¿Qué hay detrás de la formación del profesorado?

La verdad es que la competencia digital de algunos o, quizás su sentido del ridículo, no pasa por sus mejores tiempos. No es extraño encontrarse, tanto en Facebook, como en Twitter o, incluso, últimamente en Instagram, a determinados docentes que cuelgan las actividades de formación que realizan en algunos de esos cursos a los que asisten o, simplemente, difunden alguna frase sin sentido que les ha gustado y que, ni entienden ni tienen ganas de hacerlo pero, como las ha soltado alguien que está delante de ellos se piensan que, su incapacidad de entenderla, demuestra la sapiencia del ponente. Y, al final, lo único que demuestra es que tanto uno es, supuestamente, muy listo por vender chorradas bajo términos ininteligibles y el otro es muy (…) por darle difusión e, incluso, decir de esa frase lo excepcional que es y la necesidad de cumplirla.

Fuente: Twitter

No son sólo las frases sin sentido que inundan las redes y que son, al fin y al cabo, tomadas como verdades absolutas sin ni siquiera poder entenderse. No es la profusión de vocablos, normalmente anglicismos, que encubren prácticas o modelos educativos que ya fueron un fiasco hace décadas y que ahora, se encumbran como innovación. Es también el espectáculo dantesco en el que se han convertido determinados cursos de formación al estar basados en que el docente debe actuar, no como un adulto con conocimientos, si no como un niño atontado y sin criterio porque, sinceramente, si alguno en terceros o cuartos de la ESO -donde los chavales ya tienen un poco de madurez- se les ocurre decir que pinten y coloreen, recorten, jueguen a los pañuelos, cierren los ojos para meditar o, simplemente, se pongan a escribir en post its sus emociones cada mañana, habría más de uno que se cachondearía del asunto. Y si no lo harían es por miedo a las represalias. Es por ello que no entiendo que en un curso de formación pueda pedirse a los docentes ciertas cosas y que las hagan sin que ninguno de los que hay ahí se larguen por la puerta. Y sí, se puede porque yo lo hice en una sesión de ponencias a las que fui con un compañero de departamento y nos largamos cuando una señora nos hizo cerrar los ojos y que nos encontráramos con nosotros mismos. Lamentablemente, los demás se quedaron ahí y la mayoría hicieron lo anterior. Algo que dice mucho de ciertas cosas.

Fuente: Twitter
Fuente: Twitter

No, las imágenes anteriores no son fake. Es como se forman los futuros directores de la Comunidad de Madrid realizando actividades imprescindibles para su cargo como serán, el típico corta y pega y, por qué no, el plus de saber construir cosas con plastelina.

La verdad es que viendo los ejemplos anteriores (de los cientos que podemos encontrar) uno debería plantearse qué interés hay en ofrecer este tipo de formación al profesorado. Sólo me surgen algunas posibilidades y son las siguientes:

  • Querer convertir a los docentes en gilipollas
  • Demostrar que dentro del colectivo docente hay auténticos border line
  • Permitir que algunos se ganen dinero ofreciendo cursos de formación, cuya preparación es muy sencilla y que no se necesita mucha formación para impartirlo
  • Acabar con las posibilidades futuras de los alumnos que están en las aulas mediante la alienación de sus profesionales
  • Reducir el nivel cultural de algunos para que se parezca más al de aquellos que dirigen el cotarro
  • Convencer a la sociedad que los docentes, aparte de ser vagos y maleantes, tienen muy pocas luces, etc.

No tengo claro el motivo que impele a la administración a ofrecer este tipo de formación. No me queda claro cómo es que hay docentes que se prestan a lo anterior. No, no puedo llegar a entender que esto suceda en un ambiente donde el pensamiento y acción crítica debieran ser máximos. Bueno, sí que lo entiendo pero me sabe mal haberlo hecho.

Compañeros que acudís a esperpentos como los que os mencionado anteriormente, ¿realmente os sentís a gusto? Porque, aunque procuro entenderlo, me cuesta y mucho. Y lo que entiendo o deduzco de ello no me gusta un pelo.

Ya has visto Antonio que he aceptado tu sugerencia 🙂
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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

10 Comments
  1. Estimado colega.

    Imagino que todos entendemos los diferentes usos que se le pueden dar a las redes sociales. En este caso el tweet que utilizas en tu entrada estaba englobado en un curso de formación y se dirige a los interesados en la etiqueta #edudirectores. Todos aquellos ajenos a la charla y alejados de los temas tratados en la misma puede que sientan confusión al leer términos como «inconformismo proactivo» o «inconformismo tóxico».

    Si estás interesado en la definición de los mismos puedo aclararte el tema cuando quieras (un primer acercamiento sería catalogar esta entrada como inconformismo tóxico) pero de ahí a sugerir que algunos deberíamos tener más sentido del ridículo o que lanzamos tweets sin conocimiento hay un gran paso.

    La crítica es necesaria pero también lo es el respeto.

    1. Tengo muy claro el concepto de incorformismo, proactividad y toxicidad .También, por desgracia, tengo bastante claro el concepto de chorrada, chuminada campestre y algunos de sus sinónimos. No hace falta que me aclares nada porque, por suerte, estoy en el aula con alumnos (bueno, pocas veces en la misma) haciendo cosas con ello y dando instrucciones claras y precisas mientras mantengo una conversación con ellos sobre temas variados. Quizás llega un momento en que toca explicar un chiste o, incluso, hablar de otro tipo de cuestiones -el aula da para mucho-. El problema fundamental es creer que todos somos gilipollas y, a veces, da la sensación que hablar raro hace culto a alguien o experto en algo cuando, lo único que puede intuir alguien con sentido común, es que (…). Y sí, me he ahorrado el comentario, sustituyéndolo por (…), por respeto. Un respeto por mis alumnos y por ti porque, aunque te sientas ofendido, la crítica se entiende bastante bien.

  2. a veces, es difícil poder respetar nada en un (presunto) curso de formación de directores que se dedica, por lo que se ven las fotos, a manualidades de corta, pega y colorea.

    1. Soy un recién llegado a esto de las redes sociales si comparamos mis 108 tweets frente a los 49,8K del autor y me da pena comprobar como entre cierto público triunfa la descalificación frente a los debates centrados en las «ideas» que, según nos aclara el autor en otra de sus entradas, son el objetivo final de sus textos.

      Quizás describir a los asistentes a los cursos de formación con los que el autor no está de acuerdo como docentes con pocas entendederas lo que genera únicamente es morbo. De ahí que alguien se halla tomado su tiempo en buscar mi perfil en LinkedIn para cuestionar mi profesionalidad con una captura de pantalla de las aptitudes que la plataforma sugiere a mis contactos y que son ellos quienes validan dicha información.

      Me parece digno de respeto la lucha por la educación que muestra el autor en todas sus entradas pero cuando uno quiere crear impacto no todo vale. Llevamos mucho tiempo reclamando ese ejercicio de responsabilidad a la televisión y ahora somos los docentes quienes abrazamos el estilo comunicativo de la prensa rosa.

      Me da pena.

      1. No creo que éste sea el lugar para este tipo de comentarios porque, más allá de empecinarte en el ataque personal, no creo que tenga demasiado sentido. Comparar tuits o número de los mismos no tiene sentido, a menos que uno tenga un problema psicológico importante con la necesidad de trasladarlo todo a números. Puede ser tan válido un perfil (o más bien quien hay tras el mismo) con miles de tuits o sin ellos. Y ya no voy a entrar en el número de seguidores que es un parámetro ridículo para medir la importancia de alguien o la validez de los datos que pueden aportar desde ese perfil. Es por ello que no entiendo a qué viene lo anterior.

        No, no describo a los asistentes de un curso de formación como nada. Simplemente expongo que, hacer trágala con determinadas cosas no demuestra mucho sentido común. O bueno, seamos sinceros, la necesidad de conseguir puntos u otras prebendas están por encima de la calidad. Sí, yo he soportado cursos «basura». Y no, no me alegro por ello pero el modelo de formación, el tema de los sexenios y la imposibilidad de encontrar cosas interesantes cerca es lo que tiene.

        ¿Búsqueda de perfiles? Hombre, tú reconoces haberme buscado. Lo lógico es si alguien te acusa de tener prejuicios es que tengas un poco de curiosidad. Ya… ahora va a resultar que lo de buscar quién eres, cómo has accedido al puesto (eres funcionario y debería ser más transparente ese proceso de entrar en el INTEF) y si tienes algún tipo de formación en lo que defiendes es malo. ¿Crees que es realmente malo preguntarse por los intereses que pueden subyacer tras ciertas cosas y más cuando eres un servidor público? No, no cuela. Por cierto, ¿quién ha incorporado una captura de lo anterior? Porque creo que lo único que ilustra el post es un tuit tuyo que hace referencia a una frase concreta y que uso para justificar una argumentación. ¿Tanto te ha dolido? ¿Tan personal te lo has tomado? ¿Hay algo que yo no sepa ni los lectores, a muchos de los cuales descalificas, sepan?

        No he buscado nunca crear impacto ni vender nada. Es un simple blog que, por suerte, está alejado del amarillismo de algunos, escrito por alguien que busca entender qué hace que se estén vendiendo ciertas cosas, que algunos calléis ante los desmanes de vuestra administración educativa (léase recortes) y que, dé la sensación que cualquier cuestionamiento deba ser acallado. Y es la sensación que tengo al leer tu comentario.

        Si tienes alguna cuestión razonable sobre lo que se toca en el artículo puedes seguir comentando. Si sólo quieres hacer este tipo de críticas, te recomiendo que me expliques por qué debes hacerlas. Tengo mis DM de Twitter abiertos y mi correo público, al igual que toda mi trayectoria profesional. Es decir que mecanismo no te faltan ni le faltan a nadie 🙂

      2. Hola, Alfonso Carlos Ruiz Oliva:

        No voy a extenderme demasiado porque creo que no vale la pena, pero me encanta que todo un asesor haya dejado clara su competencia por estos medios:

        1.- Ha publicado con su nombre, por lo cual con mi sistema, simplemente picando en el me lleva a su gravatar.

        2.- Como tengo grabatar accedo directamente a sus propiedades y encuentro su perfil en linkedin.

        3.- Como también tengo cuenta en linkedin, simplemente debo seleccionar obtener información y accedo a su perfil.

        4.- Tal vez no lo sepa, pero tiene bloqueado las valoraciones de sus destrezas, por lo que las ha puesto usted ( y la docencia ocupa uno de los últimos lugares).

        Bueno, le aseguro que no he perdido demasiado tiempo, cuatro clicks, una recuperacion de contraseñas con lastpass y un barrido entre mis contactos (que valen la pena y mucho).

        En fin, pase muy buena tarde/ noche y disfrute enseñando competencias a los «ignorantes». Eso sí, amablemente le incorporo un enlace para que sepa cómo usar Linkedin.

        CHEERS

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