Puede que…

Ley-de-MurphyPuede que la herramienta tan maravillosa que recomiendo en mi blog educativo funcione. Puede que, aquello que nunca se ha llevado al aula, funcione. Puede que todos esos estudios realizados con un sistema de toma de muestras totalmente aleatorio sirvan para mejorar el sistema educativo. Puede que…

En el mundillo educativo se habla mucho de posibilidades y demasiado poco de realidades. Realidades que nadie que no pise el aula conoce. Realidades que, por mucho que las podamos inferir de lo que nos hayan contado, tienen poco que ver con el día a día. Realidades que dependen de contextos. Realidades que dependen, en demasiadas ocasiones, de situaciones incontrolables.

Creo que todos los docentes en ciertos momentos de nuestra faceta profesional caemos en el error de presuponer cuestiones educativas. Algo que, dentro de la experiencia, supuestamente serían exportables a otras aulas o centros. Algo que, por mucho que nos empeñemos en vender como mejora educativa tiene más de suposición, muy marcada por la subjetividad, que de visión realista del asunto. Algo que nunca puede tomarse al pie de la letra.

Son millones las aplicaciones educativas que se publican. Incluso yo he publicado listados de varias de ellas. Imposible de comprobar el funcionamiento de todas. Hablando por boca de terceros (en cuanto a manuales y uso) para recomendar herramientas que nunca he probado en producción. Herramientas que puede que funcionen o puede que no.

Vender algo que no sabes a ciencia cierta como va a responder por no haber ni tan sólo experimentado con ello es muy peligroso. Más aún en el ámbito educativo. Un ámbito que tiene poco de ciencia y mucho de azar. Un ámbito en el que algunos vendemos, otros compran y, finalmente, alguno dedica a poner lo que ha comprado en producción. Del vendedor al consumidor. Consumidor que, en este caso, no va a ser el usuario final. Consumidor, por cierto y tomándome las libertades de adaptarlo a formato económico (algo que me gusta bien poco), que va a tener poco a ver con el cliente final.

Con la legislación educativa pasa exactamente lo mismo. Puede que funcione o puede que no. Criticar algo que no se ha puesto en producción es válido. Avalar lo que no funciona porque se supone que lo que viene funcionará peor… Creo que en cuanto a legislación educativa la mejor es la que no existe. Las leyes deben ser continuamente revisadas porque, puede ser que por mantener algo que no funciona estemos lastrando aprendizajes. Puede que el inmovilismo que algunos demandan (bajo el pretexto de que se ha de probar que algo funcione -incluso que no lo haga nunca- antes de desterrarlo del ámbito educativo) tampoco sea demasiado productivo.

La Educación está plagada de «puede que…». Tener la varita mágica para decidir qué va a funcionar y qué no es algo producto de esas películas maravillosas llenas de luces y fantasía. Por tanto, vender que algo va a funcionar es un error. Más aún cuando ese funcionamiento no se ha experimentado nunca en un contexto real.

Hay algo que sí que tengo claro…puede que la tostada untada de mermelada prefiera seguir las leyes de Murphy o no.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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