Productos de la mercadotecnia educativa

Todo producto que se precie debe tener asociada una buena estrategia de marketing. No es sólo vender. Es intentar mantener la venta de un determinado producto hasta que, después del agotamiento, se encuentre la posibilidad de renovarlo. Y, a veces, renovar el producto sólo implica cambiar el envoltorio. Algo que está sucediendo, de forma más o menos soterrada, en la venta de personas que representan a determinados modelos educativos. Dejan de ser personas para convertirse en el producto. Un producto comprado, edulcorado y bien pagado que, al final, tiene una vida más o menos larga en función de la capacidad de adaptación al medio, la estrategia de sus asesores o, incluso, la falta de sentido común de quienes siempre están comprando lo mismo aunque el precio sea mucho más caro que el del comercio de toda la vida.

Fuente: Fotolia CC

Ayer algún desalmado sin escrúpulos (sic.) se dedicó a trolear la página de la Wikipedia que tiene nuestro gurú nacional (¿se puede decir aún nacional para referirse a algo?) poniendo, de forma muy ácida, determinados añadidos a una biografía que, por lo visto, han llevado a cabo los asesores que tiene contratados para tal función. Publicitar el producto en las redes es básico para poder permitirse vivir de ello. Y, seamos sinceros, uno cuando quiere vivir de contar anécdotas tiene que saber rodearse de los profesionales adecuados. Mejor aún, de la empresa que gestione la redacción de sus libros y que le permita seguir siendo alguien de referencia, cuya fama tenga repercusión sobre ciertos objetivos que, a día de hoy, algunos intuimos pero, por motivos obvios, preferimos no comentar.

No es malo montarte un chiringuito como ha hecho Ken Robinson con HundrED para colocar a su hija y conseguir, de paso, sacar tajada con el proyecto educativo de los Jesuitas. Al final, las redes se acaban descubriendo y, es por ello que cuando resulta que el inspirador del proyecto pertenece al mismo que la creación de Ken Robinson, uno ya intuye muchas cosas. Personalización de la educación para los gurús, embajadores, futuristas o evangelizadores. Múltiples chiringuitos bien gestionados bajo la apariencia de hermanitas de la caridad educativas. Mucho creador de marca personal reconvertido en su propia marca. No importa si se sabe o no dar clase o gestionar la educación, lo importante es saber vender que sí se sabe. No importa el aula, importa la cantidad de actos a los que vayas. No importa lo bueno que seas en la docencia porque tu profesión, en caso que alguna vez lo fuera, ha dejado de serla para convertirse en una simple venta de ti mismo. Y cuando la venta la consigues mediante una buena estrategia de viralización de contenidos multimedia…

Siempre he dicho que no es malo querer hacer negocio con la educación. Lo complicado es saber vislumbrar cuando nos están vendiendo algo si eso puede ser útil o, simplemente, se trata de una franquicia educativa de esas que hoy en día son tan habituales. Los McDonald y la compra de productos prefabricados tienen sus clientes y, a veces, es imposible que dejen de serlo porque se lo han vendido tan bien que, en cierta forma, se ha convertido en su modelo de alimentación.

Puestos a vender... os voy a recomendar un capítulo de mi libro sobre cómo convertirse en gurú educativo. Y sí, os lo podéis bajar gratis o al precio que queráis poner:)
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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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