¿Por qué vuelvo a usar Edmodo?

Estos últimos días son muchos los que me preguntan, o bien por las redes sociales en las que naufrago o por correo electrónico, el porqué de mi decisión de volver a retomar Edmodo para la gestión de mis clases tal y como dije en el artículo de hace un par de días en el que exponía mis estrategias para el nuevo curso. Creo que la decisión, más meditada de lo que parece, se debe a las pruebas que, en los últimos tiempos, he hecho con las tres plataformas que mejor se adaptaban a mi uso (Edmodo, Schoology y Google Classroom) y la necesidad de reformular completamente la idea de que los alumnos tuvieran un blog donde expusieran los trabajos que iban haciendo en abierto. No he renunciado a publicar en abierto qué se hace en mi aula, pero sí que he renunciado al trabajo que suponía, tanto para los chavales como para mí, que cada uno tuviera un blog que se fuera actualizando con cada uno de los trabajos que se iban realizando. El tiempo es finito y lo que había observado es que, como a los chavales les atraía el tema del blog, en ocasiones descuidaban otras asignaturas para publicar su entrada. No sólo eso. Al final era tanta la competitividad en hacerlo mejor que sus compañeros en algunos casos (no todos porque también os he de decir que también tenía los típicos pasotas, aunque menos de los esperados) que me daba la sensación que descuidaban lo importante para centrarse en la herramienta, dejar bonitos sus blogs y abandonar un poco el contenido. Quizás fuera una visión subjetiva pero eso ha sido uno de los motivos por abandonar el blog de alumno y centrarme en el blog de aula y un espacio de comunicación y trabajo como es la plataforma Edmodo.

Fuente: Facebook

Una vez expuesto el motivo de volver a una plataforma para la gestión de aula voy a exponer los motivos que me han llevado a retomar Edmodo. La última vez que usé una plataforma fue Schoology, después de haber usado anteriormente Edmodo, justificándolo bajo la premisa que se adaptaba mejor para alumnos de la ESO que Edmodo. Recordemos que estoy hablando del uso de Schoology para el curso 2013/14 y ya ha llovido bastante. Y sí, a pesar de haber llovido bastante, ha sido la primera consideración a tener en cuenta. Pero vayamos por pasos…

Tenía claro que para gestionar el aula tenía tres posibilidades (ya, sé que existe alguna plataforma más pero Moodle la descarto por fea -sí, he dicho fea y curva de aprendizaje demasiado compleja para los alumnos, además de ser vía móvil una de las plataformas menos evolucionadas que existen y, alguna otra también porque no le veía una evolución buena a nivel de mejoras en los últimos tiempos). Primero intenté ir a lo fácil… a Schoology. Iba a ver qué tal se adaptaba a los nuevos tiempos y las mejoras que habían implementado desde que la usé. Tristeza absoluta. Pequeños retoques, mejoras en aspectos que no me interesaban y, por desgracia, con la sensación de haberse enfocado mucho más al cliente corporativo (al que paga) que al usuario de la misma de forma gratuita. Lo entiendo. Es un modelo de negocio pero, sinceramente, creo que pagar por algo que debería poner de forma gratuita la administración y a un coste elevadísimo para un centro va a ser que no. Claro que podía haber usado la versión gratuita pero es exactamente igual que la de hace cuatro cursos. No, no me vale algo que haya evolucionado tan poco y vía móvil se me cuelgue cada dos por tres. A lo mejor ha sido mala suerte pero, sea por lo que sea, he acabado descartándola.

Así pues tocaba probar Classroom que, por lo visto, están implementando en muchos centros tal y como nos contaba Jaume en su blog. Vale, ha mejorado muchísimo en los últimos tiempos pero tiene un grave problema… está centrado exclusivamente en las aplicaciones que ofrece Google, no ofrece conexiones con servicios de terceros bien integradas y le faltan detalles académicos. Fantástico para un centro que haya decidido migrar su funcionamiento a Google Apps pero con muchas carencias a alguien que, como yo, va a usar la herramienta en un centro que no ha efectuado esa migración. Es el primer año que aterrizo y tocará presionar un poco pero dejad que me asiente. A día de hoy le faltan muchas cosas si no se integra en un modelo de centro vertebrado alrededor de las apps de Google y, tanto Jaume como los que lo usan en sus centros que me hablan de ello, me reconocen lo necesario que es trabajar en todo el centro de forma global con las herramientas de Google. Así pues, otro descarte.

Tocaba darle una oportunidad a Edmodo. Mi mujer lo sigue usando ininterrumpidamente lo últimos cursos y, por ello le pregunté qué tal le iba. Mentira, sé que le va bien pero, al igual que no hay dos docentes que funcionen igual en el aula, la misma herramienta puede ser visualizada de forma diferente. Nada, creación de una nueva cuenta con el correo que me creé hace un par de años cuando aterricé en mi último centro (no el de ahora que, por lo que estoy intuyendo, va para casi la jubilación) y grupo de prueba al canto. Funcionalidades mejoradas, aspecto mejorado, interacción con herramientas de terceros muy fluida (especialmente con las herramientas de Google). Fantástico a nivel de escritorio. Tocaba pues probar qué tal en la versión móvil. Y la verdad es que, tanto en tablet como en móvil, como herramienta está muy bien. Además me encanta que muestre las notificaciones pendientes, se integre con el calendario de Google y permita una comunicación fluida en la mensajería con alumnos y padres (he hecho la prueba con mi mujer… lo que tiene que soportar la pobre). En las pruebas, fantástico funcionamiento y versatilidad.

Un análisis muy rápido en la toma de decisiones del uso de Edmodo. Espero que os sirva pero entended que, como siempre digo, no se trata de ceñir vuestra manera de dar clase a la herramienta si no de buscar la mejor herramienta (o herramientas) que se adapte a vuestra manera de dar clase.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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