¿Qué debemos enseñar?

teach_enseñar_13En nuestro país no existe la libertad de enseñanza. Somos uno de los países donde las posibilidades de adaptar el currículum que nos marca el Estado (adaptado por las diferentes Comunidades Autónomas en diferente grado) a nuestro centro educativo es una auténtica utopía. Currículums cerrados que nos obligan a enseñar conceptos que, en demasiadas ocasiones, suponen para los alumnos un auténtico despropósito educativo.

¿Debemos enseñar sin seguir ningún tipo de currículum en función de nuestras creencias sobre lo que es correcto? ¿Debemos pasarnos por el arco del triunfo a la administración educativa para desdeñar el noventa por ciento de inutilidad que suponen los currículums actuales? ¿Debemos permitir que los alumnos, en función de dónde estén escolarizados, estudien lo que a los docentes les apetezca en cada momento? ¿Debemos ir quemando etapas del currículum con independencia de ir repartiendo formación cuya permanencia en el alumno es tan efímera como la actual?

Creo que no debería existir el currículum tal como lo conocemos. Creo que, incluso, optaría por cargarme las asignaturas y establecer unos objetivos finales por etapa educativa. Creo que, yendo más lejos, me cargaría horarios lectivos y centros educativos uniformizados.

Hoy en una clase de cuarto de ESO (sí, alumnos de quince y dieciséis años) me he encontrado con que la mayoría de alumnos no saben dividir. Una de las operaciones matemáticas básicas que se supone que, de tan repetitiva que se ha hecho en etapas anteriores, debe estar impregnada a fuego en nuestros alumnos. Una impresión que, por lo que se ve, no ha sido lo indeleble que debería. Entonces, ¿para qué demonios voy a explicar las puertas lógicas (inútiles para la mayoría de mis alumnos y que van a olvidar a corto plazo) que hay en el currículum? ¿Por qué debo enseñar algo que va a servir de poco para satisfacer a un currículum tan depravado? ¿Por qué debo ser papista en un entorno en el que hay de todo menos papas?

No deberíamos enseñar currículum ni materias. No deberíamos tener, en pleno siglo XXI, ningún tipo de material guiado a seguir en nuestras clases. No deberíamos ir avanzando en cuestiones básicas sin ver su correcta asimilación.

¿Por qué no montamos las clases alrededor de temas de actualidad? ¿Por qué no aprovechamos las potencialidades de las nuevas tecnologías para cargarnos un modelo obsoleto? ¿Por qué no nos dejamos de chiringuitos y aprendemos cosas realmente útiles? A propósito… ¿alguien me sabe definir qué es útil alejándose de su subjetividad personal?

El currículum ciñe pero no constriñe. La administración aprieta pero no ahoga. El docente sigue haciendo, salvo excepciones, lo mismo que antaño. El fracaso escolar, simplemente, se está trasladando a otros niveles. Fracaso, por cierto, que puede ser igual de malo con independencia de la superación de los exámenes o pruebas externas. Fracaso que poco tiene que ver con lo puramente académico y mucho con la evolución personal del alumno.

Tengo claro lo que no debemos enseñar aunque dudo, y mucho, sobre lo realmente imprescindible. Y si hablamos sobre el cómo hacerlo… me abstengo completamente de intentar dar mi opinión porque me quiero mucho.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

7 Comments
  1. Ya hay numerosas experiencias en las que los contenidos no se desarrollan de forma secuencial, siguiendo un temario, sino que se articulan en torno a proyectos o centros de interés formulados por los propios alumnos. Por ejemplo, y es un ejemplo real, un grupo de niños y niñas de nueve años quieren estudiar a los piratas.

    Para ser un buen pirata hay que aprender a trepar por una cuerda y caminar sobre una tabla; hay que saber usar la brújula, dibujar y leer mapas y encontrar las estrellas, es preciso reconocer las banderas y de dónde proceden los barcos que las ostentan, también hay que localizar los puertos y las islas en los que refugiarse, y cuál es el camino más corto para llegar a ellos. Se debe saber sobre vientos y velas, corrientes, nubes e indicios de tormentas. Y también sobre gaviotas, loros, arañas, tiburones y serpientes.

    Si queremos montar en un barco y salir a la mar, ¿qué tendremos que llevar con nosotros? ¿Cuánta comida y cuánta agua necesitaremos? ¿Cómo la vamos a guardar? ¿Cuánto peso podemos cargar sin que nuestro barco se hunda? Día tras día, ¿dónde vamos a dormir? ¿Cómo podemos cocinar? ¿Qué podemos hacer para que no pese el tiempo? ¿Y cómo podemos hablar con los ingleses que viajan con nosotros? Habrá que leer para enterarse de cómo lo han hecho otros: el Corsario Negro, John Silver, el capitán Singleton…

    Como puede verse, esta forma de aprender es incompatible con la rigidez y no tiene una respuesta única, sino que depende de las características, peculiaridades y circunstancias de cada comunidad educativa. Por tanto, si se quiere dar a cada alumno la respuesta que realmente necesita las escuelas deberían tener mucha más autonomía de la que tienen ahora.

    http://www.otraspoliticas.com/educacion/piratas

  2. Muy de acuerdo con todo lo que pones en el post, y diría que los profesores tenemos que ser más valientes y saltarnos más el currículum, el papeleo educativo y toda la normativa que entorpece nuestra labor. Y no hacerlo en silencio, sino bien alto, para que se sepa que el sistema hace aguas.

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