¿Qué he aprendido de este curso que acabo de finiquitar?

Son dieciocho años dedicándome a la docencia y, aún cada curso que pasa soy capaz de sorprenderme de la cantidad de cosas que puedo llegar a aprender o desaprender. Sí, este curso ha sido el curso del desaprendizaje, de la necesidad de volver, por motivos muy relacionados con la infraestructura de mi centro y las posibilidades, a los clásicos. Volver a los clásicos no es malo ya que permite, poner aún más si cabe en cuarentena, las grandes «innovaciones» que se nos están vendiendo por parte de algunos demasiado alejados, en la mayoría de ocasiones, de las aulas.

Fuente: http://www.fundaciontelevisa.org
Fuente: http://www.fundaciontelevisa.org

He vuelto a dar importancia al contacto con mis compañeros. Sí, he reaprendido a ser empático. A considerar que uno, por usar tal o cual método de enseñanza, no deja de ser mejor o peor docente. He vuelto a dar importancia a las personas, más allá de lo que puedan hacer o no en sus aulas. Sí, he vuelto a considerarme parte de un todo que engloba a toda la comunidad educativa. Sí, ir por libre es interesante pero, sinceramente, a uno le cansa el ir de francotirador y de la necesidad de pringar a todo el mundo con sus ideas -que no siempre son las correctas-.

Me he vuelto más desconfiado de las modas educativas que antaño. A diferencia de querer comprarlo todo, me he convertido en un gran cuestionador antes de usar algo en el aula. He pasado de usar la última herramienta, a usar las más tradicionales. He pasado de desterrar completamente todo lo que olía a la mal denominada escuela del siglo XIX a considerar las potencialidades de algunas cosas. Y, realmente, ni todo lo que había en el siglo XIX era nefasto ni todo lo que puede haber hoy en día es maravilloso. Temas relacionados con lo que algunos llaman 2.0 muy limitados y, sinceramente, bastante escasos dentro de una necesidad imperiosa de volver a ser docente al margen de la herramienta. No es mala la herramienta pero, al igual que cada cierto tiempo conviene volver al boli y a la servilleta para plasmar las ideas de uno, también conviene hacer un planteamiento menos artificioso de lo que supone dar clase. O más bien, conviene reformular la idea que, por perversión tecnológica, se asocia a dar clase.

No, no he dejado de apostar por el blog de aula -con muchas limitaciones este curso-, ni por la robótica o por la programación. Eso sí, he antepuesto la necesidad de la práctica real dentro de las posibilidades que me ofrecía mi centro y, las facilidades que se me daban desde el equipo directivo o, el límite tan alto de tolerancia, que han tenido la mayoría de mis compañeros ante el ir y venir habitual por el centro de los alumnos de FP Básica. Me parece que he vuelto a reencontrarme con algo que tenía bastante olvidado y es el hacer las cosas con los chavales al margen de una pantalla y del típico simulador. Y no, no es lo mismo pasar cable y ensamblar ordenadores de cero que hacer un trabajo sobre redes.

Además, que la mayoría de mi horario haya sido para impartir Matemáticas, me ha obligado a estructurarme para poder dar una materia cuya praxis no tenía demasiado clara. Así pues, a pesar de dominar totalmente la materia, tocaba hacer pruebas para ver cómo podían aprender los chavales de la mejor manera. Un auténtico reto que, sinceramente, me ha dejado un regusto agridulce. Podría haberlo hecho mejor pero no me quejo.

Creo que he aprendido mucho de humildad, de dejar de creerme bueno a nivel tecnológico por saber mucho de muchas herramientas y cómo aplicarlas y, cómo no, de volver a reconciliarme con una manera de hacer al margen de maravillosas dotaciones o del dominio de ciertas cuestiones que daba por dominadas. Muy contento del curso que acaba que, por suerte, es otro más dentro de una profesión cuyo global sigue pareciéndome muy satisfactorio. Ahora, a seguir reflexionando para poder mejorar el curso que viene y seguir dando la lata al personal.

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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