Prefiero mil veces a compañeros que usen el libro de texto que a uno dogmático de la metodología X

No me gusta el uso del libro de texto. No lo uso y, si alguna vez lo han tenido mis alumnos, ha sido por la falta de consideración a la hora de plantear su uso por parte de algunos Departamentos y haber llegado nuevo al centro. Me parece una herramienta, al igual que muchas otras, que desprofesionaliza en gran parte al docente que la usa. Y, a pesar de lo anterior, sigo viendo más posibilidades de debate y diálogo productivo con los que lo usan que con aquellos que convierten determinadas metodologías educativas en dogmas. Ya no es sólo la necesidad de criticar a cualquiera que no use su metodología bajo el típico mantra de no querer salir de la zona de confort; es la necesidad imperiosa de justificar las bondades de la metodología X amparándose en el desprecio a quien no la use (tildándole entre otras lindezas de cobarde) y justificar que alguien no la vea como maravillosa bajo argumentos como el miedo, la falta de profesionalidad o, incluso, la incapacidad de ver lo eficaz que es algo que debería probarse sí o sí en el aula. Sí, evangelizar es lo que tiene. Más aún contar con la versión deformada de la Biblia de turno. Esa que necesita de inquisidores y relaciones con las administraciones educativas para poder subyugar a todos aquellos que osen cuestionarlo.

Fuente: http://profesor3punto0.blogspot.com.es
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A mí sí que me da miedo que algunos justifiquen una determinada metodología con investigaciones sesgadas y «cocinadas». Me atemoriza ver que, al final, para algunos el asunto va de buenos y malos. Que no se pueda cuestionar el dogma y que, por desgracia, te veas insultado y ninguneado continuamente por algunos. Y ya, lo que me preocupa en exceso es el tufillo de superioridad que tienen determinados personajes que, desde que descubrieron la «verdad absoluta» se han largado del aula para pontificar acerca de las virtudes de su metodología «flipante», plantean unas normas muy rígidas para pertenecer a su club metodológico y se montan un chiringuito de proporciones considerables para vender su producto. Y, al final, se les ve el plumero. Usan exactamente lo mismo que ellos critican para defender su metodología. Los malos, como siempre, los demás. Que a ellos sólo les atacan los que usan libros de texto o imparten clase tradicional. Coño, ¿y qué es la clase tradicional? Porque, en mi centro, con cuarenta profesores cada uno da las clases de forma diferente. ¿Hay cuarenta modelos de clases tradicionales? O, lo que pasa es que algunos están frustrados con su falta de empatía y socialización para autojustificar la necesidad de ser diferentes y tener muy claro qué va a funcionar en el aula. No seamos tan mesiánicos. Que uno puede hacer las clases más o menos bien y los alumnos aprender sin necesidad de flipear la clase, usar ABP o ponerse a repartir insignias a tutiplén. Que no es la metodología, es la adaptación al alumnado. Y si algunos aún no entienden lo anterior que se vayan a ganar dinero desde la tarima o escribiendo libros. Que ya lo ha hecho el gurú y pionero del Flipped Classroom. A ver si aprendemos algo de los que precedieron nuestros actos de fe. Vale para todo tipo de metodologías «innovadoras».

La verdad es que me altera y preocupa a partes iguales el fascismo educativo. No estoy insultando a nadie, ni siendo más cínico de lo necesario pero, a veces, conviene llamar a las cosas por su nombre. Más aún cuando uno lleva los años que llevo yo en el aula, ha probado diferentes maneras de hacer -algunas le han salido bien y otras no- y JAMÁS ha sido increpado por sus compañeros, ni por los alumnos ni sus padres por hacer las cosas «a su manera», creo que el victimismo de algunos se fuerza por el simple hecho de necesitar ejercer ese papel. Eso sí, curiosamente, a ese victimismo se está añadiendo con fuerza la necesidad de convertir a todos los que no piensen como ellos en herejes. Prefiero, como he dicho, mil veces a docentes que usen el libro de texto (y eso que sigo defendiendo a capa y espada la necesidad de abolir ese material del aula por lo que implica) que, en los últimos tiempos se han demostrado más tolerantes y que tampoco no lo están haciendo tan mal, que a esos que ahora se dedican a atacar de forma brutal y directa a quienes no usen su maravilloso método o, simplemente, usan el típico lloro del pobre de mí. Unos que, por lo que se observa, se están adueñando de toda la red mediante su entramado de clubs de diferente tipología. Clubs que, por cierto, también tienen sus biblias de cabecera que venden a un módico precio sin decir que las venden 🙂

Fuente: http://profesor3punto0.blogspot.com.es
Fuente: http://profesor3punto0.blogspot.com.es

Una aclaración sobre el artículo… por mucho que aparezcan argumentos del club de los «flipados» (y no, no lo digo con ninguna doblez ni con ánimo de insultar a nadie, simplemente para castellanizarlo), se puede usar para otros clubs de esos tan exclusivos que usan estrategias parecidas a lo anterior. Si uno el curso que viene no usa libro de texto, nadie le va a cuestionar. Eso sí, si uno tiene la desgracia de caer en un centro dirigido y gestionado por algún fanático de la metodología X se va a ver obligado a tragársela bajo diferentes presiones. Y eso es algo que me preocupa como docente que defiende la libertad de cátedra y la necesidad de prácticas no estandarizadas en algo tan heterogéneo y difícil de taxonomizar como son nuestras aulas. Aulas que no te demandan usar una determinada metodología, te demandan que conozcas al alumno y uses la estrategia que más se adapte a ellos.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

5 Comments
  1. Creo q solo miras a una parte de la educación, ves sólo secundaria, y es posible q tengáis más libertad, no estoy en contra ni de los q usan libros de texto ni de los q quieren probar otras maneras de hacer las cosas. Has tenido la suerte de poder trabajar con o sin libro, pero cuando hablas lo haces de educación, no solo de institutos, y en los colegios suele pasar lo contrario, q suelen creer q la coordinación es llevar el mismo libro de editorial, y cada vez q te mueves de centro es volver a empezar, el primer año te comes los libros q están elegidos desde junio y empieza otra peregrinación para convencer a compañeros y equipo directivo q te gustaría quitar algún libro… Y no te imaginas después de 25 años lo duro q esto es!
    Me alegro de la suerte q has tenido pero otros no!
    Un saludo

  2. Me encantan tus artículos porque dices cosas que a muchos se nos pasan por la cabeza, pero que no nos atrevemos a decir abiertamente. Yo creo, efectivamente, que el sistema más eficaz es cualquiera en el que el profesor es capaz de conectar con sus alumnos. No hay metodologías mágicas que le sirvan a cualquier profesor para conseguir que funcione el proceso de aprendizaje, sino que sus principales armas son capacidad de adaptación, empatía y creatividad.
    Lo de los gurús educativos ya huele. Como bien dices es más negocio que otra cosa. Si tan buenos profesores son, ¿por qué abandonan las aulas para dar conferencias o vendernos sus formas de trabajar? El buen profesor (use libro de texto o no), no dejaría la enseñanza ni un sistema educativo que necesita mucha vocación y dedicación por llenarse los bolsillos contando lo bueno que es él dando clase. Muy bueno tu artículo. Lo compartiré.

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