Prisas

La educación no está cambiando lo rápido que debiera. Ésta es una de las frases más repetidas en la mayoría de foros donde intervienen profesionales, padres, alumnos y políticos relacionados con el tema. El problema de la frase anterior es, ¿no está cambiando lo rápido que debiera comparando con qué?

Fuente: http://fotosdemotosyautos.com
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Las expectativas ante cualquier cambio educativo siempre acostumbran a tener sesgos en función de a quién preguntemos. No es lo mismo hablar de las necesidades de los políticos en reducir los números cara a organizaciones internacionales a cualquier precio, que de las necesidades de los alumnos. Y, curiosamente, son las últimas las que menos fuerza poseen en la toma de decisiones que pueden tener afección sobre el sistema. Sí, los alumnos son los que, por desgracia, tienen demasiado poco peso en cualquier política educativa y que van a ser sometidos a los vaivenes de las decisiones del resto con independencia de sus necesidades vitales.

Las corporaciones y multinacionales tienen prisa en cambiar el sistema educativo debido a la elevada obsolescencia de sus productos. A más cambios, más beneficios en forma de nuevos productos que salen al mercado. Las prisas de las empresas que se lucran en el ámbito educativo son las más perentorias. Hay prisa por vender. Hay prisa por cambiar el sistema y hacer obsoleto lo que, hasta hace poco, era lo más innovador.

La brigada del algoritmo sólo quiere controlar al máximo el sistema educativo. Controlar el sistema educativo implica darse prisa en obtener datos y analizarlos. Un gran ejemplo de sus subordinados está en la OCDE y en sus pruebas PISA. Control, más control. Pruebas y más pruebas lo más estandarizadas posibles. Eliminación de aleatoriedad y de lo que supone el trabajar con alumnos heterogéneos. Prisa por poder seguir clasificando a los alumnos en botes estancos donde no exista posibilidad de fuga.

Los docentes tienen prisa, o bien porque llegue el verano o bien por cambiar de metodología educativa. Unos tenemos prisa por ver abolir los libros de texto, otros tienen prisa porque suene el timbre y, la inmensa mayoría tienen prisa por encontrar una administración que les deje trabajar a gusto y no les imponga burocracia innecesaria y legislación demasiado cambiante.

La administración tiene prisa por vender los buenos datos de su gestión en número de aprobados y/o titulados. Prisa por contentar mediáticamente a la sociedad vendiendo como han conseguido reducir el abandono escolar y ahorrar gracias a los recortes que han realizado. Prisa por vender el bilingüismo como solución a todos los problemas. Prisas de la mayoría de Consejeros del ámbito por saltar a otra Consejería donde no se esté tan mal visto ni haya tanto trabajo.

Los padres tienen prisa por ver resultados, en forma de notas, de sus retoños. Prisas por acabar los deberes que les mandan (sí, muchos padres hacen los deberes o trabajos de sus hijos). Prisas para que abran los centros educativos. Prisas para que decidan de una vez alargar la jornada escolar de sus hijos hasta poder conciliar su jornada laboral, cada vez más lamentable, con la posibilidad de llevar/recoger a sus hijos del colegio. Prisa, en definitiva, por delegar más funciones en los centros educativos por imperativo social. Sí, la sociedad cada vez es más injusta y perversa.

Y, finalmente, los alumnos. Bueno, los alumnos tienen prisa por hacerse mayores.

Al final todo el mundo con prisas en algo que debería tomarse con mucha más calma de lo que estamos haciendo porque, por desgracia, las prisas nunca fueron buenas.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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