Reflexiones edunavideñas: una visión del 2016

Ahora que el Fundéu se dedica a reconocer la «palabra del año» y muchos se dedican a desconectar de sus blogs para dedicar más tiempo a responder las felicitaciones prediseñadas en su whatsapp, creo que es un buen momento para reflexionar acerca de qué ha supuesto este 2016 para la Educación. Bueno, más bien para comentar algunas cosillas que, siempre en clave personal, he observado y no quería dejar de remarcar en este último artículo del año. Qué demonios, si me apetece escribir otro antes del 31 y si el hosting me lo permite (que lleva dándome por salva sea la parte demasiado tiempo) lo voy a hacer. Para algo estoy de vacaciones y nadie me impone cómo gestionarlas mientras no detraiga tiempo de mi familia. Algo que jamás he hecho ni pienso hacer porque mis prioridades están muy claras en ese asunto.

Fuente: http://compartirpalabramaestra.org

Nada, vamos al leitmotiv del artículo y a explicar un poco qué ha supuesto este 2016 para el ámbito educativo. Un año que, como muchos otros, va a pasar sin pena ni gloria más allá de la aparición de nuevos chupópteros que no tienen ni pajolera idea del asunto que venden humo en diferentes dosis y, cómo no, la aparición de determinadas organizaciones económicas que, año tras año, intentan hacerse con el control del sistema educativo disfrazándose en organizaciones sin ánimo de lucro. Lo de siempre pero, vayamos a partes…

En primer lugar este año he notado una disminución alarmante de la crítica educativa. No sé si ha sido porque en algunas Comunidades Autónomas están gobernando los partidos de aquellos que eran tan críticos con el gobierno del PP o, sinceramente, porque hay mucho docente con ganas de desertar de la tiza. La verdad es que la cantidad de saliva por metro cuadrado ante decisiones indefendibles es absoluta. Sólo queda el núcleo duro en Madrid. Supongo que, por seguir gobernando la derecha. Esto de ser docentes ideológicamente motivados es algo que no entiendo. Los «nuevos» están haciendo auténticas barbaridades y nadie sale a la calle. Curioso. Bueno, los que movilizan tienen a los suyos sentados en la administración educativa y no va a ser cuestión de tirar piedras sobre su propio tejado.

Me ha dado la sensación también que algunos están mucho más críticos con el profesorado. Sí, hay grupúsculos de padres y madres que, no se sabe porque motivo, consideran que son mejores profesionales que los que están en el aula. Y sí, generalizan. Para ellos la culpa de todos los males del sistema educativo es de los docentes. Avalados, eso sí, por algún inspector de educación, afín a un determinado partido político que, curiosamente, sólo critica a los docentes y a los políticos de su Comunidad donde, por cierto, mandan los de otro partido político situado en sus antípodas. Bueno, de la derecha de unos a la izquierda de los otros hay un trecho muy pequeño. Eso sí, sin olvidarnos de aquel que, en las redes sociales, basándose en informes estadísticos totalmente manipulados, avala un bilingüismo que, según informes externos, se ha demostrado que es una auténtica bazofia. Nada, supongo que toca defender a quienes te han puesto en un determinado cargo. Algo que no es malo pero que sesga mucho la opinión sincera sobre varios asuntos.

El guayismo se ha acabado de extender por la formación docente. Ya no es sólo un contenido de los cursos que es entre lamentable y muy lamentable, tutores escogidos a dedo en muchos casos por nunca levantar la voz contra los amos y, ya rizando el rizo, reconvirtiendo el modelo de formación en una entrega de insignias (como si los docentes fuéramos alumnos de parvulario que necesitamos que nos den caras sonrientes o tristes). Uno o es guay o no lo es. Por cierto, un docente sólo puede ser guay si lee determinados libros magufos de santería educativa. Que no hay nada mejor que leer libros que hablen sobre cientos de innovaciones educativas o expliquen una ruta por centros concertados. Libros que, escritos por casi premios Nóbel, deben ser santificados como se hace en esos ritos religiosos de varias religiones.

A nivel legislativo y, a excepción de la publicación el día de vacaciones del Decreto que va a regular la Selectividad, ha habido varios vaivenes. LOMCE sí, LOMCE no, por el ojete te la hinco yo. La verdad es que hay compañeros que se han creído que no habría reválidas y algunos que suspiran por una nueva ley educativa. Y ya no digamos aquellos (me abstengo ponerles calificativos) que quieren que los directores elijan a dedo a los docentes. Algunos en Cataluña trabajan gracias a ello. No es cuestión de pedirles un sistema transparente de acceso porque lo que quieren es trabajar. Lo curioso es que van de abanderados de buenas prácticas. Hay qué joderse.

También ha habido el tema de los deberes. De ese debate tan interesado que no aporta nada más allá de seguir enfrentando a padres con docentes. Irrupción de alguna moda como la del Flipped Classroom. Abandono de la impresión 3D y una desaparición paulatina de todos aquellos que hablaban de la programación como solución a todos los problemas educativos. Y el tema de las notas en Cataluña. Sí, ahora quieren quitar el insuficiente, suficiente, bien, notable y excelente para volver al progresa adecuadamente o necesita mejorar. Es que todos sabemos que no hay nada más innovador que volver a los malos clásicos.

Premios educativos a tutiplén. Programas mediáticos tipo Poder Canijo que desaparecieron del prime time al poco de que uno viera unos minutos. Diplomas, peonzas y trofeos al más innovador. Todo ello aderezado por el ranking de PISA en el que todos ganan. Incluso aquellos que lo critican lo usan para defender determinadas de sus posturas. El mismo sesgo típico de manipulación de números.

¿Nombres de este 2016? Bona, Calle, Marina, Méndez de Vigo y algún otro que se me puede estar despistando. Todos ellos docentes de aula que trabajan con alumnos desfavorecidos o con situaciones familiares desfavorecidas. Sí, permitidme la ironía anterior. La mediatización del personaje siempre está alejada del aula. No es novedad y algunos nombres se repiten.

La verdad es que si alguno me pregunta qué mejora educativa real ha traído este 2016 tendría problemas en responderle. Eso sí, lo que sí puedo deciros es que estoy orgullosísimo de mis alumnos de segundo de FP Básica porque, contra viento y marea, van a conseguir en pocos meses si siguen así su título. Esa es mi realidad educativa. Una visión nada sesgada que, al final, es la que importa.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. No podemos dejar de comentar este post, nos hemos dado por aludidos.
    Nuestra red @BabelRed21 nació hace pocos meses entre profes de Madrid, si bien desde sus inicios se han sumado a nuestro proyecto docentes de otras CCAA. Pertenecemos a lo que tú denominas «núcleo duro de Madrid». Nuestras reflexiones críticas en torno al sistema educativo se pueden extrapolar en su mayoría al resto de CCAA, aunque nos hemos «especializado» en el análisis de las consecuencias del mal llamado «bilingüismo. Estamos convencidos de que su aplicación afecta no sólo a la enseñanza y aprendizaje del inglés, también se ha convertido en una herramienta más de exclusión del alumnado más desfavorecido y del que presenta dificultades cualquiera que éstas sean.
    Hemos recogido en nuestro blog algunos de tus artículos sobre esta estafa, coincidimos plenamente en esta materia. Por ello, te invitamos a participar y/o colaborar de la manera que estimes más oportuna.
    También hemos elaborado unas infografías sobre lo mejor y lo peor que nos ha dejado 2016 y que puedes ver en twitter
    Te felicitamos por ese éxito con tu grupo de FP Básica, seguro que no ha sido fácil pero compensará tu esfuerzo y trabajo.
    Feliz 2017

    1. Ya sabes que conozco de primera mano vuestra red y el trabajo que estáis haciendo, publicando informes de calidad, desmontando el bilingüismo «cañí» que se ha implantado en la Comunidad de Madrid y que ha conseguido importar las prácticas segregadoras de los centros concertados en los públicos.

      Muchas gracias por la felicitación pero, por suerte, son la mayoría de docentes los que hacen posible lo imposible en muchas ocasiones.

      Feliz 2017 (sí, con unos días de retraso).

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