Reflexiones de un docente XVI

Hay veces en que son tantos los temas educativos (o relacionados con la Educación) de los cuales me gustaría hablar que es imposible hacerlo de una sola vez, o mediante un solo artículo. Quizás, desde la distancia, fue ese uno de los motivos por los que me planteé en su momento empezar a redactar estas reflexiones que van por su decimosexta edición. Una reflexiones en voz alta que no son nada más que el cajón de sastre de la multitud de inputs que recibo sobre unas cuestiones que, por estar relacionadas con mi profesión o ámbito de actuación, considero suficientemente interesantes para detenerme en su lectura.

Es por ello por lo que, una vez más, vamos a intentar dar forma a esas ideas inconexas o pensamientos que le surgen a uno cuando ve ciertos aspectos o lee algunas noticas que se difunden muy alegremente sobre cuestiones que le afectan y le preocupan. Vamos a ello…

  • ¿Por qué son necesarios tantos congresos educativos donde, curiosamente, siempre se exponen las mismas ideas y los mismos proyectos? ¿Por qué se permite a algunos docentes alejarse del aula esos días, dejando a los alumnos sin clase (dando faena a los profesores de guardia) para asistir a unos congresos demasiado repetitivos en contenido y forma, cuando con las nuevas tecnologías la posibilidad de intercambio de experiencias se está dando fuera de esos ambientes? ¿Por qué esos congresos los inaugura siempre un cargo político, responsable directo de haber firmado muchos recortes, que siempre acaba siendo aplaudido a rabiar por la mayoría de los docentes que acuden a dichos lugares? ¿Por qué no hay sabia nueva en los mismos? ¿Por qué esas experiencias pasan sin pena ni gloria por la mayoría de Claustros de nuestro país? ¿Por qué es tan necesario seguir financiando este tipo de formatos de escaparatismo educativo? ¿Por qué se hace tan imprescindible encontrarte presencialmente con tus «colegas educativos» para hablar de temas que en tu centro no encuentras lugar para hacerlo? ¿No sería cuestión de empezar a cambiar por tu entorno educativo más cercano?
  • ¿Por qué la formación que ofrecen la mayoría de las Administraciones educativas siguen centrándose en las herramientas? ¿Por qué son los cursos más chapuceros los que más cantidad de preinscripciones tienen? ¿Por qué los cursos siempre están desactualizados (encontrarse en la actualidad con un curso sobre Moodle que se base en versiones 1.9.x tiene delito -caso real-)? ¿Por qué ahora se sacan de la manga en algunas Comunidades la formación altruista, sin dinero ni reducción horaria para el docente que las imparte? ¿Por qué seguimos con la misma formación que hace cinco años? ¿Por qué no se cambia de una vez un modelo de formación del profesorado que no funciona?
  • ¿Tiene sentido para un docente crear materiales gratuitos y de distribución libre cuando sabe que no haciéndolo cobrará lo mismo? ¿Hasta qué punto, con los recortes actuales, puede permitirse el lujo un docente de hacerlo? ¿Hasta qué punto lo anterior se puede considerar estupidez? ¿Por qué la Administración, que tanto ahorro propugna, no escoge a determinados docentes para montar material educativo de todas las materias? ¿Por qué no se quitan de una vez el yugo de las editoriales? ¿Por qué no hay una plataforma de contenidos bien gestionada donde se suban y clasifiquen todos los contenidos educativos gratuitos que hay en la red?
  • ¿Por qué hay conciertos educativos en enseñanzas postobligatorias (bachilleratos y formación profesional) cuando por ley sólo se pueden concertar las enseñanzas obligatorias? ¿Por qué se echa a la calle a alumnos de enseñanzas postobligatorias «ilegalmente» concertadas por no pagar unas cuotas voluntarias? ¿Por qué en la mayoría de centros concertados las cuotas voluntarias se convierten en obligatorias bajo diferentes tipos de presiones (normalmente psicológicas y amenazas veladas varias)? ¿Por qué nadie se plantea de una vez dejar de subvencionar con dinero público centros de gestión privada? ¿Por qué nunca nos podemos enterar de las cuentas de dichos centros? ¿Por qué no se publican si tan transparente es su gestión?
  • ¿Por qué los inspectores cada vez están más preocupados por evaluaciones y pruebas varias? ¿Por qué lo único que se exige a los docentes es el redactado de programaciones u otra basura burocrática igual de ineficaz? ¿Por qué casi nadie sabe aún, a día de hoy, en qué consiste programar por competencias? ¿Por qué a ninguna Administración le importa realmente lo que sucede dentro del aula? ¿Por qué no nos dejan centrarnos en nuestro trabajo ofreciéndonos ayuda en lugar de poniéndonos piedras en el camino (en forma de documentos y reuniones varias)?

Unas cuestiones que, a las pocas semanas de curso, ya han pasado por mi mente varias veces y que no he conseguido autoresponder. Unas respuestas difíciles para unas preguntas, a mi entender, que habrían de ser de formulación habitual para muchos docentes.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

6 Comments
  1. Hola Jordi:

    Como le he respondido en Twitter, no has traído temas aquí ni ná… Un par de comentarios sobre el primer punto e inevitablemente también sobre el segundo punto, que esta semana he visto pasar este debate por Twitter desde diferentes voces y he entrado solo de pasada.

    Comentaba @vcuevas que cómo se podía organizar un evento para profesores entre semana, que eso impedía la participación de personas interesadas. Los congresos se pueden interpretar como formación y/o como difusión (y en consecuencia promoción) de una experiencia o una investigación de interés. Si esto es realmente así, no solo se debería dar permiso para ir sino que además se debería cubrir todos los gastos de esas personas e incluso que recibieran un extra por el esfuerzo que supone dejar la vida diaria y la familia y dedicar el 100% del tiempo a una actividad laboral.

    Eso es lo que pasa en cualquier otra profesión: si a mi empresa le interesa que un producto se presente en un congreso o si le interesa traer a la empresa información novedosa o innovadora, no es que el trabajador tenga que pedir permiso para ir, sino que estará considerado dentro de su jornada laboral.

    La docencia, en cambio, es una profesión diferente. Para difundir una experiencia que se considera interesante para otras personas o innovadora, se acude (casi siempre) gratis a un congreso, teniendo que recuperar clases y pidiendo permisos a compañeros/as (que te acabarán odiando) y el centro lo mira con reticencia. Tu centro no entiende que estás promoviendo una buena imagen (eso del marketing no se acaba de entender) y en algunos casos (que conozco), te castigarán a acudir al centro a recuperar días, aunque sea a no hacer nada. Se considera un premio acudir a congresos y la envidia es mala compañera de trabajo.

    También podemos observar desde otra perspectiva: hay experiencias que se conocen mucho mejor fuera del centro que dentro. Hay casos de innovación (cada vez que pongo la palabrita esta me pone un poco nerviosa… pero la estoy utilizando porque es como se califican estas experiencias), decía, hay casos de innovación que se utilizan para promocionar al centro de puertas para fuera y se utilizan los congresos como premio y también para entretener al personal y cuidar su ego, de forma que no toque las cosas de dentro. Algo se ha escrito sobre esto, y de hecho, hay gente que rechaza la expansión de sus ideas porque entonces ya no es «especial» en el centro. Pasa muy claramente con gente que antes estaba muy bien considerada en su centro porque era EL o LA experta TIC, pero que una vez que el resto fue aprendiendo, perdió su «mojo» y empezó a criticar todo lo que tenía delante. Y es que las TIC no te dan mucho más de un minuto de fama, a no ser que te conviertas en un cool-hunter mata-herramientas que tengan más de un año.

    Claro, que si yo fuera directora de un centro y estoy mandando a cursos, jornadas y congresos a personas de mi centro, pagando sus desplazamientos y cargando de trabajo a quienes no van, pediría que esas personas devolvieran al centro y a sus compañeros/as lo aprendido. Sin embargo, no se suelen prever sesiones de «cuéntame lo que has aprendido en ese congreso» y se tira la oportunidad a la basura. Por ejemplo, en nuestra universidad tenemos un programa de movilidad para formación, gracias al cual estuve en California nada menos durante un par de semanas. Como yo, ha habido personas que han estado en Canadá, Dinamarca, Holanda… ¿Qué han transferido a otras personas? Con el dinero utilizado en esa movilidad, habríamos tenido a los mejores expertos del mundo trabajando con nosotros un curso completo, y en lugar de formar a una persona (si es que ha sido así tras un curso de 4 o 5 días en inglés) habríamos trabajado con 50 personas. Pero claro, el centro puede meter el número de cursos, congresos y jornadas dentro de su plan de calidad e innovación, un ok en su check-list vale mucho.

    Mientras tanto, la Administración Educativa, muy preocupada en que parezca que están pasando cosas, preside mesas sobre cosas que apenas tiene una vaga idea, da un discurso que le ha escrito otra persona y sale en la foto. Pero si organizas un congreso y no sientas en la mesa alta a tres o cuatro personalidades, se interpreta que dicho congreso no tiene respaldo institucional y que eres un outsider.

    Ahora que andamos organizando otras jornadas de intercambio de experiencias, @eraser sabe algo de eso, tenemos el dilema de si hacerlas en viernes y sábado o jueves y viernes. El sábado permitiría participar a quienes no tendrían permiso en su horario laboral para acudir, pero al mismo tiempo, aquellas personas que acuden como actividad laboral, no participarán el sábado, precisamente porque no es día laborable. Es por eso que es un tema este al que le estamos dando unas cuantas vueltas.

    En fin… por acabar, ahora mismo ando en un par de cursos de formación online en blogs y aprendizaje de lenguas. Se están tratando temas muy interesantes, tanto de experiencias como técnicos. Apostaría a que recibiré algunas evaluaciones negativas por no haber planteado un curso de tutoriales y tareas individuales bien definidas de cosas que tal vez no utilicen nunca. Si muchos docentes consideran que un curso de seguir la línea de puntos es mejor que uno de creación, reflexión, debate, experimentación y colaboración… entonces ¿qué concepto tienen del aprendizaje? Eso sí da un poco de miedo.

    1. Hola Ainhoa,

      En primer lugar disculparme porque no sé si llegaré a poder responder a todo tu comentario (el cual, por cierto, comparto en gran parte ya que las respuestas sobre el tema “eventos” me las llevo haciendo y respondiendo desde hace tiempo).

      El problema fundamental no es si se realiza entre semana o durante el fin de semana. Eso es algo que, más allá de cuestionarme el tema de las guardias con las que se carga a los compañeros no es lo principal del asunto. El gran problema es cómo hacer llegar esa transferencia de conocimiento que, presumiblemente, se da en los congresos al máximo número de Claustros posibles. O, como mínimo, al Claustro que ha enviado a ese o esos docentes a que hablen de sus experiencias.

      Cubrir gastos es algo que no planteo por ser obvio. No es de recibo que haya docentes que tengan que pagarse de su bolsillo esos gastos. Unos gastos que habrían de estar abonados por la Administración (amén de otras gratificaciones –en dinero o especies-). No tiene ningún tipo de lógica la situación de encontrarte con tener que pagarte el transporte, el alojamiento e, incluso los gastos que te ocasione tener que acudir a dichos eventos. Incluso que los mismos sean satisfechos por la Adminstración… hay gastos “extra” que también se deberían contemplar.

      La crítica no iba por “el premio” (o por la consideración que se puede tener de lo anterior por los que no van hacia los que asisten). La crítica se fundamenta en que falta sabia nueva. En que las experiencias se repiten congreso tras congreso, evento tras evento. A mí la situación de repetición me hastía. Quizás prefiero escuchar cosas nuevas (o cosas viejas contadas por otros –así se visualizaría una regeneración-).

      Cuestión de ego al margen, el grave problema es, como bien comentas, la ausencia de notar el cambio en el propio centro de trabajo. Unos centros educativos más pendientes de demostrar lo que hacen que de hacer. Unos centros con experiencias que ni tan sólo conocen el resto de tus compañeros. Unos centros que, más allá de burocracia inútil y uso de las TIC del aparatejo, poco interés tienen en cambiar las cosas. Hay excepciones. Lo reconozco. Este año, por ejemplo, intentaré que sea un centro una excepción (buena voluntad a la vista).

      Todo es muy complicado. Complicado también el posicionamiento frente a los congresos (u otro tipo de enlatados similares). Lo único claro es que el formato no funciona. No funciona la transferencia posterior y, ni tan sólo, la formulación de los cambios que se promulgan. Seguimos manteniendo roles y características decimonónicas para un sistema obsoleto y con pocas ganas de cambiar (ni por parte de la mayoría de actores principales del mismo).

      Hasta el próximo congreso. Lo mismo, mismas caras y, lamentablemente mucho me temo que igual falta de lo que ha de venir después. Transferencia que, espero aunque dudo, llegue.

  2. Yo quiero responder a la propuesta de crear materiales, que apoyo si se trata de los que más saben, que muchas veces son los que ya los están creando altruistamente y en red. Yo sí premiaría a esos docentes, no crearía nuevos liberados o echufados porque los materiales con visos oficiales suelen ser penosos

  3. El sistema educativo es una organización cada vez más cara y complicada en la que progresivamente se gasta más para obtener el mismo rendimiento; y gran parte del gasto empleado en educación se dedica al mantenimiento de la organización misma, no se invierte directamente en la labor educativa. En torno a la educación, se ha montado una empresa gigantesca. Además de profesores, hay un ejército de orientadores, pedagogos, asesores, inspectores, psicólogos, editores o informáticos que viven de ella. Decenas o cientos de miles de personas, máquinas y edificios dedicados a impartir conocimientos y valores de todo tipo.

    Como muchas otras instituciones, el sistema educativo tiende a olvidar los fines para los que ha sido diseñado y se convierte en un fin en sí mismo. En vez de ofrecer el servicio que debiera, sirve a sus propios intereses. Se convierte en una industria que fabrica y vende un servicio, cuya demanda no depende exclusivamente de que este servicio sea necesario sino también de que se haya hecho creer que se necesita y se hayan dispuesto las cosas de tal manera que no haya otras formas de obtenerlo distintas de la oficial.

    http://www.otraspoliticas.com/educacion/desmontar-la-escuela

  4. Considero que, es importante y necesario el poder compartir experiencias educativas novedosas, la cuestión es el gasto de recursos que ocasiona el desarrollo de congresos para las presentaciones de tales experiencias. Creo que es conveniente el poder hacer uso de las TIC-TAC para evitar los gastos extra.
    Además, por muchos congresos a que asistan los docentes, si no estan convencidos de la necesidad de hacer los cambios necesarios, poco podrá hacerse en la mejora de la calidad de la educación. Es necesario que los docentes tengan una actitud propositiva, dispuesta al cambio, comprometida y al servicio de calidad de la educación de los estudiantes.

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