Reflexiones en voz alta acerca del fracaso escolar

El otro día, al igual que se distribuyó entre muchos de mis compañeros, llegó a mis manos la noticia de que había subido el fracaso escolar en España por primera vez en una década (fuente). Del curso 2016/17 (últimos datos obtenidos del MECD que, por desgracia, siempre va con retraso en publicarlos) al anterior, hay un incremento de cuatro puntos porcentuales en ese fracaso (del 20,7 al 24,4%). En un año, cuatro de cada cien alumnos incrementan el número de alumnado que no se saca el título de la ESO. Datos en bruto acerca de los que conviene reflexionar.

Fuente: ShutterStock

Como docente, que aunque no esté este curso en el aula, lo he estado los veinte últimos (y en diferentes centros educativos públicos), tengo muy claros los motivos de ese fracaso escolar. No tiene uno que ser muy listo para ver cómo principalmente ese fracaso se ceba en alumnado de familias con problemas socioeconómicos. Y, además, todos sabemos que el aumento de ratios, el alargamiento de las sustituciones del profesorado enfermo y otros detalles que nos trajeron en época de crisis, han sido una losa para los resultados de nuestros alumnos.

Pero más allá de lo anterior, voy a hablar de algunas cuestiones que, quizás si uno se queda solo con el titular, no va a darse cuenta. Lo primero es que, curiosamente, las Comunidades que más aumentan globalmente resultados en las pruebas PISA, son las que incrementan más su fracaso escolar. Ya si queréis entramos también en que son las Comunidades en las que se ha experimentado con el bilingüismo (sí, son esas que dan Historia y Science en la lengua de Shakespeare), ha aumentado el número de conciertos educativos y, curiosamente, se ha introducido un mayor número de equipamiento tecnológico en sus aulas. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, se renunció al proyecto Escuela 2.0 en su momento y en los años del estudio se ha distribuido masivamente equipamiento informático. Eso además de producirse algunos «detalles» en el modelo de formación del profesorado. Seguro que no tiene nada que ver. Seguro que son solo casualidades porque, como bien sabemos todos, el fracaso escolar es culpa exclusivamente de los docentes.

Faltan estudios serios, más allá de dar en bruto el número de alumnos que se sacan o no el título de la ESO (podemos hablar de la propuesta de eliminarlo y de lo absurdo que supone que, un título de etapas de educación obligatoria no sea obligatorio). Faltan datos acerca de si puede establecerse alguna relación con las prácticas metodológicas del profesorado, con los articulados legislativos, con aumento de la segregación en los centros educativos, con… Ya sabemos que no interesa pero, al final, si no conocemos las causas poco podemos hacer para mejorar ese fracaso escolar.

Por cierto, ¿a estas alturas de la película alguien se cree que la segregación escolar, que curiosamente está aumentando en los últimos tiempos según datos de la administración, nada tiene que ver con con los datos globales de aumento de fracaso escolar? Un fracaso escolar que, también afecta más a los chicos que a las chicas. Y que, también, podríamos acabar relacionando con las horas que se dedican al Fortnite o con el aumento de la ludopatía en el alumnado de los últimos cursos de la ESO. A ver si a alguien le interesa el asunto porque, si no es así, al final lo que vamos a tener es una sociedad cada vez con más guetos, con todo lo que ello implica socialmente.

Seguro que me equivoco en las causas que provocan el fracaso escolar pero, sinceramente, es lo que llevo viendo y os prometo que, a día de hoy, llevo la graduación adecuada en mis gafas.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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