Profesionales en etapas educativas postobligatorias

Llevo tiempo reflexionando, para consumo propio, acerca del funcionamiento educativo de las etapas postobligatorias más profesionalizadoras (léase FP o Universidad). Más que sobre el funcionamiento, sobre las características del profesorado que imparte docencia en dichas etapas. Grandes profesionales pero, en demasiadas ocasiones, con un handicap demasiado importante para ser minimizado. Un handicap que lastra gran parte de su trabajo. La excesiva especialización académica en detrimento de su valía en las profesiones en las que van a formar a sus alumnos. Sí, hay mucho docente de etapas postobligatorias que jamás ha trabajado de lo que están formando a sus alumnos.

Fuente: http://www.studyinspain.info
Fuente: http://www.studyinspain.info

Este viernes escuché a un alumno de Magisterio quejarse por la falta de relación entre lo que estudiaban y el aula donde van a tener que trabajar. Sí, es algo demasiado habitual. Una queja, muy motivada, por la gran cantidad de profesorado universitario de Magisterio (podría poner muchos otros perfiles) que no ha impartido docencia en su vida en las etapas para las que está preparando a los futuros maestros. Sí, si uno revisa el currículum de los docentes de esas Facultades, nos encontramos con casos de docentes (y no pocos) cuya vida laboral ha girado tan sólo alrededor del ámbito universitario. Y eso quita perspectiva. No quita valor profesional del docente pero sí sesga, en gran medida, las posibilidades de esos docentes de hablar con conocimiento directo de la realidad que van a encontrarse sus alumnos una vez tengan el título en la mano.

Lo mismo sucede también en FP. Conozco gran cantidad de compañeros (y en este caso directamente) que no han trabajado nunca en las profesiones en las que están formando a sus alumnos. Profesores de Ciclos Formativos de la familia de Electricidad que nunca han trabajado de electricistas. Profesores de Ciclos Formativos de Cocina que nunca han sido cocineros. Profesores de Ciclos Formativos de Administración de Empresas que nunca han gestionado o trabajado en una empresa haciendo tareas administrativas. Algo que, más allá de la profesionalidad de esos docentes, da qué pensar.

Creo que deberíamos cambiar el modelo de profesorado en nuestro país. Creo que, más allá de profesorado que teorice (que debe existir), deberíamos incorporar profesionales de reconocido valor en sus profesiones que interviniera en las aulas. Los alumnos se merecen conocer la realidad. Y, seguir manteniendo un modelo donde la realidad es desconocida por parte de los docentes que, supuestamente deben formar a los futuros profesionales, me preocupa. Lo anterior, como mínimo, a más de uno, me genera un poco de desasosiego. Porque, ¿alguien se plantea, de verdad, que lo mejor para preparar para el mundo laboral es hacerlo desde la óptica de algunos que nunca han pisado ese mundo más allá de las aulas?

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

9 Comments
  1. Muy acertado en lo que dices, pocos se atreven a decirlo así de claro.
    En la Formación Profesional para el Empleo, los profesores han de cumplir algunos requisitos entre los que destaca:
    – Experiencia mínima de 1/2 años en el sector del que se quiere impartir clase.
    – Formación (experiencia previa en docencia de al menos 6 meses/Máster o CAP y/o curso de Formador de Formadores)

    Pero conforme están las cosas de acceso a las bolsas de interinos, rebaremación, etc… dependiendo de si quieres acceder, de si ya estás en bolsa, de si estás en bolsa y trabajando o de si ya estás fijo trabajando, lo verás de una manera o de otra. Lo que está claro es que la calidad en la docencia influye…

    1. No discuto la necesidad de contar con «teóricos» en las aulas pero convendría incorporar a profesionales en la docencia en etapas superiores (léase FP o Universidad). Profesionales que, incluso no sean fijos en plantilla, puedan incorporar su experiencia en las aulas. Porque, ¿quién puede discutir que los que saben más de un tema son los que están trabajando diariamente en el mismo? Y eso, como bien dices, influye en la calidad de la docencia en esas etapas.

      Un saludo y muchas gracias José, de nuevo, por comentar.

  2. Totalmente de acuerdo y ocurre en muchas carreras. Yo estudié Traducción e Interpretación y cuando me decanté por la docencia hice el Máster de Secundaria -si el CAP era un cachondeo el Máster es una broma de mal gusto-. Ninguno de los profesores que tuve había pisado en su vida un aula después de terminar el Bachillerato, excepto, obviamente, la profesora con la que hice prácticas en el centro que me asignaron, pero ella no impartía nada en el Máster. ¿Qué me iban a enseñar esa gente? La respuesta ya os la podéis imaginar…

    1. Ricardo, lo del extinto CAP y lo del actual Máster no hay por donde cogerlo. Bueno, más allá que alguna Universidad lo use para sanear sus cuentas, no se entiende que, como bien comentas, en la mayoría de Universidades lo imparten docentes que nunca han pisado un aula de Secundaria. Y, cuesta mucho entender el funcionamiento de un aula (del nivel que sea) cuando uno no trabaja en ellas. Las prácticas, por cierto, de lo mejor del máster porque, como mínimo, los alumnos van a pisar la realidad.

      Un saludo y gracias por comentar.

  3. Cuando yo estudiaba magisterio en la especialidad de música, además de mis estudios superiores en el conservatorio, me creía el rey del mambo y también pensaba que los docentes de la universidad eran menos que unos inútiles. Hoy no estoy tan de acuerdo (a veces conviene echar la vista atrás después de unos cuantos años). Creo que me han aportado mucho. Probablemente lo mismo que los profesores universitarios actuales aportan a sus alumnos. En la universidad existen además diversos perfiles docentes y por ejemplo, el profesor asociado aporta su conocimiento práctico como profesional que es de un determinado sector y que compagina con su labor educativa en la facultad. Otro tipo de perfiles aportarán, por ejemplo, sus grandes conocimientos teóricos sobre una determinada materia. No tiremos por tierra el gran trabajo de muchos y grandes profesionales que trabajan como locos en la universidad española.

    1. Nadie ha dicho en ningún momento que los docentes de Universidad sean inútiles. Como en todos los ámbitos profesionales habrá de buenos, malos y regulares. Lo único que se discute es la distribución (o como se realiza) de la docencia y la necesidad de contar, además de los «teóricos» con perfiles más profesionales. Perfiles que tampoco cuadran con los asociados (porque muchos asociados tampoco trabajan de lo que imparten). Perfiles que deberían definirse por el fichaje de los que están trabajando en puestos donde se aplica lo que, supuestamente, se enseña en la carrera.

      Sí, hay grandes profesionales en la Universidad española y eso, nadie puede discutirlo.

  4. Estoy totalmente de acuerdo con tu escrito. Una de las mejores docentes que he tenido en la universidad es actual maestra de educación infantil. Por lo tanto, sus clases teóricas las llenaba de experiencias, anécdotas y ejemplos que nos motivaba a continuar aprendiendo esa teoría y a tratar de ser maestro con todas nuestras fuerzas. Por supuesto, esta maestra tenía sus títulos correspondientes para trabajar en una universidad, pero a sus alumnos lo único que transmitía era confianza y empatía, ya que nuestros sueños eran sus sueños.

  5. Creo que primero hay que preguntarse para qué es todo aquello. Creo que cada vez la universidad de ve más como la fábrica de profesionales cualificados especializados en algunas cosas muy concretas (al menos en mi entorno lo veo así) y el mismo profesorado muchas veces tiene claro que tendríamos que enseñar menos teoría y más de lo que piden las empresas que van a contratar a quien salga de aquí (veo que he olvidado decir que soy profesor de universidad). No me gustan las consecuencias de esa visión, ni las que preveo en la sociedad ni los cambios que provocan en la universidad. Así que antes de aplaudir la opinión que das en esta entrada, y que podría por ejemplo conseguirse en buena medida poniendo a los asociados a dar lo que en teoría vinieron a dar, yo me espero a que volvamos para atrás al «para qué».

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