Por qué las oposiciones son el mejor sistema de selección de profesorado

No, las oposiciones a profesorado en nuestro país no son el mejor sistema de acceso pero sí que es el mejor de los posibles. Bueno, al menos a nivel de justa competencia, meritocracia y transparencia al igual que sucede en la mayoría de acceso a la función pública. Sí, estoy hablando de función pública y no de empleados públicos porque, en ocasiones, por intereses varios se confunde una cosa con la otra y no es lo mismo. No es lo mismo un funcionario que, pasando por un sistema de selección donde se mezcla, en el caso de la docencia un parte académica, con pruebas prácticas y una posterior lectura de un determinado tema (ahora defensa de una unidad didáctica), que un empleado público seleccionado mediante procedimientos menos regulados de selección y con contratación mediante otro tipo de mecanismos. No, no todos los que trabajan para una administración pública son funcionarios. Y, es por ello que conviene saber bien quiénes son los que gozan de dicho estatus para poder, como mínimo, hacer una crítica con algo de fundamento para aquellos que quieran alejarse de la típica reunión de bar en la que mezclan churras con merinas en dicho asunto.

Fuente: http://www.rtve.es

La verdad es que hace ya tiempo hay algunos que quieren, por determinados motivos, cargarse el estatus de funcionario y, cómo no, modificar el sistema de acceso a la función pública mediante procedimientos mucho más subjetivos (entrevista personal, simple currículum y un largo etcétera de alternativas que, como veis, no son demasiado objetivas). Todo ello avalado por determinados artículos periodísticos, como el de ayer, en el que se habla del modelo de oposición como algo decimonónico que debería desaparecer en el siglo XXI. Algo muy lógico para poder colocar “a los amigos” o, incluso, poder manipular aún más los procesos de actuación y/o decisión de los que trabajan ofreciendo un servicio público. Bueno, lo del servicio público también les chirría. Mejor externalizarlo porque así algunos pueden realizar contratos que reduzcan las condiciones laborales de sus trabajadores. Sí, si no existieran los funcionarios, ¿alguien se piensa que existiría algún límite para los desmanes de los políticos? Pues la verdad es que lo dudo.

Pero no nos vayamos por las ramas. Vamos a hablar de lo que conozco, que es el sistema de acceso a la función docente. Un sistema que me ha permitido, con independencia de mi ideología o, cualquier otra cuestión más o menos subjetiva, acceder a una plaza de docente porque, ¿alguien piensa que uno podría ser docente si se eliminara el sistema de oposición al margen de factores externos? ¿Alguien se piensa que si usáramos el sistema de selección de los centros concertados, podríamos tener a docentes de carga ideológica variopinta en los centros, elegidos con independencia de sus amistades o, simplemente, a los más profesionales? ¿Realmente alguien se piensa que un modelo de selección opaco que tiene criterios poco claros y a libre albedrío del contratador permitiría tener a docentes que pensaran por ellos mismos y pudieran dar clase, al margen de la ideología del centro, pudiendo cuestionar determinadas cosas? Por favor, que algunos sabemos qué sucede en los centros concertados y conocemos cómo entraron muchos de esos docentes a trabajar en los mismos. Y no, como siempre no estoy cuestionando las posibilidades que entraran buenos o malos profesionales pero sí el procedimiento de selección porque, sinceramente, no creo que un buen docente se mida por comulgar o no con una determinada religión, acudir a misa los domingos, haber sido ex alumno del centro o, simplemente, aparentar estar felizmente casado y tenga hijos. Eso no es ser un buen docente. Eso es tener una determinada ideología que se adapta al centro educativo que financiamos todos con el dinero público y cuyo personal se escoge por esos motivos.

La verdad es que el modelo de oposición molesta a muchos. Especialmente a aquellos que, por incapacidad -sí, lo digo claramente- no pueden entrar en el mismo. Hay cosas a mejorar en el sistema como, por ejemplo, la fase de prácticas posterior al haber aprobado las primeras fases de oposición que, por desgracia, se ha convertido en un simple trámite pero, ¿alguien cree que sería malo aumentar la dureza de las oposiciones? ¿Es malo pretender que un docente sepa mucho de su asignatura antes de entrar en el aula? Es que me da la sensación que estamos llegando a un momento en que la estupidez de algunos hace que se cuestione que un docente sepa de matemáticas para dar matemáticas porque, sinceramente, a algunos creo que les apetece que cada vez entren los más mediocres a trabajar en las aulas porque así pueden ser más fáciles de manipular por algunos.

Eso sí, como siempre me acusan algunos de no ofrecer propuestas y sólo dedicarme a cuestionar ciertas cosas voy a proponer cómo creo, a mi entender, que deberían ser las oposiciones docentes. Pues bien, creo que debería haber una prueba para comprobar que los futuros docentes no hicieran faltas de ortografía para hacer un primer filtro, uno posterior para comprobar un uso básico de competencia digital, un tercero para que hicieran un examen de cuarto de Primaria para maestros y uno de cuarto de ESO de su asignatura para Secundaria, los temas obligatorios, un examen práctico en el que se evalúen sus capacidades en caso de querer optar a materias donde haya mucha parte práctica (sí, también se debe incluir, como ahora, problemas de diferente dificultad), una encerrona donde se preparen durante dos horas una argumentación concreta sobre un tema (no, no haría falta que fuera sobre su materia y simplemente se viera cómo se expresan oralmente) y, finalmente, para todos aquellos aptos en esa fase más teórica, una evaluación exhaustiva a lo largo de dos cursos en dos centros diferentes (tanto a nivel de programación de sus clases como de praxis). Ya, es muy decimonónico pero creo que mejoraría algo el sistema actual que, a pesar de no ser el peor, sigue teniendo algunos flecos que pueden solucionarse con bastante facilidad.

Vamos a ver si nos dejamos de seguir criticando a los funcionarios y nos ponemos a arreglar la educación. Y sí, estoy hablando por todos aquellos que, lamentablemente, siguen empeñados en cargarse la educación -especialmente la pública- mediante sus declaraciones, imposición de determinados modelos de entender la docencia y, cómo no, careciendo del más mínimo conocimiento acerca de lo que está sucediendo realmente en las aulas de nuestro país.

Muchos de mis compañeros -incluido yo mismo- no hubiéramos podido ser docentes si no existieran las oposiciones y no creo que seamos tan malos profesionales 🙂
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Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

11 Comments
  1. Lo mo más jocoso ha sido este comentario: “Sí, si no existieran los funcionarios, ¿alguien se piensa que existiría algún límite para los desmanes de los políticos? Pues la verdad es que lo dudo.” Ja, ja, ja, uno de los paises más corruptos del mundo y con funcionarios con plaza… Ya se ve la tarea del funci, cobrar su puta paguita y no meterse en berenjales con políticos… panda sinverguenzas los dos (políticos y funcis).

    1. Supongo que Hércules ha estudiado, ha sido asistido alguna vez en carretera o, simplemente, se ha tenido que curar en alguna ocasión. Sí, esos son los despreciables “funcis” que tanto ataca. Por cierto, una recomendación… si alguna vez has de usar algún servicio público di que no quieres porque, “para tratar con esos sinvergüenzas”…. Sin acritud 🙂

  2. Y yo tampoco creo que algunos no consigamos entrar por incapacidad, perdóname. Será por otras cosas, pero yo incapaz después de 19 años dedicada a la educación de forma interina, eso sí, no me considero incapaz, de ninguna manera. Mucho más incapaces son algunos miembros de tribunales que me han examinado.

    En muchas otras cosas tienes razón en tu artículo, pero yo, interina de 19 años, según tú incapaz, he tenido que corregir faltas de ortografía de una compañera funcionaria de carrera en actas de CCP.

    Mucho podría decirte…

    Y de verdad, mil disculpas, pero me ha ofendido mucho.

    1. Las oposiciones, siendo un sistema mejorable, es mucho mejor que otros sistemas de selección por muchos motivos. El problema es la necesidad política de seguir manteniendo bolsas de interinos que, curso tras curso, van creciendo por la no convocatoria de oferta pública docente. No, no es de recibo mantener a más del 30% de la plantilla de forma interina en ningún servicio público y, aún menos en los prioritarios.

      Hay especialidades para las que no ha habido suficiente oferta en esta última década, otras que se ha ofertad por encima de las posibilidades económicas o necesidades y otras que, no ha habido ni suficiente, ni escasa… sinceramente, no ha habido.

      Yo he sido interino, no aprobé a la primera y tengo compañeros buenos y malos con independencia de su condición laboral (yo no me juzgo a mí mismo nunca porque no me creo con derecho a hacerlo). Reconozco que la docencia es un camino plagado de vallas que debemos ir saltando y que, quizás no sea sólo la habilidad en el aula la que marque el futuro de alguien pero creo que entenderás que algún mecanismo objetivo debe establecerse para hacer un filtro. Sí, hay mucho por mejorar tanto en oferta como en cómo se realizan las oposiciones pero, lo que sí que está claro es que siendo un mal sistema es el mejor de los sistemas actuales. Eso sí, ¿por qué no plantear una posterior evaluación más seria de la parte de praxis diaria posterior? Sí, de todo puede y debe hablarse.

      Siento que te hayas sentido así pero la intencionalidad no era la de considerar docentes de primera ni segunda a nadie. Y menos aún a compañeros interinos que trabajan codo con codo con otros en las aulas. No era ese el sentido y espero que te sirva esta explicación.

      Discúlpame a mí si no me he expresado bien.

  3. Solamente un dato: Oposiciones Maestro, chico u chica mellizos, misma programación mismo ejemplo de aplicación didáctica en el aula / Comentario del tribunal que evaluó a la chica: Alucinante, innovador y de ejecución novedosa//// El que valoro al chico: Vaya chapuza más bien presentada, este lo más cerca que ha visto una escuela ha sido en Barrio Sésamo.

    Valoran humanos con criterios subjetivos que dependen de tantos factores que no van a pasar solo los mejores sino también los que han tenido más suerte por el momento, la situación…

    1. A mí me pasó en la primera oposición a la que me presenté. Llegamos a la encerrona y una chica, justo antes de mí, expuso el mismo tema. El mío, según los que lo oyeron, infinitamente mejor que el de ella (yo no puedo autojuzgarme porque es muy peligroso). Ella sacó plaza y yo no. Eso sí, después hablé con uno de los miembros del tribunal -que, por cierto, nos conocíamos- y me dijo que valoraron más su marea de hablar más moderada que la mía porque decían que se me notaba demasiado tranquilo y desprendí la sensación de prepotencia. Y quizás fuera así o los propios nervios hicieran sacar ese carácter que, por cierto, no me pega nada 🙂

      Sí, depende de muchas cosas… pero aún así es el más justo de los sistemas actuales de acceso.

  4. Es el mejor sistema sin lugar a dudas. Y debe mantenerse. Las vacas gordas de estos años en algún lugar han aflojado los requisitos entrando muchos interinos pata negra a partir de mínimos sonrojantes. Mi experiencia en tribunales es positiva y la mayoría se tomaban su trabajo con mucha profesionalidad y realmente servía para hacerte una idea del opositor (y eso que la última vez fue ese sistema que rebajaba requisitos).
    La pluralidad, independencia y nivel de formación de un claustro en un centro público va a ser muy difícil que exista nunca en centros privados salvo casos excepcionales. Cualquiera conoce a muchos amigos que han sido colocados de aquella manera y ya sabemos qué significa deber el puesto a alguien.

    1. La mayoría de los miembros de tribunales hacen muy bien su trabajo. No, no es fácil aguantar determinadas lecturas ni intentar ser lo más objetivo posible en algo que, por mucho que no se quiera, tiene una parte de subjetividad. Eso sí, el método de la oposición permite que, con independencia de cuestiones ideológicas, uno pueda llegar a ser docente. Algo que, como bien dices, va a ser clave e imprescindible para configurar un centro educativo público democrático y plural.

      Un saludo y gracias por comentar.

  5. El problema no es cómo se entra, el problema es que después no hay NINGÚN control sobre el docente y no se puede hacer NADA para remover de su plaza a quienes, después de todo el proceso de oposición (haga usted todas las modificaciones que quiera hasta conseguir que sea perfecto, nada que objetar), se han revelado como unos inútiles (por cierto, el grueso de los inútiles está ya dentro; quizá no profesores, pero todos hemos sido alumnos) o se han acomodado y no han sabido renovarse. ¿No parece más lógico someter a los docentes a evaluaciones periódicas, que repitan esas oposiciones que tan bien ha diseñado usted, en competencia con sus propios compañeros y con quienes vienen detrás (quizá mejor preparados y seguramente con muchas más ganas) y, si no dan la talla, largarlos? No creo que esté diciendo algo descabellado.

    1. No es excluyente el control posterior con considerar que, dentro de los procedimientos actuales de acceso a una profesión, las oposiciones son los más meritocráticos y transparentes. Por cierto, ¿crees realmente que los “nuevos” vienen mejor preparados y tienen más ganas? Veo a compañeros que, ya con muchos años en la docencia, siguen con las mismas ganas de hacerlo bien que al principio. Y no son pocos 🙂

      1. Los menos. Sigue habiendo mayoría de inútiles dentro y es imposible echarlos. Además he dicho que no tengo nada que objetar a las oposiciones. Sí a que un funcionario docente lo sea de por vida cuando ha demostrado ser un inútil. Y eso se podría comprobar con evaluaciones periódicas. ¿Qué tal repetir las oposiciones que tanto alaba usted? Cada tres o cinco años, por ejemplo. ¿Qué problema hay en ello? En competencia, por supuesto, con aspirantes de dentro y de fuera (Pregunta usted si los nuevos vienen mejor preparados… ¿Qué mejor manera de comprobarlo que enfrentarse a los “viejos” que tanto saben? A lo mejor nos llevamos una sorpresa). Que resulta que los viejos docentes no están a la altura, han perdido conocimientos y no han sabido reciclarse, pues a la calle. Pero, claro, la poltrona enseguida se adapta al culo y a ver quién es el guapo que, desde dentro, propone algo así.

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