Referéndum

Los que me conocéis un poco sabéis que me gusta meterme en charcos y, aunque algunos me acusen en ocasiones de no mojarme, salgo bastante húmedo después de determinadas digresiones en voz alta que, por desgracia, algunos se toman demasiado en serio, otros obvian los matices y, un grupo indeterminado, se empeña en interpretar lo que le da la gana. Y como me gusta meterme en berenjenales, no me queda otra que hablar sobre el referéndum democrático, el butifarréndum como denostan algunos o, el simple ejercicio, de libertinaje que están usando terceros para  quitarle todo su valor. La verdad es que, a día de hoy, lo que va a haber mañana no deja de ser algo de ópera bufa. Una auténtica pena por motivos obvios. Especialmente porque están jugando con la ilusión de muchos, sus necesidades de expresión y manifestación. De unos y de otros.

Fuente: Twitter

Hace ocho años que me fui de Cataluña por cuestiones médicas y, ahora estoy viviendo lo del referéndum como un auténtico despropósito. Nunca me imaginé que, en pleno siglo XXI, me encontraría a algunos que dicen sin ningún sonrojo que se está adoctrinando en los centros educativos catalanes, se cantaría el Cara al Sol o, se pondrían tras algunos cuyo único objetivo es el esconder lo que han mangado. No, los catalanes nunca hemos sido más inteligentes. Hemos sido, al igual que la mayoría de ciudadanos del mundo, una mezcla variopinta de personas cultas, incultas o, simplemente, visionadores de Sálvame. El share, por cierto, el mismo en Cataluña que en Murcia. No, no pongo Andalucía porque, seguramente, habrá alguno que se crea que ya viene mi sesgo de superioridad por haber nacido catalán. Bueno, en mi caso, los genes me han beneficiado: soy alto, listo y dotado de una habilidad en ciertos asuntos por encima de la media. Y eso lo hace ser catalán.

Cataluña está arrasada desde hace décadas. Los servicios sociales están bajo mínimos y los recortes al máximo de sus posibilidades. Pero da igual. Lo importante es gestionar de forma autónoma el dinero. Da igual que nos roben mientras que nos roben los nuestros. Esta no es la independencia que yo quiero. Ni la que, supuestamente, querría nadie. No quiero que haya organizaciones poco educativas que gestionen la educación ni medios, como TV3 que se convierten en una extensión contrapuesta a TV1. Esto de pagar con dinero público a incendiarios de un lado y de otro no me va. Bueno, el que «el de al lado lo está haciendo peor no me sirve». A mí que me digan que los valencianos han robado y me obvien lo de los catalanes no me va. A la inversa, por cierto, tampoco.

Manipular un sentimiento lícito para convertirlo en un conjunto de chascarrillos, mentiras interesadas o anécdotas puntuales nunca me ha ido. No es malo ser independentista. Tampoco no serlo. Lo malo es jugar a imágenes descontextualizadas, policías buenos o malos (qué malas son las hemerotecas para ver que, en todos los cuerpos policiales, hay auténticos anormales funcionales -los menos-) o, simplemente, organizaciones que nadie sabe cómo se financian que tienen millones para propaganda. En el tema de los «unionistas» deberíamos investigar un poco porque hay algunos que hacen campañas muy curiosas con una financiación que nadie sabe de dónde viene.

La verdad es que lo del referéndum catalán ha sido muy interesante porque me ha permitido detectar a docentes gilipollas e, incluso, a muchos que los tenía por tales pero que, por lo que he visto, son mucho más inteligentes de lo que me pensaba. No es malo hacer apología de Cataluña ni decir, en el aula, que los curas te pueden tocar el culo. No es malo, tampoco, decir que votarías sí en un referéndum si hubiera sido organizado por otros, que sabes que la CUP no son los cuatro que salen siempre en Libertad Digital o ABC y que, por suerte, los amigos de los aguiluchos son una especie en extinción aunque te los pongan en primera plana uno de esos medios tan subvencionados en Cataluña. El tema es mucho más complejo pero, como ya sabemos, lo que manda es el corazón. Mañana veremos qué pasa pero, pase lo que pase, lo que sí que habrá sucedido es que se ha demostrado es que es mucho más fácil prender fuego que apagarlo. Muchísimo más.

Iba a hablar sobre educación y he hablado de política. No tiene una mayor importancia que eso. Unas simples líneas para expresar el desconcierto de un catalán que odia los trapitos. Odiar a los trapitos, que nadie se confuda, no significa odiar a las ideas. Bueno, sólo algunas.

Ahora… venid a mí tiburones. No hace falta que vayáis, si demasiadas luces, «a por ellos»  🙂

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Hola Jordi,
    Sembla que els taurons no els ha interessat gaire el tema…
    Ja em vist com va anar el diumenge… I com estem a dia d’avui! Molta raó tens quan dius que és més fàcil avivar el foc que apagar-lo.
    Dilluns al meu centre es va fer un petit acte per condemnar la violència, i donar importància a valors com la pau i la democràcia; fer una crida a respectar totes les opinions de la nostra comunitat i per extensió de la societat en que vivim… Com és habitual retransmetem aquests esdeveniments via Periscope per aquelles famílies que el vulguin seguir o veure més tard. I la meva principal preocupació mentres enregistro l’acte, aquests o d’altres ben diferents com uns jocs florals o el dia de la pau; no és vetllar les qüestions técniques de la mateixa sinó anar bloquejant tots els trols que es colen en el directe i es van cagant en els catalans, les nostres escoles i qualsevol altre cosa que sembla que els fereix i la seva espanyolitat.
    S’em fa difícil entendre-ho tot plegat i em produeix una gran tristor.
    Una salutació,
    Manel

    1. Ja saps Manel que, com bé dius, per desgràcia és més fàcil fer de piròman que de bomber. La veritat és que hi ha molta feina per fer i els docents, ara som una part de la possible solució de moltes coses (sempre amb totes les limitacions possibles i sense entrar al joc dels polítics -ni d’uns ni d’altres-).

      Una abraçada.

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