¿Qué pasará cuando desaparezcan los centros públicos?

Hay algo que tengo muy claro. Más aún al ver la evolución del número de centros de titularidad privada respecto a los centros de titularidad pública: la Educación Pública va a desaparecer. Quizás no sea cosa de unos años pero, al ritmo creciente de aparición de nuevos centros privados (bueno, más bien concertados) y, como no, al trasvase incesante de alumnos de las clases medias hacia dicha tipología de centros, el resultado está claro. Ya no hay marcha atrás. Sí, con más de un cincuenta por ciento de centros de gestión privada en algunas Comunidades Autónomas, ya no puede haber nadie que discuta la apuesta de la administración (de toda, porque en lugares con gobiernos de ¿izquierda? también se han dado incrementos porcentuales importantes de centros de gestión privada en la última década) por la privatización de la gestión de la Educación. Privatización que tiene mucho que ver con cuestiones políticas y que, quizás para gran parte de la sociedad, sea un beneficio a corto plazo. Sí, disponer de centros educativos al lado de casa donde, pagando unas cuotas que no son demasiado altas, pueden recibir una educación para sus hijos segregada de familias de bajo poder adquisitivo es interesante para muchos padres. Sí, tengo claro que si hiciéramos un referéndum en nuestro país acerca de la cantidad de ciudadanos a los que les gustaría la desaparición de la Escuela Pública para reconvertirla en centros de titularidad privada, habría muchísima gente (¿mayoría?) que optarían por decir sí a lo anterior. Que la gestión privada vende muy bien. Sí, la mayoría de ciudadanos de mi Comunidad dan mejores notas a la asistencia sanitaria que reciben en los hospitales de gestión privada que en los públicos. Y eso da qué pensar.

Fuente: http://www.elpais.com
Fuente: http://www.elpais.com

Por tanto, sabiendo que los centros públicos van a desaparecer… ¿qué hacemos con la gestión de sus profesionales? Porque, algo en lo que también están de acuerdo la mayoría es en la necesidad de cargarse a los funcionarios. ¿Cambiamos la ley para poder despedirlos? ¿Cambiamos a dos funcionarios por un becario? ¿Intentamos prejubilar a los que podamos y mantenemos a los que quedan como un lastre menor a mantener para el sistema? ¿Les bajamos aún más el sueldo para favorecer que dejen la profesión? Hay maneras más o menos sibilinas de hacerlo porque, no lo olvidemos, según la administración y parte de la sociedad, el funcionario no deja de ser un vago que tiene excesivas vacaciones. Qué mejor para la mayoría de padres que poder mantener abiertos los centros educativos-guarderías en julio. Que si hace calor, con el ahorro en personal, se pueden pagar unos aires acondicionados para nuestras aulas.

En lo anterior sólo hay un problema… si no existe contrapeso de lo público, ¿quién garantiza que los centros de gestión privada mantengan sus cuotas tan baratas? ¿Quién garantiza la igualdad de condiciones con independencia del poder adquisitivo de las familias? ¿Quién va a innovar en una tipología de centros educativos que priman el negocio o la ideología frente a otras cuestiones? ¿Qué tipo de innovación se va a llevar a cabo? ¿Quién va a ser el primero que va a poner más filtros para la selección de sus alumnos? Porque, no lo olvidemos, la inmensa mayoría de centros concertados ponen determinadas pegas según el aspecto de los padres cuando van a matricular a sus hijos.

Finalmente, tan sólo una pregunta, ¿realmente alguien se cree que con una privatización total del sistema educativo vamos a mejorar? Yo no lo creo pero, como parece que la mayoría (por sentidos de voto o conversaciones varias) lo tiene claro y estamos en democracia… la desaparición de los centros públicos o el mantenimiento de algunos para convertirlos en guetos asistenciales para las clases más desfavorecidas ya está aquí. Lo importante es saber qué pasará después. Algo que, como siempre, no tengo demasiado claro pero sí sé que me inspira mucho miedo.

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

15 Comments
  1. Continuamos con las políticas de privatización iniciadas en la década de los ochenta del siglo XX y vamos directos al siglo XIX.

    !Viva el mercado! !Viva la oferta y la demanda!

    !Abajo la igualdad!

  2. Los centros públicos situados en zonas de clase media suelen tener bastante alumnado y conozco algunos que están muy bien considerados. El problema son los centros en zonas limítrofes socialmente hablando o directamente zonas desfavorecidas con un alto nivel de inmigración. Es ahí donde la clase media emigra a centros privados concertados. No creo que la función pública vaya a desaparecer o que los centros públicos en un tiempo de diez o veinte años se extingan.

    En mi barrio en Cornellà van a abrir un nuevo instituto público por el repunte en la natalidad que estamos percibiendo proveniente de las familias magrebíes asentadas.

    1. Si observamos la distribución de los centros públicos, la nueva construcción de algunos (cada vez más escasa) y, como no, el planteamiento de nuevos centros concertados observamos que, en la mayoría de ciudades grandes, en zonas céntricas o barrios nuevos donde va la clase media, aparecen gran cantidad de centros concertados (e, incluso, alguno en sus inicios «privado» a sabiendas que, en poco tiempo va a ser concertado y por eso sus bajas cuotas). No es desaparición como tal. Es la aparición de centros gueto (bueno, más bien ampliación de los ya existentes).

      Un saludo y gracias de nuevo por pasarte por aquí.

  3. es cierto, privatizar la educación no garantiza nada. Al fin y al cabo los centros concertados son públicos de gestión privada.

    Pero privatizar no es liberalizar.
    Privatizar es cambiar sindicalistas por cazadores de rentas.

    liberalizar es no discriminar públicamente ninguna opción personal de enseñanza-aprendizaje

    en cuanto a nosotros, los funcionarios, yo desearia para mi es una baja voluntaria incentivada y montar mi instituto. Puénsalo bien, no te interesaría algo así, Jordi?

    No pasará, privatizarán y.

    1. Llevas razón: liberalizar no es lo mismo que privatizar pero, como bien sabes, los que mandan no tienen muy clara la diferencia entre los anteriores conceptos.

      Ya sabes que a mí me interesan muchas cosas 🙂

  4. Los centros concertados se rigen por la misma normativa de escolarización que los públicos, por lo que no pueden segregar. Hay mucho desconocimiento acerca de su funcionamiento y su realidad.

    Mi institución nació para ofrecer educación a los que no accedían a ella. Y en los lugares más diversos. No existía entonces red pública. Por qué no respetar esta historia y ofrecer proyectos educativos que entusiasmen y ofrezcan un buen servicio a la sociedad.
    Se cuentan muchas ideas preconcebidas, a veces incluso se llega a la demagogia. ¿Por qué no se habla de mejorar la red pública para que las familias la elijan?

    La ley andaluza de educación habla de una sola red de educación, englobando la pública y la concertada. Fue un logro, aunque se quede en el papel. Una lástima no hablar de lo sustantivo, que es la educación.

    Respeto profundamente la enseñanza pública, porque lo que me preocupa es la educación. He elegido enseñanza pública para mis hijas, porque el centro que me corresponde tiene un buen proyecto; si no fuera así elegiría.
    Y respeto a muchos profesionales de ambas, los hay muy buenos. La pública no desaparecerá, la concertada lo tiene más difícil, al menos en algunos lugares.
    Un saludo

    1. Quizás yo vea el vaso medio vacío y no medio lleno. Quizás es que los movimientos que se dan en muchas Comunidades para favorecer la creación de centros concertados (cediendo terreno público a coste cero) no vaya en la dirección que comentas. Quizás es que hay mucho por hacer y nadie quiere ponerse a hacer nada. Quizás, y sólo quizás, tampoco interesa vender lo público e interesa, por determinados motivos (no siempre relacionados con los conciertos) vender esa empresa de gestión privada con dinero público. Mucho por hablar.

      No es hablar de educación. Es hablar de política porque, lo que nunca hemos de olvidar es que las decisiones siempre son políticas.

      Un saludo y muchas gracias por comentar.

    2. Con mi experiencia en Andalucia: teníamos en el pueblo dos colegios concertados y lo que ocurría era obvio: solo nosotros impartíamos el Bachillerato, dado que las diferencias en la enseñanza postobligatoria desaparecen al no ir los alumnos «obligados».
      Nunca ví que no nos llevásemos a todos y cada unos de los alumnos etiquetados como problematicos, difíciles o directamente que hubiesen pasado por el tribunal de menores. La igualdad solo en el papel.

  5. Lo injusto de todo ésto es que con dinero público se financien iniciativas privadas. La inercia se repite, la privada sobrevive gracias al dinero público. No creo que la iniciativa privada sea un ejemplo de buena gestión y de alta calidad de sus servicios. Lo que si creo es que hay una mayor selección del alumnado y peores condiciones laborales para el profesorado.

    1. Totalmente de acuerdo con lo que comentas. Al final, como siempre, trabajadores perjudicados (las condiciones laborales del profesorado de la concertada daría para un libro) y los propietarios de algunas empresas privadas beneficiándose del dinero de todos. Una inercia que no tiene visos de romperse a corto plazo.

      Un saludo.

  6. La educación pública seguirá. Y la privada y concertada será unificad, el riesgo es la napoleonización del sistema educativo. Y lo llevamos arrastrando 200 años, al menos. Si hubiera verdadera libertad de creación de centros educativos, si estos nacieran del interés de las familias y no del Estado…ni tú ni yo estaríamos debatiendo esto.

  7. Yo soy producto de la Educación Pública y estoy viva gracias a la sanidad pública, no tengo 100 años y parece que han pasado más de doscientos desde entonces…al mismo instituto donde fui yo han ido mis hijos, por lo menos en lo que se refiere al edificio…»la igualdad» mal entendida ( porque no hay cosa peor y menos real que lo de que tengamos que ser todos iguales …) se ha transformado en grupos de personas que no quieren recibir ninguna clase de Educación…ni dejan ( y hablo tanto de alumnos como de proyectos educativos que no cuentan con los docentes o problemáticas reales de alumnos) y no es siempre culpa de «Motivación»por parte del profesor, o por falta de medios…además, esto pasa en públicos y concertados…Se intenta dar las mismas oportunidades pero no todos las aprovechan verdaderamente y de la misma manera , se ha hablado mucho de derechos de ciertas partes y grupos (se ha abusado mucho en partes del alumnado) pero nada de Obligaciones…y eso sí que puede ser una enfermedad que acabe con un sistema educativo, si además le sumamos «las ayudas» políticas para que esto pase….
    Todos sabemos de la problemática que existe en muchas aulas…no son pelis en las que unos alumnos con «problemas» no son entendidos…hasta que aparece un superprofe de literatura /filosofía/Arte/ Mates….que les hace ver la luz con un poema/ charla/ cuadro / problema matemático o lo que se les tercie… durante todo un trimestre…Adolescentes que dominan la situación, sin cultura, ni iniciativa…mientras los adultos que aparecen :padres,profes, profesionales de cualquier área…aparecen como estúpidos…
    Seguimos confundiendo hacia dónde y con qué clase de Educación queremos crecer y avanzar.

    1. Un gran comentario. Sí, mucho por cambiar también en la pública pero siempre teniendo en cuenta que, por mucho que cambiemos, si no lo hacen las políticas (la educación tiene mucho de política) poco vamos a poder hacer más allá de parches puntuales. Y nuestros alumnos no se merecen una educación a base de parches.

      Un saludo y muchas gracias por pasarte por aquí.

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