Reflexiones de un docente VII

Ha pasado un año desde que publiqué la última entrega de reflexiones de un docente. Un formato de cinco preguntas breves que me permitía cada cierto tiempo lanzar al aire para que los lectores del blog opinaran sobre ellas. Era una manera de dar visibilidad a muchos de mis pensamientos sobre cuestiones educativas que, a su vez, me permitirían contrastar mis ideas previas con otras visiones de las mismas (ya que la divergencia también ayuda a establecer debates enriquecedores).

Lamentablemente, fue un formato que no funcionó. Por ello, procedí a dejarlo en barbecho hasta que algún día me apeteciera volverlo a utilizar. Y, como este domingo me apetece expresar por escrito algunas cuestiones que me rondan por la cabeza, pienso que es bueno expresarlas en un formato breve y conciso que me permite el formato que utilicé en las reflexiones.

Sin andarme más por las ramas y justificar la elección (o el retome) de dicho formato, vamos a ello.

  • ¿Por qué está siendo tan importante para los sindicatos educativos mezclar la lucha que están llevando a cabo los trabajadores de los centros públicos (funcionarios o interinos) con las de los centros concertados? ¿Es la misma lucha la de un sistema público, gratuito e inclusivo, que la de un sistema de gestión privada subvencionado con dinero público?
  • ¿Por qué los docentes de Religión en la Comunidad Valenciana tienen contrato indefinido desde el año 2007 (algo equiparable a ser funcionarios) y a los interinos de dicha Comunidad se les extinguirá el contrato de forma unilateral el 30 de junio? Y aquí se añade una subpregunta, ¿es necesario tener docentes de Religión, nombrados a dedo por la conferencia episcopal de turno, dentro de las aulas de nuestro país con el coste ideológico y económico que ello supone?
  • ¿Por qué se va a realizar la modificación de la ESO y del Bachillerato sin haber consultado a ninguno de los docentes que están en las aulas de este país? ¿Quién decide las reformas educativas y sobre qué se sustentan? ¿Quién las impone?
  • ¿Por qué se confunde, cuando se han tomado medidas de presión contra los recortes educativos, la formación con los cursos de formación? Negarse a hacer cursos de formación reglados no obsta a que el docente no se siga formando en entornos más flexibles y abiertos. ¿Qué interés hay, y por parte de quién, para confundir esos dos conceptos?
  • ¿Por qué no se racionaliza el propio sistema educativo y se plantea la reducción de materias y horas lectivas del mismo? Hay una gran cantidad de materias (en algunas CC.AA. hasta diez por curso en secundaria) y, ello conlleva a que el aprendizaje se realice por la necesidad de aprobarlas más que por aprender. ¿Es lógico primar el aprobar delante del aprender o deberían coexistir ambos?

No se si he sido muy incongruente, pero me apetecía comentar esas pequeñas cosillas (entre muchas otras que tengo en la cabeza) y que, si el formato se acepta, intentaré ir exponiendo cada cierto tiempo).

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Me quedo con la última pregunta: creo que debería haber muchas menos materias con unos contenidos básicos y el resto dejarlo a criterio del docente según vea qué ocurre en el entorno, intereses del grupo o sus propios gustos. El problema es que eso implica programar más y menos basarse en un manual y no parece por las estadísticas que sea lo que prefieren los compañeros

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