Recomendaciones navideñas para docentes que no desconectan

Hoy es el último día en las aulas antes de disfrutar de unas merecidísimas vacaciones. Como en cualquier trabajo, las vacaciones son parte de los derechos laborales adquiridos con el esfuerzo de muchos. Lo mismo que la jubilación a una determinada edad, los horarios y el salario. Algo que parece que algunos, por motivos desconocidos como no sea por un profundo trastorno mental, ignoren. Sí, lo que tenemos ahora los docentes es producto del esfuerzo y lucha de muchos que nos precedieron. Pero vayamos a lo importante, a hablar de aquellos docentes que, por determinados motivos, deciden hacer de su profesión su vida.

Fuente: Flickr CC

En primer lugar me gustaría remarcar que cada uno es libre de hacer con su tiempo libre lo que le apetezca. Yo hablo de temas educativos fuera de mi jornada laboral y, en ocasiones, uso ese tiempo para hacer cosas. Bueno, este curso al no estar en el aula y sumarse el estar jodido, van a ser unas vacaciones muy diferentes porque, sinceramente, llevo de «vacaciones forzadas» desde mediados de noviembre. Pero es lo que hay. Mi cuerpo no pide salsa, pide médicos en demasiadas ocasiones. Alguien la cagó al unir el ADN. Joder, ya vuelvo a despistarme del leitmotiv del artículo.

Voy a recomendaros a aquellos, que consideráis que vuestra vida es la docencia, algunas cosillas que podéis hacer para disfrutar de estos días al margen de algo que habéis convertido, de forma a mi entender errónea (como os he dicho antes, es mi opinión), en vuestra vida. Sí, hay vida más allá de vuestra profesión. Y hay, en caso de no tener pareja ni posibilidades de mojar, Tinder. Válido tanto para hombres y mujeres. Crearse una cuenta en Tinder es sano. Follar siempre va a ser mejor que montar vídeos para el aula, crear materiales o, simplemente, pasarte el día leyendo a César Bona, Marina y Ken Robinson. Además es sano y, según la mayoría de especialistas, alarga la vida. Y del disfrute del asunto, qué os voy a contar.

Si no os apetece lo anterior porque ya tenéis pareja «con derecho a», aprovechad para disfrutar de esa pareja, de los hijos (si tenéis) y de la familia. El tiempo pasa muy rápido y estos momentos se pierden en el viento. Solo hace falta ver cómo todos nos hacemos mayores y, ya si queremos extrapolarlo al aula, es ver como nuestros alumnos tienen siempre la misma edad mientras nosotros vamos sumando años. Tampoco pasa nada si no hay «derecho a». Se puede aprovechar uno de la familia haciendo cosas en conjunto. Saliendo a pasear, tomándose unos días con ellos o, simplemente, llevar a tus hijos a hacer determinadas actividades a las que no has podido llevar a lo largo del año. Si no tienes pareja ni hijos, también te voy a dar alternativas al primer punto de la cuenta en Tinder. No te preocupes.

Para los que estéis solos os recomiendo que hagáis un viaje. Se puede estar solo y hacer cosas. La soledad tampoco es todo inconvenientes. Tienes dinero, no tienes responsabilidades y puedes, al final, decidir hacer ciertas cosas. Uno cuando va al cine, incluso que vaya acompañado, tiene la opción de ir a ver películas diferentes. Solo, ya lo hace sin considerarlo una opción y… vamos a ser sinceros: a estas alturas del asunto yo voy al cine a ver la película. Bueno, en ocasiones, cuando me toca ir a ver ciertas cosas, a padecerla. O a echar una cabezadita. No sería la primera vez.

Aprovechar para aprender a bailar, leer esos libros que siempre tienes pendientes en la mesilla, jugar a juegos online (de azar os recomiendo que no porque, al final, lo de la ludopatía es algo inherente al personal), hacer vasijas de barro e, incluso, puedes dedicarte al onanismo más cruel. No, no te vas a quedar ciego por hacerlo. Válido tanto para hombres como para mujeres. Ya está bien de hablar solo de temas sexuales sesgando uno de los dos sexos.

Son dos semanas en las cuales podéis dejaros llevar por aquello que os apetezca. Incluso, si queréis, podéis pasaros el día chupando las series de Netflix o Amazon Prime. Para los que no tengáis, sabed que desde el ordenador podéis visualizar miles de películas y series «pirata». ¿Os estoy diciendo que pirateéis? No, simplemente os estoy dando posibilidades. Lo mismo que si os apetece fumaros algo diferente de tabaco. ¿Estoy hablando de productos ilegales? Pues va a ser que no, porque fumables son muchas cosas.

Ya veis que hay un montón de alternativas antes de poneros a flippear la clase para enero, ABPar el currículum o, simplemente, pasaros desde las seis de la mañana hasta las doce de la noche defendiendo a los «innovadores» y criticando a los «profesaurios». Bueno, o a la inversa.

Y ya habéis visto que no he entrado en el tema de la necesidad de ponerse a arreglar las cosas que no funcionan de casa, ordenar la estantería con los libros o, simplemente, decidir que ya está bien de tener determinadas cosas en casa que solo ocupan espacio. Miles de alternativas al margen de la profesión.

Por cierto, si a alguno le apetece no seguir ninguna de mis recomendaciones, os recomiendo que, como mínimo os compréis mi libro. Así, haciendo un poco de publicidad en el post, leéis un discurso antipedagógico muy incoherente y me ayudáis a poder disfrutar de mi afición atemporal: la ingesta de horchatas. Bueno, más que afición, se ha reconvertido en adicción pero, por lo visto, no hay ningún especialista que la cure. Me tocará seguir manteniéndola. Además, ya habéis visto que os he puesto el enlace de la compra en negrita. Sed buenos y colaborad con la causa 😉

Ah, que no se me pase el ser tradicional: Felices Fiestas.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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