Propuesta para una nueva jornada escolar

Harto de que las únicas posibilidades consistan, para unos u otros, en decidirse por una jornada escolar continua o partida, voy a intentar proponer un tipo de jornada que, a mi entender, beneficiaría a los alumnos. Tengo muy claro que, al final, las discusiones sobre el tipo de jornada escolar dependen demasiado de cuestiones ideológicas y, por desgracia, se basan siempre en informes contradictorios (es tan fácil encontrar informes que defiendan jornada continua como partida).

Fuente: Shutterstock
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En primer lugar conviene desterrar un error que se está cometiendo en muchos centros educativos: la necesidad de que los alumnos empiecen a horarios excesivamente tempranos ya que, en muchos centros educativos de nuestro país, es normal que las clases empiecen entre las ocho y ocho y media de la mañana. Algo que, tal como exponen determinados estudios científicos es totalmente contraproducente para el aprendizaje. Por tanto, ya tenemos la primera premisa de la propuesta… la jornada escolar de los alumnos debe empezar a partir de las nueve de la mañana.

Lo anterior obligaría a reformular completamente el esquema de la jornada escolar. Una jornada que quizás convendría estructurar en dos grandes bloques: un bloque, realizado en horario de mañana, donde los alumnos adquirieran las competencias que exigen una mayor carga intelectual (lo que sería el equivalente a las asignaturas de mayor carga conceptual) y, un segundo bloque, realizado por la tarde, basado en el aprendizaje de disciplinas más manipulativas o artísticas. Sí, la tarde, cuando el alumnado ya está más cansado de asimilar conceptos -sí, podemos hablar en otra ocasión sobre cómo se asimilan dichos conceptos-, es un buen momento para dedicarlo al deporte, a la música o a la tecnología (en todas sus vertientes). Unas actividades más placenteras para la mayoría de alumnos que, por desgracia, siempre vienen lastradas por tiempos cuando, lo que deberían hacer es, estructurarse de forma más abierta. Y eso, por desgracia, con la jornada escolar actual no es factible.

Si nos ceñimos al currículum actual, observaríamos que, con el modelo propuesto, los alumnos tendrían tan sólo una jornada de mañana, como máximo, cuatro horas seguidas. Sí, el horario ideal sería de 9 a 13 horas (pudiendo tener un pequeño descanso en medio de las dos primeras sesiones). Un horario al que seguirían dos horas de comida y, curiosamente, tres horas por la tarde. Sí, habéis oído bien… he aumentado en la propuesta una hora más para nuestros alumnos. ¿Pero no íbamos a reducir el horario? No, vamos a racionalizarlo. La primera hora, a las tres de la tarde, se habría de dedicar a realizar esas tareas que, por desgracia, lastran el horario de nuestros alumnos una vez acabada la jornada escolar (sí, gracias a esa hora nos cargamos los deberes -porque se hacen en los centros bajo supervisión de los docentes- y, además, podemos incorporar que adquieran gusto por la lectura -implementando bibliotecas de calidad en los centros educativos- o sesiones más individualizadas para que los docentes puedan ayudarles en las dudas que tengan). A partir de las cuatro ya empieza el segundo bloque de asignaturas… formación artística (musical y plástica -en todas sus vertientes), deportiva y manipulativa (a ver si convertimos de una vez la Tecnología en algo más que dar teoría y enseñamos cuestiones más útiles dotándola del equipamiento adecuado). Las asignaturas de tarde deberían exigir una mayor dotación de recursos porque, lo que no es de recibo es seguir dando Música o Educación Física -entre las otras que se pueden ofertar en dicha franja- con treinta alumnos. Por cierto, dichas asignaturas deberían personalizarse aún más que las de mañana y ofrecer, a cada alumno, lo que necesite de ellas.

Por cierto, me queda hablar de la religión y la tutoría. La primera, tal como exige su optatividad, podría realizarse los sábados por la mañana y que, el alumno que quisiera, la cursara. Así se respeta la libertad religiosa de nuestros alumnos y el concordato vigente. En cuanto a la tutoría, ¿no se podría desterrar para convertirla en una mentorización de pequeños grupos de alumnos -no más de diez- donde todos los docentes intervinieran como mentores? Porque, sinceramente, las tutorías masivas, no tienen demasiado sentido y, al final, se convierten en algo que pierde su utilidad.

Un esbozo muy rápido de algo que, antes de tomar decisiones acerca de decidir optar por jornada continua o partida, debería hablarse. Hay una tercera opción, y es la que planteo en este breve post.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

11 Comments
  1. Soy docente de conservatorios y uno de nuestros problemas principales es la nula conciliación horaria entre las enseñanzas de régimen general, las enseñanzas de régimen especial, los deberes que mandamos unos y otros y las necesidades sociales de los alumnos. Me gusta tu idea del bloque de la tarde, y sobretodo que esté personalizado. Los alumnos de conservatorios podrían estar exentos de estos bloques (opción fácil) o que se coordinaran/integraran los centros para que se planearan de forma conjunta horarios y deberes (opción más interesante).
    Bueno, eso siempre y cuando sigamos con el paradigma Profesor-Asignatura y no busquemos otro de Alumno-Proyecto.

    1. No podría estar más de acuerdo con la apreciación que lanzas. Yo optaría por la opción que planteas de coordinar -bueno, más bien integrar- los conservatorios, escuelas de música y escuelas deportivas dentro del propio sistema y, así permitir, dotar de una mayor potencialidad a esa jornada «de tarde» que propongo -contando con los profesionales que se integrarían con los que ya tenemos en los centros-. No tiene ningún sentido, a día de hoy, seguir sesgando aprendizajes según centro educativo ni obviando la necesidad de colaboración (más bien cooperación) entre los diferentes tipos de enseñanza.

      Un saludo y gracias por comentar.

  2. Comparto este enfoque que haces, es una mejora del enfoque horario que comúnmente se practica en las escuelas. Es curioso, e interesado de parte, como el profesorado que eventualmente pasó de las escuelas (segunda etapa EGB) a los institutos (ciclo 1 ESO) propende hacia la jornada continua, aunque no le salga plenamente, basándose en el peregrino argumento de que “ya son mayores”. Lo mismo respecto al horario semanal de permanencia en el centro 30×20, más o menos, que tanto “pone” al personal.

    Tu propuesta de horario es una buena forma de distribuir la carga académica de las materias con mayor rigor intelectual por las mañanas (cuando ya ha amanecido ¡¡ je je ) y, dando un par de horas a la comida, orientar las tardes a lo que entendemos por deberes (para todos y con profesorado propio) y las materias más dinámicas, manipulativas, creativas, funcionales… experimentales añadiría, o complementarias en formato talleres.

    Los temas de religión / ética para el sábado por la mañana es una buena opción y contando con la participación de partes implicadas de forma específica en estos temas como son las parroquias, confesiones, familias, etc.

    La tutoría se pierde en el predominio de especiales respecto al ejercicio docente. Partiendo de la base de la homologación del profesorado (por arriba) en las etapas educativas obligatorias, de lo que he hablado por otras partes y en lo que ahora no me detengo, estaría bien asignar a cada alumno un tutor responsable que mantendría esta responsabilidad en toda la etapa escolar obligatoria independientemente de la especialidad docente de cada cual. La necesaria formación pedagógica común de todo el profesorado en estas etapas educativas obligatorias habría de contar con un tratamiento docente concreto de la tutoría junto a cualquier tipo de especialidad y la asignación horaria debería contemplar esta cuestión de forma regularizada, una hora a la semana podría ser dedicada a la reunión de tutores y tutelados dejando las tutorías individualizadas para el horario no lectivo y de permanencia en el centro del profesorado.

    Observa Jordi, que las mejoras, cuando son tales, requieren más dedicación, más formación, más compromiso y más … sueldo ¡¡¡ . Creo que con estas consideraciones los resultados mejorarían y el reconocimiento social también, pero me temo que mucho profesorado no las comparte porque ya se lo tiene “montado” de otra manera; matrimonio pedagógico, dedicaciones parciales, estar a otras cosas… aparte de las mayores exigencias en cuanto a inversión institucional; mayores horarios de apertura, mayores requerimientos formativos, accesos y exigencias en plantillas…

    1. En ningún momento he hablado de reducir la dedicación de los docentes que intervengan -en caso de que la utopía se lleve a cabo- en esta reformulación de horarios. Tampoco se habla de reducir las condiciones laborales de los docentes y, como bien dices, debería incentivarse a los docentes (a todos porque el sistema cambiaría para todos) para que trabajaran siguiendo las nuevas premisas que emanan de la propuesta.

      Un saludo y gracias por pasarte, de nuevo, por aquí.

  3. Me gusta la propuesta de la religión. Comparte el mismo problema que tendría el resto (al concentrarlas en bloques de mañana y tarde seria necesario ampliar plantillas y reducir horarios de profesorado) pero a lo bestia. Un ejercito de profesores de religion trabajando una jornada de cuatro horas a la semana. Podria introducirse la clase magistral por plasma, al estilo de los telepredicadores americanos.

    1. No olvidemos que el currículum de religión puede ser reformulado para impartirlo de forma global y, así, poder juntar los alumnos de diferentes cursos en esa asignatura. Asignatura, por cierto, que al ser concentrada en esos horarios podría, tranquilamente, impartirse en las parroquias de turno por parte de curas y diáconos. Por cierto, concentrar horarios no implica en ningún momento ni empeorar, ni mejorar las condiciones laborales de los docentes ya que, dicho cambio, se hace bajo la perspectiva de ofrecer un mejor aprendizaje a los alumnos. ¿O no es ese el objetivo del sistema educativo? 🙂

      Un saludo y gracias por comentar.

      1. Por supuesto. El problema es que si hay especialidades que solo cuentan con las tardes ( o las mañanas) para impartir clase, obligatoriamente se habrá de ampliar el número de profesores y reducir su horario. Por ejemplo, donde una especialidad puede impartirse con 20 h a la semana, ahora necesitará dos profesores a 10 horas cada uno. Nada que objetar si es mejor para el alumnado, pero hay que tenerlo en cuenta ya que implicaría una importante modificación de plantillas. Estas cosas no son ociosas, como ya se vió en la reforma LOGSE al desplazar los antiguos séptimo y octavo de egb al primer ciclo de secundaria, transición caótica que duró varios años por los problemas de infraestructura que acarreaba, y que en su momento fue una verdadera bomba de relojería en muchos centros. Para un beneficio que yo finalmente consideraría no demasiado relevante. Gracias por tus reflexiones, siempre interesantes.

  4. Comparto muchas cosas de las que comentas pero, en mi humilde opinión, hay otras en las que discrepo. Cuando digo que no me terminan de convencer quiero que entendáis que quizá esto viene por no haber probado otras opciones horarias. En primer lugar a bote pronto esta propuesta me recuerda mucho a los horarios que llevan a cabo en Reino Unido o EEUU. Yo he visitado colegios británicos por varios proyectos y la verdad que me ha encantado esa manera de funcionar pero aquí dudo que funcione. Tenemos demasiadas materias que impiden racionar el horario de una manrea fácil y además, por lo menos en el sur de España, contamos con factores climáticos que coartarían mucho esa jornada de tarde que propones. En Murcia y en la pública (donde no tenemos aire acondicionado ni pabellones en condiciones) no podríais impartir con mucho éxito nada por la tarde a partir de abril pues lo pasamos fatal, por lo menos Educación Física.
    En general creo que es una propuesta idílica pero que necesitaría inversión por parte de las adminisraciones ya que se debería acomodar al alumnado de todos los centros para poder tener espacios en los que comer, hacer deberes, etc… además de encontrarse más cómodos en los centros (algunos colegios son auténticas cárceles inhóspitas).
    Con respecto a la Religión, el tema del concordato y demás creo que has sido bastante conservador en tu propuesta de los sábados y que, si somos honestos y nos ceñimos al laicismo que promulga nuestra Constitución, debería desaparecer del currículo e impartirse como actividad extraescolar de manera voluntaria. De todas formas para estaría la catequesis en las parroquias y no haría falta. Pero como docente me parece una falta de respeto que haya maestros dedicados a esa «asignatura» y tengamos tanta falta de potenciar otras importantes. Pero bueno ese es otro debate en el que podríamos escribir mucho más.

    Sobre la hora de entrada o salida, yo estaría dispuesto a aceptar el horario que fuese con tal de que hubiese mayor conciliación familiar pero reconozco que de 9h a 13h es el rango horario de máxima concentración en los alumnos si nos ceñimos a lo extricamente docente. Lo que si que veo cada día es niños pequeños que se duermen en las clasesque ya que entran a las 7h en el aula matinal para padres que entra temprano a trabajar y salen a las 18h de actividades extraescolares después del colegio y el comedor. Eso es una atrocidad y un mal que seguro que traerá consecuencias a unos niños que sufren esa extensa jornada fuera de casa.

    En general si creo que hay que reflexionar sobre la jornada escolar e intentar adecuarnos a las familias y sus necesidades pero son las administraciones las que deberían de verdad hacer posible esa conciliación.

    1. Creo que partes de un supuesto erróneo en algunas cuestiones (bueno, no es erróneo pero, a mi entender, lo veo muy matizable). En referencia a las condiciones climatológicas, estoy totalmente de acuerdo contigo que debería invertirse en infraestructuras pero, ¿alguien deja de ir a extraescolares deportivas en abril, mayo o junio? Yo creo que no y, por cierto, uno pasa el mismo calor entrenando su deporte favorito al aire libre en su centro deportivo que en los centros educativos. Es por ello que la propuesta «de tardes» debería coordinarse entre todas las entidades públicas que ofrecen actividades deportivas (sean municipales, comarcales o autonómicas) y los centros educativos porque, al final, ¿qué es lo que nos interesa que aprendan en Educación Física? ¿De qué manera? Hay excelentes profesionales y, mejorando las instalaciones de los centros educativos, ¿no ahorraríamos en otro tipo de instalaciones municipales?

      Jornada escolar finiquitada, en todos los sentidos, a las seis de la tarde. Una jornada que empieza a las nueve y con dos horas para comer. Y sí, si no hay tareas -porque la propuesta plantea o necesita una mayor coordinación entre los docentes y las tareas que mandan-, ¿quién dice que no puedan estar tres horas disfrutando de diferentes actividades en los centros educativos -la hora del comedor y las dos subsiguientes-. Yo, en este caso no lo veo atroz. Lo que sí veo atroz es la jornada actual: con extraescolares y deberes que convierten la jornada de un niño o adolescente en algo infernal.

      A propósito, proponer un cambio de jornada escolar no implica dejar de apostar por un cambio en las condiciones laborales de los padres para que puedan estar más horas con sus hijos.

      Un saludo y gracias por comentar.

  5. Me encanta tu propuesta. Siempre he pensado que un cambio así mejoraría nuestro sistema educativo.
    El docente que no vea que es una aberración que el alumno esté en clase de 8:15 a 14:45 es porque no le otorga a la educación y a su trabajo la importancia que merece.

    Yo añadiría que en las materias vespertinas se diferenciara entre:

    1. Materias obligatorias para todos los años (E. Física) Primaria y Secundaria.
    2. Materias obligatorias en los primeros años con la intención de dar una base de conocimiento (dibujo, música, informática, tecnología…) Primaria.
    3. Y ya después elegir una rama de estas materias según las aptitudes o gustos del alumnado y que se podrían acoger a las enseñanzas de régimen especial (conservatorios, escuela de artes, escuelas de idiomas, talleres de escritura, arte dramático, deporte profesional…) Dos últimos cursos de primaria y Secundaria.

    Muy bueno lo de la primera hora de la tarde para trabajar las tareas: Tareas de búsqueda de información, uso y funcionamiento de la biblioteca escolar o búsqueda en Internet.

    Respecto a Religión me parece que es una opción bastante acertada para no herir sensibilidades. Sin embargo, yo echo de menos un currículum de Religión (y si existe que se cumpla). El alumnado llega a bachiller y en materias como Literatura Universal no consideran la Biblia como texto literario y no han oído oír de pasajes como la Torre de Babel, el diluvio universal, etc. Hablo de la Biblia pero tienen que verse todas las religiones y libros (Corán…) También la mitología. ¿Qué se hace en clase de Religión? Me reservaré lo que yo he visto y veo.

    Creo que el único impedimento que surgiría es que muchos profesores que les tocaría dar clase por la tarde no les vendría muy bien. Y eso crearía problemas como para no llevar a cabo el plan por beneficioso que fuese.

    En cambio, esto beneficiaría en gran medida a las familias. Cuando los tutores trabajan es muy difícil buscar actividades extraescolares para toda la semana.

    Además, creo que, al salir de clase por la tarde, queda aún tiempo para que el estudiante juegue y comparta tiempo con sus amigos y familia. Quizá lo más importante y lo que más echan en falta según estudios.

    Enhorabuena por tu propuesta. Te sigo y te leo porque nunca cae en saco roto. Me ha gustado tanto que me he animado a ofrecer mi humilde punto de vista. Gracias.

  6. Básicamente, Jordi, estaría bastante de acuerdo con tu propuesta, aunque si de mi dependiera, acortaría el tiempo de mediodia. Con 1 hora (si se puede comer en el centro) o 1 1/2 si los alumnos van a casa, creo que hay suficiente. Horario de 9 a 13h y de 14 a 16h o 16.30h., si entran a las 14.30h. Respecto a las tardes y la temporada de más calor, estaría bien poder disponer de espacios acondicionados (biblioteca, salas de tecnología, sala de usos múltiples…). Siempre he pensado que en la escuela concertada, debe hacer el mismo calor que en la escuela pública, ¿no?, al menos en Catalunya. Una (la concertada), sigue haciendo «tardes», en cambio en la pública, los institutos, cada vez más tienden a tener las tardes libres.
    Repeteixo, m’agrada la teva proposta i respecte a l’horari de Religió, o dissabte, o com a extraescolar o a la parròquia.

    Salutacions!

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