¿Quién prepara a los futuros maestros?

El otro día un alumno de primero de Magisterio me preguntó cómo podía ser que ninguno de sus profesores de la Facultad hubiera nunca impartido clase en Infantil o Primaria y, en cambio, pudiera formar a esos maestros que, en un futuro, iban a impartir clase en esas etapas educativas. Le supuso un shock entrar en la Universidad, consultar los perfiles de sus profesores y ver cómo no tenían ningún tipo de experiencia real en lo que estaban impartiendo. Algo que, por desgracia, no es la primera vez que se me pregunta y que, posiblemente cueste tanto de responder por ser, como antiguo profesor de FP y, ahora docente de ESO, una parte del entramado de la formación docente (en mi caso, con nulo conocimiento del mundo empresarial y, por desgracia, capacitado para impartir docencia en Secundaria por un curso llamado CAP -ahora sustituido por el máster que, no mejora la calidad pero sí la recaudación- que servía para menos que nada).

Fuente: http://www.uv.es

Fuente: http://www.uv.es

Realmente es una situación muy compleja la que sucede en determinadas Facultades. No es habitual en Medicina, por ejemplo, encontrarte profesorado universitario que no haya practicado la medicina pero, sí que es habitual encontrarte lo anterior, entre otras porque no es un caso excepcional, en las Facultades de Magisterio. Por tanto, ¿qué es lo que pasa para que, por desgracia, la única visión real del aula la tengan los maestros cuando empiezan a trabajar como tales? ¿Por qué la Facultad se basa en contenidos teóricos y, por desgracia, sin aportaciones reales más allá de algún "invitado" puntual? ¿Por qué se permite que, una profesión tan importante como la de maestro no tenga fundamentalmente maestros que combinen aula de Infantil o Primaria con la docencia universitaria? ¿Por qué, en caso de existir esa figura, son los menos en las plantillas? Sí, hay muchas preguntas que pueden/deben realizarse.

Reconozco que si a mí me pidieran formar a futuros docentes de Secundaria tendría muchas dudas de cómo hacerlo. Reconozco mis limitaciones en poder incorporar una base teórica sólida pero, lo que sería innegable es que, cómo mínimo, se podría aportar la experiencia profesional. No discuto que pueda ser un buen o mal docente, lo que sí tengo claro es que al haber trabajado en el aula, podría aportar algún tipo de cuestiones más prácticas porque, al final, lo que interesa al futuro docente (sea de la etapa que sea) es que la persona que tiene delante le hable de experiencias reales. Y qué mejor que hablar de las propias porque, para hablar de las de terceros, ya tenemos los libros que pueden estudiarse. Lo que un futuro docente quiere saber es qué va a encontrarse y cómo va a poder gestionarlo. Lo demás, debería ser una base necesaria pero no el núcleo de su formación. Porque si planteamos, tal como está actualmente, que el maestro aprenda a trabajar cuando esté en el aula nos estamos equivocando.

No es cuestión de la formación inicial de los maestros o profesorado de Secundaria. Es algo que lastra también mucho al profesorado de Formación Profesional. Un profesorado que, en muchas ocasiones no ha pisado nunca la empresa y, curiosamente, forma a futuros profesionales que van a incorporarse en ellas. Algo que también debería replantearse porque, hasta entrar la LOGSE eran muchos los profesores de taller que venían de la empresa y, ahora con las nuevas oposiciones restringidas a titulados universitarios, son demasiados los que entran que nunca han pisado un taller, una empresa de informática,... Es decir, adoleciendo completamente de su vertiente más real y sin que la administración potencie su reciclado.

No creo que sea bueno restringir al marco teórico las explicaciones para preparar a futuros maestros y, es por ello que, quizás debería reformularse todo el tipo de enseñanzas (a todos los niveles) que permitan incorporar directamente a los que obtengan las titulaciones en el mundo laboral porque, en caso contrario, estaremos abocados a repetir los mismos errores una vez tras otra.

Por cierto, el redactado anterior no presume, en ningún momento la capacidad de los docentes que forman a los futuros profesionales, pero sí que debería ser una llamada de atención para reconvertir la formación más profesionalizadora en algo mucho más práctico.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.

40 comments

  1. Joan Vallés 1 octubre, 2015 at 10:36 Responder

    Esto es algo desgraciadamente común en la profesión. Muchos “espabilados” buscan colocaciones lejos del aula para disfrutar las ventajas sin el trabajo más ingrato (para muchos) del maestro. (equipos directivos, inspectores, sindicalistas, personal de la administración, profesorado universitario, asesores, etc…) Si los que deberían ser un referente de profesionalidad lo son del escaqueo es de imaginar cómo funcioba todo.

    • Esteban DE LAS HERAS GARCÍA 1 octubre, 2015 at 22:12 Responder

      Comparto la opinión de Jordi en su post, la formación del profesorado es un sin sentido. Y ahí está el gran problema de la educación, en la formación de los futuros maestros. Como bien dice en su post, el maestro aprende, cuando empieza a trabajar. Lo aprendido en la universidad prácticamente no vale de nada (hablo por experiencia propia). Se aprende a través del ensayo-error, a partir de chocarte muchas veces contra un muro. Cursos de formación, lectura de libros, experiencias de compañeros…..todo esto sumado con una actitud de mejorar va configurando y mejorando nuestra acción docente. Nuestro compañero Joan Vallés tienen también toda la razón, hay muchos “espabilados” que buscan colocaciones lejos del aula para disfrutar de sus ventajas…..Un abrazo a todos.

      • Jordi Martí 2 octubre, 2015 at 08:44 Responder

        No creo que en este post esté hablando de esos “espabilados” (tema que, por cierto, ya he tocado en otras ocasiones). Creo más bien que hablaba de al necesidad de dotar de contenido práctico y real a determinadas Facultades por las necesidades futuras de la profesión para la cual se están formando. Tener en los planteles universitarios docentes que, quizás nunca hayan dado clase o trabajado para la tipología de empresas que están formando, creo que es un error. Y ya cuando los planteles se forman casi en su totalidad por este tipo de perfiles alejados de la parte práctica “real”… bueno, permitidme dudar de muchas cosas.

        Un saludo y muchas gracias a ambos por comentar.

        • Azafrán 4 octubre, 2015 at 02:58 Responder

          Te contestare a tu pregunta el sistema esta hecho para que personal cualificado y con experiencia no entre y si para que el personal “cualificado” sin experiencia acceda, pero su experiencia estará mas en subir escalones y rellenar casillas en un formulario (donde becas, congresos, cursos y publicaciones) valgan más que practicar la enseñanza hacia la innovación educativa. Llevo diez años intentando rellenar “formularios” y trabajando como docente para intentar algún día llegar a enseñar a los que enseñan, he visto pasar a mi lado gente que sin apenas pestañear o por otros méritos distintos a los pedagógicos ha cruzado la meta sin antes haber corrido. Mi conclusión hoy en día me dedico a preparar las oposiciones a todos aquellos docentes que me buscan porque nada o poco aprendieron en la carrera y aunque es un trabajo que desde la oscuridad carece de reconocimiento, si lo obtengo cuando veo a mis alumnos aprobar, conseguir una plaza o entrar en bolsa para empezar a “ensayar y errar” y aunque aprobar una oposición no les garantiza ser buenos maestros, aquí estoy yo para ser la luz que siga guiando su camino. Gracias por tu reflexión, ojalá todo el mundo pensara igual. Perdón por todas las faltas pero escribo desde el móvil.

          • Jordi Martí 4 octubre, 2015 at 10:29 Responder

            Muchas gracias por tu aportación y sí, por desgracia como bien dices, en demasiadas ocasiones el trabajo más desvirtuado es el que se da “en la obra”. Un trabajo, por cierto, que a la postre es el más importante de todos. No, lo que garantiza una buena docencia no es ni aprobar unas oposiciones ni los años de experiencia, es el docente que hay frente al aula, su relación con sus alumnos y las estrategias que utilice (que no siempre van a ser las mismas porque dependerán mucho del contexto).

            Un saludo. Por cierto, las faltas no las he notado 🙂

  2. Joseángel Murcia (@tocamates) 1 octubre, 2015 at 14:05 Responder

    Hola Jordi, muy de acuerdo contigo. Yo en estos momentos estoy formando futuros maestros en la UCM y me hago las mismas preguntas, y otras. Tengo la suerte de estar dando también “formación continuada” a cargo de las distintas conserjerías o directamente con los centros o las AMPAS (sí, también “formación a padres”). Hago talleres con niños y estoy en contacto con ellos a través de las prácticas que conducirán -algún día- a mi tesis. De todo esto, lo que más valor me está aportando para la formación inicial es el contacto con los maestros en ejercicio (más que el propio trabajo de aula).
    Creo absolutamente que los profesores universitarios (formadores iniciales en general), que salen ocasionalmente si dirigen alumnos en prácticas, deben salir mucho más de las aulas universitarias para trabajar con los profesionales que han formado y recibir -y aportar- prácticas -y teorías- de la forma más constructiva posible.

    Buen trabajo.

    • Jordi Martí 2 octubre, 2015 at 08:47 Responder

      Ese es el planteamiento Jose Ángel que se hace en el artículo. Valorar el trabajo de aula y, cómo no, intentar exportar dicho conocimiento a las aulas universitarias. Si, por desgracia, son mayoría los que nunca han pisado un aula para trabajar de lo que enseñan, difícilmente, más allá de la capacitación teórica, se podrá proponer un cambio del sistema educativo. Creo que un modelo mixto de docentes universitarios no estaría nada mal (y no sólo para Magisterio).

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

      • Isabel Pérez-Jiménez 4 octubre, 2015 at 15:09 Responder

        Mi nombre es Isabel Pérez y soy una de esas que nunca ha pisado un aula pero da clase en Magisterio en el aula de lengua española, y, no obstante, me siento cualificada para ello e intento mejorar cada día y suplir ciertas carencias. Dejando de lado el ataque gratuito a los que no somos sino vuestros colegas, creo que se obvia la figura del Prácticum, donde los estudiantes, en la universidad en que trabajo, pasan tres trimestres, en tres años consecutivos, formándose en el aula. Por otra parte, la figura de asociado podría suplir esas carencias que mencionáis: profesores de infantil o primaria impartiendo algunas asignaturas. Y así ocurre, de hecho. Yo creo que lo que decís vale para toda profesión ¿acaso un ingeniero de telecomunicaciones que entra en una empresa sabe algo sobre cómo funciona la empresa, los problemas del día a día, etc.? No lo creo.

        • Cristina 4 octubre, 2015 at 22:43 Responder

          Isabel, debo corregirte. Pasamos 5 meses en cuatro años y, en la mayoria de los casos, repartidos en dos especialidades (lo que tu mencionas es el antiguo plan). No dudo de tu profesionalidad, pero si alguien va a enseñarme a impartir una clase de lengua a niños de 6 años, espero, como mínimo, que haya impartido alguna.

  3. Rosa Maria 1 octubre, 2015 at 19:51 Responder

    He estado 35 años ejerciendo la profesión. Hace 4 cursos el Dep. D’Ensenyament nos impuso una formación y la aplicación de un programa de ILEC (impuls de la lectura) ya que habían llegado a la “gran conclusión” que los alumnos de primaria y secundaria no comprendían lo que leen.
    Muchas de las ideas que nos inculcaron eran de sentido común, otras eran novedosas e interesantes.
    Entre la formación y la implantación progresiva hemos dedicado 4 años al trabajo. Al final del segundo curso pregunté a la formadora si ese programa se explicaba también en las facultades de formación del profesorado. Me respondió que cada facultad decide su programa que si si, que si no …
    Conclusión, a medida que vayan llegando nuevos docentes a las escuelas ¿seremos los compañeros los que debamos fromarles en ese sistema de impulso a la lectura? Si es tan interesante y tan efectivo porque no se imparte en la formación del profesorado?

    • Jordi Martí 2 octubre, 2015 at 08:50 Responder

      El problema lo plasmas perfectamente en tu comentario: formación e implantación en las aulas y nula exportación a la formación del futuro profesorado. Universidades alejadas de la realidad que, por desgracia, deben ser las encargadas de reponer activos en determinados trabajos. Y, al final, uno cuando desembarca en el aula (lo digo por seguir el ejemplo), se encuentra más perdido que el barco del arroz (expresión gaditana).

      Un saludo y gracias por contar tu experiencia.

      • Alejandro Hernández 4 octubre, 2015 at 13:03 Responder

        Hace tiempo que estoy pensado también acerca del tema. Y creo que si desde la Universidad se dedicara más tiempo a prácticas en las escuelas con los niños muchos de estos problemas no llegarían a producirse. En mi caso, por ejemplo, como profesor de ESO me gustaría poder acceder a los artículos o resultados de la investigación que se hace en las Facultades, pero no sé por qué cuesta tanto encontrar publicaciones dirigidas a profesores. Incluso me gustaría participar en alguna investigación que involucre la puesta en marcha en las aulas, pero no sé cómo dirigirme a ellos.

        Saludos y gracias a todos por compartir vuestros conocimientos y experiencias.

  4. Pedro 1 octubre, 2015 at 20:33 Responder

    Hola, como ya sabes de otros comentarios que te he escrito, creo que soy de los pocos profesores de secundaria que ha estado en la empresa privada, es profesor, está de director de un centro de secundaria (hasta dentro de dos años) y está dando clases en el Máster del profesorado de la Universidad de Almería, que por cierto, vuelvo a agradecerte tus artículos que me vienen geniales en mis clases.
    Respecto a lo que escribes en este artículo, estoy muy de acuerdo contigo, me llama mucho la atención como no estamos más profesores de secundaria dando clases en el Máster, es verdad que tengo un compañero y una compañera magníficos en el Máster, y que además mi compañera tiene a su marido que es profesor de secundaria y la verdad que está bastante al día de lo que sucede en las aulas. También tengo que reconocer que aquí en la Universidad de Almería, para este curso han incorporado más profesores de secundaria para dar clases en el Máster, pero creo que somos de las pocas universidades que hacen esto.
    Pienso que la experiencia que se puede aportar a los futuros profesores por parte nuestra es fundamental, y más teniendo en cuenta, que el Máster como tal sigue siendo, bajo mi punto de vista, inadecuado para formar al profesorado, ya que la parte más importante, que es la práctica docente, estar en los centros, como mucho es de un mes y medio, y siempre que los alumnos del Máster quieran, ya que con un mes cubren las horas que exige el Máster.
    Cuando he tenido oportunidad he hablado sobre este tema, y siempre que he estado en alguna reunión, jornada, etc. relacionada con la formación del profesorado lo he dicho, necesitamos mejor formación inicial, que el Máster sea más real, y que los futuros profesores tengan la oportunidad de aprender en las aulas, como pasa en otros países.
    Gracias Jordi.

      • Jordi Martí 2 octubre, 2015 at 08:55 Responder

        El máster de Secundaria, tal y como se imparte y salvo honrosas excepciones (hay algunos profesionales que se dejan la piel intentando que funcione), es sólo un mecanismo para financiar las maltrechas cuentas de algunas Universidades pero, creo que el tema iba más en el sentido de potenciar la parte práctica en las Universidades mediante experiencias propias y, para ello sólo habría una solución… docentes de perfil “mixto” que, combinando horas en el aula de Infantil o Primaria (me ciño al ejemplo de Magisterio pero puede extrapolarse) dieran también horas en la Universidad porque, al final, lo único que tenemos en el ámbito universitario son grandes investigadores que pueden ser buenos o malos docentes pero, con el lastre de, en muchos casos, no conocer la realidad para la que forman a sus estudiantes más que mediante terceros.

        Un saludo y gracias por los comentarios.

  5. Profebernabeu 1 octubre, 2015 at 23:37 Responder

    Un formador de maestros ha de ser maestro…
    Si además es lingüísta o filólogo o matemático o licenciado en INEF mejor que mejor…
    Pero no puede ser que las aulas de magisterio estén pobladas de profesores que no han convivido DURANTE AÑOS con niños de la etapa para la que imparten ¿su área? NOOO! No se trata de QUÉ enseñar (eso es lo de menos), se trata de CÓMO hacerlo…

    “Lo importante no es el qué sino el cómo” (María Cristóbal, mi profesora hace 18 años de Didáctica general).

    • edgarborgen@gmail.com 4 octubre, 2015 at 13:12 Responder

      Estoy de acuerdo con Profeberbernabeu, el alumno aprende algo de lo que enseñamos y mucho que no enseñamos. Entiendo que el maestro debe guiar el aprendizaje y sin conocimiento del campo…
      Por supuesto también con Jordi. También me pregunto cómo hace pensar en la enseñanza del mundo que viene alguien que ni tan sólo conoce las aulas de ayer – y menos las de hoy. Conocer la materia y practicarla, me parece indispensable para poder pensar la manera de aproximarse a ella. En mi rubro me pregunto a menudo como va a utilizar un determinado alumno, aquello que incorpora en mis clases. Los cambios sociales y tecnológicos situarán a los niños y jóvenes en una realidad, forma de ver, pensar y hacer muy diferentes a las que practico hoy y que dudosamente puedo imaginar. Las preguntas surgen cuando te mueves en el aula.

  6. Carla 3 octubre, 2015 at 00:49 Responder

    A ver… Yo he edtudiado en esta facultad. La misma. Y sí que he tenido profesores que han impartido durante muchos años clases en un colegio de educación infantil aunque en ese momento no lo estuvieran impartiendo, ya que la mayoría se forma en investigación educativa, innovación y demás… Pero lo que pienso que sí que debería de haber es un proyecto que fuera más allá y conectara de una manera más práctica toda esta formación actualizada de nuevas metodologías, innovacion , investigación, etc., con la realidad educativa actual, para retroalimentarse y mejorar tanto la educación en los centros como la docencia en formación de docentes.

    • Jordi Martí 4 octubre, 2015 at 10:31 Responder

      Planteas Carla perfectamente la opción que se extrae del propio artículo: una enseñanza mixta teórico-práctica que se conjugue para que, en el momento de finalizar la misma, todos los estudiantes -futuros docentes- pudieran incorporarse en las aulas en las mejores condiciones posibles.

      Un saludo y gracias por comentar.

  7. SALVADOR TARÍN MORENO 3 octubre, 2015 at 09:30 Responder

    Yo soy profesor de la Facultad de Magisterio, he impartido docencia en las especialidades de Infantil y Primaria y llevo trabajando 13 años en la escuela pública. Creo que en nuestra Facultad deberían estar los mejores MAESTROS. Aquellos que reúnan experiencia, conocimientos y la pasión suficiente como para ayudar a descubrir vocaciones. Los procesos de cambio son lentos y más en instituciones como la nuestra. No obstante algo se está moviendo. Yo soy optimista.

    • Jordi Martí 4 octubre, 2015 at 10:34 Responder

      Llevas toda la razón Salvador pero, si me permites, voy a introducir un pequeño matiz… “en la Facultad deberían estar los mejores MAESTROS y combinar dicha docencia universitaria con el aula de Primaria/Infantil para no perder perspectiva”. Los cambios son lentos pero, por suerte, como bien dices, algo se está moviendo. Optimismo sí pero con mesura 🙂

  8. RoRi 4 octubre, 2015 at 11:19 Responder

    Absolutamente de acuerdo. Los profesores universitarios viven en su mundo particular y se quedan con los conocimientos q adquirieron hace 40 anos, cuando empezaron en esto.
    Yo estudie la carrera cuando ya trabajaba en esto y nada de lo q estudie me resulto util.
    Daban las asignaturas orientados a primaria, absolutamente teorias. No aprendimos nada de psicologia ni de como ensenar a unn nino a leer, nadie nos enseno a programar, … aprendimos a tocar la flauta, tecnicas de estudio y tonterias varias.
    Espero q esto haya cambiado en los ultimos 10 años porque es la base de nuestra educacion, esto es lo primero q tenemos que cambiar si queremos q algo cambie

  9. Luis 4 octubre, 2015 at 11:33 Responder

    El artículo es ponderado de una forma que muchos de los comentarios no lo son. Para la educación no vale ni las apelaciones al sentido común ni el escándalo, que es donde recaen la gran mayoría de las perspectivas. (Nadie se escandaliza más que aquéllos que defienden el sentido común, como si todo el resto fuéramos ignorantes satisfechos.) Estoy de acuerdo en que la enseñanza de las Facultades de Magisterio (o de cualquier otra, de hecho) debiera ser teórico-práctica. Ése es uno de los criterios de la buena enseñanza universtaria. Pero eso no está directamente relacionado con que los profesores universitarios hayan sido o no, anteriormente, maestros de primaria. La equivalencia entre ambas parejas de términos (teoría = universidad, práctica = primaria) no es necesaria. Por otra parte, dar clase a universitarios no es lo mismo que dar clase a alumnos de primaria y, como bien sabéis, el alumnado ha de determinar en buena medida las propuestas curriculares que se llevan a cabo en el aula. Seguro que existen casos de maestros y maestras estupendas que al dar el salto a la universidad han sentido que los estudiantes no respondían.

    Con esto quiero decir que la unidad entre teoría y práctica dentro de las Facultades de Magisterio ha de conseguirse, pero se puede conseguir de muchas maneras. Que los profesores de la Facultad de Magisterio hayan tenido experiencia en primaria no tiene por qué ser ni la única — ni siquiera la más indicada. Otras formas posibles son, por ejemplo, hacer más intensas la relación entre el profesorado universitario y el profesorado de las escuelas, a través de proyectos de colaboración, o ampliando el contacto durante la supervisión de prácticas.

  10. Pablo 4 octubre, 2015 at 12:57 Responder

    Una gran entrada. Los maestros tienen cierta ventaja: Tienen las prácticas durante el curso y, además, orientan su carrera hacia la docencia pura y dura. Bien es cierto que hay un fallo, y es la poca o nula experiencia de estos docentes de pisar un aula. Algunos lo hicieron pero… ¿en qué año? De todas maneras, repito, tienen esa ventaja.

    No así el profesorado de Secundaria. La concepción del profesorado de esta etapa es que deben ser especialistas de su materia, verdaderos especialistas, para que luego ellos se bifurquen hacia donde el destino les guió. De esta manera, habrá que pedir un crédito o fraccionar el recibo de un máster (dicho coloquialmente, “masque”) para que luego pase lo mismo que en magisterio: Profesores que no han tocado un aula de Secundaria o lo hicieron hace mucho tiempo. Luego pisan el aula y se encuentra una realidad que está fuera de todo manual de máster o de lo que sea.

    Encima, de toda su especialidad, toca dar menos de un diez por ciento de sus conocimientos en la materia. ¿Vamos a hablar sobre las tres poéticas (Aristóteles, Horacio y Boileau) con los alumnos de 3º de la ESO? Sí, se puede hacer situaciones de aprendizaje sobre la imitatio (que el alumnado imite canciones que les guste, por ejemplo) y todo eso, pero… ¿No sería mejor que una asignatura como Teoría de la Literatura tuviera su enfoque didáctico, sabiendo que la inmensa mayoría del alumnado de estas carreras serán docentes en un día? Se crea un absurdo con el que muchos callan.

    De todo esto, me queda una reflexión clara: el docente se hace y se hace por medio de la experiencia; es tocando el aula y escuchando a sus compañeros más veterano como uno va aprendiendo. Eso y, por supuesto, un reciclaje continuo.

    Por lo menos aquí, en España.

    Saludos.
    Pablo.

  11. Alejandra Ávila 4 octubre, 2015 at 15:43 Responder

    Hola Jordi,

    No puedo estar más de acuerdo, no solo en magisterio, sino en cualquier carrera, la fórmula mixta es la que más aporta a los futuros profesionales.

    Te quiero contar cuál fue mi experiencia en la universidad. Mi formación es en Psicología y tuve la suerte de tener varios profesores con experiencia real fuera del aula (había otros que no y que no merecen mencionarse) que además implementaban metodologías que, para esos años, (ingresé a la universidad en 1995) eran bastante fuera de lo común.

    La que recuerdo con mayor intensidad es precisamente la asignatura de Psicología Educacional en la que tuvimos que trabajar en parejas acompañando durante un año escolar completo a una niña de una escuela para niños con necesidades especiales y que además era pública y de un área marginal en Viña del Mar (Chile). Nos pasamos durante todo el año, un día a la semana, observándola en el aula, visitando su casa, conversando y conociendo a sus padres, aplicando todo lo que íbamos aprendiendo con ella. Nuestra profesora actuaba como lo que hoy llamaríamos un “coach” e iba supervisando nuestros análisis y avances.

    Al año siguiente, en la segunda parte de esta asignatura, nos tocó una experiencia similar, pero en este caso, en un colegio privado en una de las mejores zonas de la ciudad. Por supuesto, la experiencia fue radicalmente diferente a la anterior.

    Esta no fue la única experiencia práctica que viví, pero sí la que más me impactó y cada vez que pienso en formación de calidad, la recuerdo e intento tomarla como referencia.

    Concuerdo con @Profebernabeu, lo más importante es el CÓMO y si podemos hacer algo para que el enfoque en las universidades sea diferente, tenemos que hacerlo.

    Muchas gracias por tu entrada 🙂

    • Anónimo 5 octubre, 2015 at 00:25 Responder

      Hola a todos:
      Soy maestro, 36 años, día a día en las aulas. Este será mi último curso. Creo que es fundamental una buena preparación teórica, una vasta cultura y una preparación técnica. Con esas herramientas se puede afrontar la práctica docente con éxito. Además hay que poner entusiasmo y cariño a tu profesión. La práctica se adquiere dia tras día; nadie te la puede enseñar.
      Y sí es verdad que durante estos años, he visto a muchos que “amaban” la escuela y en la primera ocasión que se les presentaba, buscaban algo mas cómodo (liberados, direcciones, asesores, etc.)
      Saludos

  12. Alicia 5 octubre, 2015 at 09:32 Responder

    Hola Jordi, soy Alicia. Estudié Ciencias Ambientales e Ingeniería Técnica Agrícola (en la especialidad de construcción), además del Máster de Profesorado en Almería.Trabajé durante 13 años en una empresa de estructuras metálicas, y tras descubrir que mi vocación era la docencia, abandoné mi zona de confort y fui a cumplir mi sueño. De esto hace ya dos años, los que llevo en paro, y es deprimente ver cómo salen bolsas extraordinarias donde piden docentes para impartir FP básica en construcciones metálicas y que en el baremo no incluya ningún apartado de experiencia profesional, por lo que directamente se me excluye. O que pidan experiencia como docente y aún nadie me haya querido dar la oportunidad de “empezar”.Es muy decepcionante, y se me acaban las fuerzas…Estoy a punto de tirar la toalla. Gracias por leerme.

  13. Anónimo 5 octubre, 2015 at 14:03 Responder

    Esto ocurré en cualquier carrera universitaría, no sé por que magisterio iba a ser menos. En las ingenierías, salvo tal vez los profesores asociados, ningún docente tiene experiencia real profesional o muy poca.

  14. Anónimo 6 octubre, 2015 at 21:07 Responder

    Llevo 35 años en educación , en el primer ciclo de la ESO, hay que estar preparados culturalmente , pero la educación es AMOR al alumno , TOLERANCIA y PACIENCIA.

  15. FB 8 octubre, 2015 at 15:40 Responder

    Buenas tardes.
    Estoy en 3er curso de Magisterio Infantil por la Universidad de Valencia.
    Vivo indignada cada día que voy a clase. Amo esta profesión pero odio profundamente la carrera por culpa de la mala gestión, organización y su desastroso profesorado. Me pasa esto desde el 1er curso, y cada año rezo para que el siguiente sea mejor…pero no, mi desilusión aumenta. Profesores/as que no tienen ni idea de educación. Contenidos sin sentidos, teoría que no sirve para la práctica y encima quieren hacernos creer que sí. Dista tanto esta carrera de la realidad…vergüenza me da decir que estudio magisterio, porque a fin de cuentas nos encasillan a todos en lo mismo…y a veces razones no faltan.
    Hay asignaturas que por su nombre parecen súper interesantes…hasta que conoces al “profesor” (si así se le puede llamar) que está a cargo de dicha asignatura. No tienen ni idea, no han pisado un aula en su vida, y cuando intentas que te den ejemplos prácticos o cómo deberíamos hacerlo en aula, te contestas con evasivas o se van por las ramas. Me indigno y salgo con ganas de llorar…solo de pensar que parece tiempo tirado a la basura, y que cuando me toque ejercer no me sentiré ni de cerca preparada.Nos hablan de la importancia del proceso y no solo el resultado, y luego mienten por todos lados. Solo vale el que memoriza y escupe en el examen. No importa si realmente eres vocacional o quieres ser un mediocre funcionario…qué más da! solo importa tu nota y si sabes memorizar…Odio que se les llene la boca hablando la importancia de los nuevos modelos de metodología en el aula…el alumno activo, blablabla, cuando estas tú callado durante 2 horas, nada más ni nada menos, siendo el alumno más pasivo del mundo…pura teoría que nunca te dirán como llevarlo a la práctica. Estoy harta. No soy una niña y no me toman el pelo. Encima todos/as los/las compañeras/os se quejan pero nadie tiene valor de decir las cosas, replicar o pedir explicaciones por miedo al SUSPENSO. Por suerte me armo de valor y digo lo que pienso.
    Asignaturas anuales como matemáticas, de un nivel bastante alto…que casi todo el mundo suspende (me incluyo). Pero aún nadie sabe como enseñar a sumar o a reconocer los números. Repitiendo moldes una y otra vez…así nos va.
    ¿hasta cuándo será así? Me muero de pena de verdad…y de pensar todo lo que tenemos que hacer y lo trabajos sin sentido…vivo demotivada y triste…

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