Qué coñazo el ser serio

Ha de ser muy coñazo escribir acerca de cosas serias. Más aún tomárselas en serio y pretender que, cuando uno está hablando acerca de temas sacados de la Wikipedia o de otro tipo de fuente más fiable que la anterior (supongo que valdrían las afirmaciones de Jorge Javier en Sálvame), el lector o el oyente se dediquen a actuar en sus respuestas como si les fuera la vida en ello. Que lo de ser serio es muy coñazo. Más aún tomarse seriamente determinadas cuestiones que proliferan en la actualidad educativa.

Fuente: http://www.adslzone.tv
Fuente: http://www.adslzone.tv

Cuando uno casi se pone a llorar cuando, desde un púlpito lanza el mantra del empoderamiento, hay que aguantar la compostura para no echarte otro lingotazo de la bebida que hayas tenido a bien aprovisionarte. Sí, ir a unas jornadas educativas y no llevar, mínimo algún producto de alta graduación alcohólica, es estar condenando a tu última neurona a la desaparición por atrofia terminológica. El whisky puede destrozarte el hígado pero lo que hacen algunos con las neuronas del personal que se toman en serio al ponente es mucho más demoledor. Qué coñazo ser o pretender que te están contando algo serio. Qué coñazo disertar sobre algo que aburre hasta las lombrices intestinales que buscan, cada cierto tiempo la salida para no seguir escuchando, provocando retortijones en sus huéspedes.

Si uno se toma seriamente la educación, su burocracia y las pautas sociales que han de, supuestamente, regir una praxis educativa del copón, debería hacérselo mirar. No sé si existen psicólogos para la deshabituación de toxicoedumanía ni tan sólo si la RAE lo acepta pero, válgame por Paquirrín, que no es una profesión imprescindible en la coyuntura actual. Una coyuntura que hace que más de uno se tome seriamente las tesis doctorales o, incluso, las idas y venidas de tarro de esos gurús educativos de salón o la de mejillones en salsa de vieira. Por cierto, ¿alguna vez os habéis planteado cómo carajo puede pringar tanto esa salsa?

No, lo siento, no puedo ser serio un viernes. Bueno, ni un lunes, un martes o un miércoles. Puedo escribir artículos que parezcan serios. Enfadarme retóricamente con quienes tienen ideologías que les hacen imposible razonar e, incluso puedo llegar a parecer una persona coherente cuando hablo sobre determinadas cuestiones pseudoeducativas. Pero, ¿serio? La verdad es que es un puto coñazo ser serio. Más aún en algo tan hilarante como es el espectáculo educativo. Una fiesta sin parangón que genera adicción. Para qué nos vamos a engañar… si nos tomamos tan en serio nuestra profesión y lo que la envuelve vamos a explotar. Así pues, sean buenos, disfruten del espectáculo y rían un poco. Porque reírse de todo e, incluso de uno mismo, es lo mejor que tiene nuestra profesión.

No me gustaría finalizar este artículo sin cagarme en los «cabrones» de Francesc (@FrancescLlorens), Néstor (@potachov), Mikel (@eztabai), Iñaki (@imurua) y Antonio (@aomatos) entre otros por hacerme olvidar sobre qué debía escribir hoy, haciéndome perder totalmente la coherencia -que ya es poca- y la decencia -que aún no tengo clara su cuantificación-. Os odio 🙂

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Y eso que he tuiteado poco, y sin birrete puesto 😀
    Claro que, acudiendo a los refranes, la «culpa» creo que es solo tuya, porque ya sabes aquello de que «quien con niños se acuesta…» jajaja.
    Saludos en sábado por la mañana.

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