos para seguir haciéndolos una vez cubierto el cupo.

  3. Cierto, pero no ofrece ideas, sugerencias o atisbos de cómo plantear uno que sea distinto. Por ejemplo, uno donde la evaluación parta de la interacción y no de la entrega de trabajos. Donde el foro no sea la única forma de interacción, sino, por ejemplo, donde en una pizarra o documento compartido se va armando una idea y se vea que cada participante aporta, cómo aporta y, más difícil, por qué lo hace. Me imagino soluciones, formas de cambiar, concretar mi disconformidad. No veo eso en el artículo. Es más una confesión. Supongo que no más.

    1. Ofrecer ideas no era el leitmotiv del artículo. Si buscas «formación docente» en el blog seguro que encuentras numerosas aportaciones, más o menos incoherentes, acerca de lo que considero que debería ser la formación para los docentes. Los artículos se limitan al contenido y, es por eso que lo anterior no se halla incorporado al mismo. Un artículo que, como bien dices, es una exposición de mis reflexiones acerca de la formación docente que se está ofreciendo en nuestro país por parte de la administración educativa.

    2. Y no tiene por qué haberlas. El argumento es de burócrata. El autor del post explica su frustración como víctima de esos cursos. Es lo que promete y es lo que nos da, con gran claridad.

  4. Un rotundo aplauso. Lo comparto todo. Los cursos para docentes son una auténtica vergüenza. Acabo de terminar uno «sindical» por el médico precio de 100 euros y ha sido una basura con todas las letras.

    1. Un gran ejemplo de sindicatos educativos que venden horas de formación a un módico precio para cubrir necesidades. Muy triste pero sin nadie que se ponga a investigar. Miles de euros obtenidos de forma poco ética pero que, por diferentes motivos, se prefiere mirar a otro lado. Basura es poco. Extorsión quizás sería una palabra más adecuada aunque sin la connotación de «obligación».

  5. Este artículo podría haberlo escrito yo mismo… pero no lo hice el año pasado cuando abandoné, por segunda vez, el mismo curso de ABP del #INTEF, sobredimensionado y mal diseñado… Está bien oírte decir las cosas que tantos y tantos deberíamos haber dicho antes. Para no seguir potenciando, a veces con nuestro silencio, un modelo obsoleto e injusto que le está beneficiando como nunca a la «casta formativa» que ahora toca!!! Bravo, Jordi!!! Y gracias por darnos voz a tantos «raros e insatisfechos»!!! (y)

      1. Qué valiente el hablar de injusticias desde el anonimato. Si quieres aportar algo (discrepando o no) serás bienvenido pero no tolero que nadie, en los comentarios, critique de forma anónima a ninguno de los que, dedicando parte de su tiempo, han decidido aportar su granito de arena. Son mis reglas del juego al tratarse de mi blog. Puedo admitir crítica hacia mi persona (anónima o no) pero jamás a una de las personas que intervienen en el mismo.

    1. Se hace imprescindible hablar de forma clara y transparente acerca de muchas cuestiones para conseguir mejorarlas. Criticar no es sólo un mecanismo de relajación, es un mecanismo muy potente para que algo mejore. Si la mayoría de los docentes seguimos asumiendo lo que no funciona y validando con dicho silencio lo anterior, cuesta mucho de cambiar las cosas. Siempre me acordaré de una frase dicha en uno de los Claustros a los que he asistido… «que la ropa sucia se debe lavar en casa». Una frase desafortunada pero de uso demasiado habitual en el ámbito educativo donde, lamentablemente, sigue faltando mucha transparencia.

      1. Bueno, a mi al menos me ha servido para conocerte y desde entonces leo tus entradas y te sigo. Me he dedicado a leer todos los comentarios finales del curso que has abandonado y que yo casi abandono también y cada vez más compañeros se han atrevido a aportar ideas de mejora desde el respeto. No sé cómo se lo habrán tomado en el INTEF. Yo es el primer curso que hacía y me he quedado muy sorprendida de este funcionamiento. No sabía que era habitual. Desde luego algo falla. En Educación sobre todo. Gracias por poner palabras a lo que muchos pensamos.

        1. ¡Pues creía que la rara era sólo yo!
          El año pasado abandoné uno de Coeducación en el que en la segunda tarea nos obligaban a abrirnos una cuenta en twitter, así, porque a ellos les venía en gana.Sólo protestamos dos participantes, los demás tragaron y no lo vieron raro.Nos invitaron a irnos, amablemente. Otra cosa que no soportaba era el tono de «amiguitas tomando café» que la moderadora tenía con los participantes.
          Otro que hice hace muchos años por la UNED me costó 120 euracos y encontŕé la mayoría de las respuestas en El Rincón del Vago .

  6. Peor que los cursos online que dicen ser Master oficiales como los de la Unir (Universidad Internacional de la Rioja) no he conocido, nunca se les ocurra, yo perdi 1800 euros, es una completa perdida de tiempo, engañabobos; que cosa tan pésima. Porque me siento una mujer inteligente, no seguí con esos cursillos para tontos. Asi que abran los ojos y no vayan a caer. Que es mejor pagar en su País pero por algo que valga la pena.

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