Predicciones educativas para el 2017

¡Mira que me gusta meterme en berenjenales! Sí, tengo claro que hablar de predicciones o suposiciones varias acerca de qué va a suceder este 2017, me pone al mismo nivel que esos tarotistas de teléfono de pago que, son capaces de decir que algo es blanco o negro en la misma llamada. Pero, ¿para qué resistirme a imaginar? Aquí todo el mundo imagina su escuela ideal, tiene sueños eróticos acerca de deseos pedagógicos y, cómo no, sigue jugando el personal a los juegos de azar a pesar de posibilidades infinitesimales de que toque. Así pues, por qué no dedicarme, al igual que hice a finales del 2015 (predicciones 2016), a fabular acerca de temas educativos. Podría ahorrármelo pero, sabéis qué, escribo sobre lo que me apetece cuando me apetece. Que para algo pago hosting y dominio coño. Y si no lo pagara y tuviera una libreta en papel seguro que escribiría sobre cosas parecidas.

Fuente: Digital Spirit

¿Qué va a pasar en 2017? Pues lo que me parece bastante claro es que va a seguir la lucha entre buenistas y malotes. Sí, entre nosotros y vosotros. Queda muy bien ser poseedor de la verdad absoluta acerca de lo que debe hacerse en el aula y criticar, de la forma más demagógica posible, a quienes no piensan como nosotros o a aquellos que atacan a nuestros «héroes» educativos de cabecera. Felicidad absoluta versus conocimiento memorístico. Libros de autoayuda versus libros de realidades paralelas. Jinetes del cambio educativo desde tarimas donde nada ha cambiado versus inmovilismo educativo por necesidades del guión. Sí, pongo la tilde porque soy un rebelde. Por cierto, no obviemos a los forajidos ni al robinhoodismo que tanto inspira entre aquellos corsarios, con patente de corso por parte de algunas administraciones, que sólo buscan sacar pasta o beneficios en especies varias. Fundaciones impolutas de organizaciones empresariales -sí, incluyo a los bancos y multinacionales tecnológicas- que tienen muy claro qué debe hacerse para mejorar la educación. Cientos de adeptos cuya máxima es proceder al lametón genital y, por desgracia, aulas que se caen a pedazos y no en sentido figurado.

Va a ser el año también del debate estéril sobre el Pacto Educativo. Ese pacto que todos quieren pero nadie, en el fondo, desea. El Pacto o es de los míos con mis criterios o no será. Que la visión educativa sesgada en función de colores políticos es algo que no hace falta predecir mucho ya que es un déjà vu que lleva arrastrándose por décadas. Políticos asesorados por inútiles con nulo conocimiento del aula y desertores de la tiza que la dejaron en el cuaternario. Equilibristas que siguen huyendo del aula con independencia del color político de los que mandan. Gente de «izquierdas» con cargos políticos que lleva a sus hijos a la concertada y la critica en los medios. Docentes de la pública con camisetas multicolor disfrutando de una sanidad privada pagada por todos los ciudadanos con sus impuestos. Un aparentar que no creo que cambie este 2017. Mucho decir A y hacer B. Mucho defender C y hacer D. Mucho vender E, F o G según la necesidad que haya en el mercado educativo.

Se seguirá hablando de la religión en los centros educativos. Seguirá sin desaparecer. Se hablará de conciertos y nadie le meterá mano porque hay muchos intereses creados. De Universidades endogámicas, directores fascistas e inspectores con pocas luces. De enemigos que no existen. De algunos que piensan demasiado en temas educativos y otros que piensan demasiado poco en ellos. De poseedores de verdades absolutas. De grupos de whatsapp plagados de expertos docentes y, de paso, de hacer enemigos cuando lo que se necesita para mejorar algo es tener amigos. Eso sí, egos y ombliguismos a tutiplén. El procomún descartado. Todo es el primero yo y después los demás. Que uno habla mucho cuando no le afecta personalmente pero, una vez le tocan algo de cerca, es capaz de incumplir todas sus creencias. Sí, seguiremos siendo humanos e insustituibles por esas máquinas que piensan mucho pero razonan entre poco y nada. Bueno, tampoco es que los que nos dedicamos a esto razonemos mucho.

Aparecerán nuevas metodologías revival de otros tiempos. Nuevos experimentos con chavales, nuevas herramientas más modernas que las anteriores. Nuevo lavado de cara a los mecanismos de control absolutos. Soluciones milagrosas cuyos milagros jamás van a ser certificados por el Papa. Bueno, seamos sinceros, los milagros educativos, al igual que la homeopatía, tienen un recorrido muy corto si alguien lo analiza científicamente.

La verdad es que no tengo ni pajolera idea de lo que nos traerá este 2017 en el ámbito educativo. Eso sí, tengo muy claro que no cambiará la dinámica de estos últimos años. Dinámicas que, o bien nos descojonamos o bien no ponemos a llorar. Y, sinceramente a estas alturas de la película, yo ya estoy por tomármelo todo a broma pesada.

Por cierto… ¡FELIZ 2017! (y no, no me sale ninguna rima graciosa)

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Em sembla que és Ramon Llull qui afirmava que el pacte és la pitjor cosa de totes perquè precisament, després del pacte, ningú no fa res del estava convençut que havia de fer.

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