¿Qué está pasando actualmente en las redes educativas?

No soy mucho de moverme más allá de Twitter y, si eso publicar e intentar responder (aunque sé que lo hago bien poco) a los comentarios a los posts que publico también en mi página de Facebook o Google+. Tampoco estoy en muchos grupos de Telegram y lo de usar Whatsapp para cuestiones educativas, salvo el grupo del Departamento en el que hay más humor que cuestiones laborales, no es algo que use para mejorar mi praxis docente o enterarme acerca de lo que se cuece en el mundillo educativo. Bueno, a veces me envían pantallazos de ciertos grupos en los que me mencionan pero, curiosamente, solo sirven para darme cuenta que hay algunos que tienen muchos problemas de comprensión o, simplemente, una necesidad imperiosa de mantener sus chiringuitos. Y ya lo de Instagram… es que no le encuentro ninguna utilidad como no sea para publicar continuamente la ropa que uno se pone, lo que come o las vacaciones de las que disfruta. Lo mismo que el cansancio típico de que te inviten a una cena y te pongan las fotos de su último viaje. Aburrido y de poca importancia para uno. Eso sí, yo también tuiteo en ocasiones fotos pero no voy a hacer sufrir al personal con Instagram. Así que, como no le veo ningún tipo de utilidad, prefiero no crearme una cuenta.

Fuente: Desconocida

Pero el tema es hablar de lo que está más candente en el candelero educativo. Bueno, lo más mediático. Es que uno, después de filtrar aquellos contenidos de personajes irrelevantes que cuentan y repiten su única experiencia educativa antes de abandonar el aula, ver algún vídeo de Youtube de alguna conferencia de alguno de esos que no sabes muy bien para qué va la gente a verlos porque aportan entre poco y nada o, simplemente, hartarte de ver como algunos lo único que hacen es curar y curar contenidos de terceros sin haber pisado un aula, cada vez te obliga a saber filtrar mejor el asunto. Y a mí como docente lo que me interesa es saber qué experiencias está haciendo el personal, conocerlas de primera mano y ver qué puedo aprovechar. Eso y las noticias en los medios relacionadas con legislación o situaciones educativas, eliminando cualquier tipo de publicidad encubierta de un determinado servicio o producto. Qué demonios. A veces también puede ser interesante saber que aparecen nuevas herramientas. Reconozco que soy de los que pruebo muchas, descarto la mayoría y, si puedo usar alguna en mi aula lo hago. Ahora estoy mucho con el tema de robótica educativa y por eso sigo determinados blogs o personas que me explican proyectos. Los suyos y difunden los de otros. Saben qué hacen en el aula y recogen experiencias de terceros de las cuales no me enteraría. Nada que ver con un simple curador que va rateando proyectos de terceros por aquí y por allí.

Resulta muy interesante también observar la presencia de clanes. Peor que Juego de Tronos. Muchos reyezuelos intentándose hacer un lugar en las redes para, supuestamente, vender su metodología contraponiéndola a otra. Lo de la lucha entre tradicionalistas y modernillos ya cansa. Más aún cuando la clave es coger todo lo bueno de antaño y de hoy para hacer ese mix tan necesario. Ni con vídeos ni sin vídeos. Usar vídeos cuando se necesiten y aporten algo. Y si la Cartilla Palau va bien tampoco conviene descartarla. Mi hija y yo aprendimos a leer con ella y tampoco nos ha ido tan mal. Ídem para los cuadernos Rubio pero los de papel. A hacer sumas se aprende haciendo sumas y las tablas deben memorizarse. Lo sé, ahora no gusta decirlo pero es así. Combinar memoria, momentos de aburrimiento y puntuales sesiones motivadoras sería lo lógico. Motivar todos los días a todos los grupos es imposible. Más aún en una época en la que la dispersión está a la orden del día. Bueno, lo de la dispersión no es cosa de ahora porque da la sensación que nadie se dispersaba hace veinte o treinta años cuando estudiaba. Yo me dispersaba y tampoco me ha ido tan mal.

Hay mucho debate estéril también. Ideologías y sesgos que marcan la imposibilidad del diálogo porque hay personas que se cierran a cambiar sus ideas. Es bueno rebatir argumentos. Quizás el tema del apriorismo de éste me cae bien o mal lastra muchas conversaciones que, siempre son interesantes. Debatir con uno que se cree que la Tierra es plana es misión imposible pero, ¿tan difícil es el debate abierto acerca de metodologías educativas en lugar de tener clara cuál es tu posición previa e inamovible? Salvo los que están haciendo negocio de ciertas cuestiones, la mayoría de los que naufragamos por la red tendríamos que tener claro que nuestro objetivo no es hacer caja. Y hacer la ola a los que se sabe que solo viven para hacer negocio es un poco (…).

En las redes se ha establecido una pirámide trófica basada en parámetros que, lamentablemente, poco tienen que ver con la mejora educativa. Todo se está basando en likes, número de seguidores o, simplemente, necesidad de no debatir cuando chocan con tus ideas. Bueno, eso salvo que uno se empeñe en cuestionar ideas que ha adoptado una manada. Entonces uno se arriesga al ataque de toda la jauría (aunque últimamente la misma se da en redes privadas en las que solo participan los de dicha manada), al típico «los otros más» (cuando no te hablan directamente del «y tú más») o, simplemente, a no tener ningún tipo de respuesta.

La crítica es necesaria. Las redes lo permiten y de forma mucho más horizontal de lo que les gustaría a algunos. Eso sí, reconozcamos de una vez que la crítica deja de tener sentido si no hay nadie al otro lado para llevar a cabo ese debate tan necesario sobre ciertas cosas. Cosas que se han convertido en dogma para algunos, en anatemas para otros y, para un tercer grupo de mirones, un simple ejercicio de disfrute de una discusión de bar ahorrándose la cerveza.

Actualmente en las redes educativas se están diciendo cosas muy interesantes pero, es tanto el ruido y la necesidad de convertirlas en un negocio por parte de otros que, al final, cuesta mucho encontrar algo que realmente te pueda ayudar en tu día a día. Pero, a pesar de ello, si uno busca, encuentra a esas personas que cuando se empezó con las redes educativas tenían ilusión por mejorar las cosas. Aún quedan y, por suerte, no son pocas.

Una pequeña reflexión en voz alta mientras espero, con ansia, acabar de beberme el primer café del día. Que, al final me he liado y se me ha enfriado. Ahora me acabo de acordar que hoy aún me falta consultar Tuenti y hacerme alcalde de mi horchatería favorita en Foursquare 😉

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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