Reflexiones sobre Google Classroom

Google saca un nuevo producto educativo al mercado. Cuando una multinacional de esta envergadura saca algo destinado a ser usado en las aulas hay muchas preguntas que le surgen a uno. Especialmente un par de ellas resultan siempre de relevancia, ¿por qué? y ¿para qué?

Muchos tenemos claro que Google Classroom es otra estrategia de Google para seguir ampliando el mercado que ya han conseguido con sus Apps educativas. Un mercado que consigue, principalmente, la captación de futuros clientes en sus servicios. Servicios, en la mayoría de casos, financiados con publicidad. Publicidad que no van a incluir en este nuevo servicio pero que, curiosamente, una vez tengan entrampados a esos alumnos dentro de su entorno empresarial, va a surgir de forma espontánea en un futuro. ¿Es malo vender la Educación a una multinacional que genera beneficios indirectos con los datos obtenidos para personalizar la publicidad que uno recibe? ¿Es peor ceder esa parte de «privacidad» obteniendo un servicio educativo a cambio de ello que usar herramientas de pago? Depende. Depende mucho de la ideología de uno. Ideología que lastra muchas decisiones que tomamos en el ámbito educativo.

google_classroom
Fuente: http://googleblog.blogspot.com.es/

No veo mal que Google entre aún más en el ámbito educativo. Somos muchos los que usamos sus herramientas (Google Drive, Google Sites, Google +, etc.) para hacer determinadas actividades con nuestros alumnos. Incluso hay muchas Comunidades Autónomas que suministran cuentas de Google Apps a sus alumnos y docentes. ¿Tiene sentido mostrar reticencias a algo que lo único que hace es amplificar el número de servicios que se nos ofrecen? ¿No tendríamos que defender el uso de lo que mejor funcione en el aula? Pues, en algunas ocasiones, las herramientas de Google son las que nos ofrecen una mayor versatilidad.

Preocuparse a estas horas de la película de los intereses de una multinacional como Google cuando estamos usando sus servicios (entre ellos los hangouts tan necesarios para algunos) es algo demasiado inconsistente. Que nos preocupemos de la privacidad de nuestros alumnos siempre es positivo pero que, por ello, ahora debamos clamar al cielo cuando hace tiempo que usamos herramientas parecidas controladas por terceros, cuestionable.

Ofrecer alternativas para ser usadas en el aula es siempre positivo. Plantearse el qué y el por qué usarlas imprescindible. Más allá de lo anterior que cada uno decida a quién quiere vender el sistema educativo: a unos que cobran directamente por usar sus herramientas o servicios, a otros que van a ganarse la vida con los datos que les suministremos o, a algunos cuyo altruismo les lleva a ofrecer productos que, por lo anterior, necesitan una gran cantidad de formación técnica de los docentes para ser usados. Una triada, una decisión.

Por cierto, no me gustan los servicios tan «dirigidos» y de «control» como éste, pero quizás haya docentes a los que les pueda ir bien.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

9 Comments
  1. Varias reflexiones Jordi:

    – No es lo mismo, alguna información de
    estudiantes aislados en determinados servicios que toda la información
    de todos los estuiantes de muchos centros agrupadas y bien ordenadita.
    Parece ser que tenemos una escala invisible para baremar a quien nos
    espía. No deberíamos…
    http://www.adslzone.net/2014/04/30/google-escanea-el-correo-de-gmail-pero-el-de-los-estudiantes/


    Google Classroom no es más que un ‘saco’ de buenos scripts de Google
    Drive juntos que, en la mayoría de los casos, no es propiedad de Google
    sino de quien los ha publicado en la galería de scripts de Google, es un
    tanto diferente, matiz sustancial pero muy importante.

    – No
    queremos rankings educativos por Administración, o si, pero con Big Data
    y los datos agrupados de los centros bien ordenaditos, Google elaborará
    lo que ellos quieran, digamos sus propios rankings para ofrecer más
    productos y ‘mejorar’ la educación.
    De nuevo, parece ser que, mostramos predilección según quien nos vigile y tenga nuestros datos. No deberíamos…
    http://matematicas11235813.luismiglesias.es/2014/01/10/queremos-rankings-en-educacion-y-transparencia-debateducativo/


    De Google Classroom de momento, que yo sepa, si alguien conoce a
    alguien que lo haya probado que levante la mano, sólo hay un vídeo
    publicitario donde todo es fantástico, vamos enlatado.

    – Espero que no sea otro Oppia…. ya escribí lo que pensaba en el blog de Enrique Dans. A ver si ahora vamos a inundar la red de humo de Google EDU.
    http://www.enriquedans.com/2014/02/oppia-mas-sobre-educacion.html#comment-384992


    Por supuesto, si llegado el momento de que exista como producto real,
    ya digo, llegado el caso de que pase de entelequia, tal vez es demasiado
    porque ya digo que los Scripts están hechos, o de estado borrador a
    realidad, lo pruebe y aporte valor añadido a mis aprendices, lo usaré,
    faltaría más.

    Seguimos…

    1. En primer lugar agradecerte tu comentario y los enlaces que incluyes en el mismo (algunos muy interesantes -especialmente la discusión que generasteis algunos docentes con Oppia-) pero no creo que sea totalmente correcto algunas cuestiones de las que planteas (puedo equivocarme, lo hago en muchas ocasiones).

      – En ningún momento se habla de la disponibilidad en abierto de los datos intercambiados en un entorno cerrado como el que plantea (estamos aún en período de suposiciones) para la nueva plataforma. Incluso, como bien enlazas, el propio Google (queriendo o no, allí no voy a entrar) se ha desmarcado de analizar y controlar las cuentas educativas dentro de su Google Apps. A propósito, algunas Comunidades ya ponen a disposición de sus docentes cuentas en Google Apps (Cataluña por ejemplo con su @xtec.cat) y, en ningún momento, se ha cuestionado el incumplimiento de la LOPD. Si lo estuvieran incumpliendo ya habría alguna denuncia por el tema (hay muchos con ganas de denunciar todo lo que signifique una pérdida de privacidad -con razón-). No creo que se atrevan a una denuncia masiva sobre un supuesto uso de datos educativos. Les interesa mucho más conseguir futuros clientes cautivos de sus plataformas… ¿qué crees que usarán los alumnos una vez incorporados al entorno laboral? ¿Una cuenta de Google o de otra empresa que desconocen? Negocio en diferido.

      – Si los scripts no son propiedad de Google alguien se encargará de dirimir ese problema en los tribunales. Además, dicha creación o posesión, al único que perjudica es a su creador (que es quien tiene que acudir a los tribunales si ese uso vulnera alguna licencia). En esto poco tienen que ver los usuarios (desconocedores, en muchos casos, de los scripts que corren tras las aplicaciones que utilizan). Con lo anterior no digo que sea correcta la práctica de Google (en caso que sea así); tan sólo cuestiono quién debe ser el que persiga al que hace un uso inapropiado.

      – La cuestión de los ránkings te la he respuesto en el primer punto. No puede haber rankings en un entorno privado. Que tu cedas información para la «mejora» de la futura aplicación no implica que dicha cesión otorgue validez para el acceso a datos personales. Como llevo diciendo hay entidades de control. Si no las hay o no creemos en ellas ya es otra cuestión.

      – Oppia no me gusta al igual que tú. Porque, como bien decís algunos, no aporta nada a productos que están funcionando relativamente bien (eXeLearning) y por la dificultad que supone «readaptar» esos materiales que se pueden colgar ahí. Totalmente de acuerdo con tu opinión en el artículo de Enrique Dans.

      Como bien dices si el producte nos sirve para lo que queremos y no se queda en una estrategia de márqueting, algunos lo empezaremos a usar. Hasta entonces podemos discutir sobre privacidad, qué vender e intereses de algunos en potenciar/defenestrar algo de lo que «sólo conocemos un vídeo» y un «breve artículo en el blog de Google».

      Seguimos siempre…

  2. Yo no me preocupo por la posible pérdida de privacidad en un mundo que ya no la tiene. De hecho, en mi país, con solo el nombre y apellido de una persona puedes averiguar sus datos personales, qué coche tiene, si tiene multas pendientes, etc, etc, y todo sentado frente al PC sin violar ninguna ley.
    En otro orden de cosas, a lo largo del tiempo he descubierto que los docentes sienten (sentimos) especial atractivo por la tecnología en la esperanza que eso mejore la educación, cuando en muchos casos la tecnología se convierte en un factor de distracción.
    Por ejemplo, en la secundaria aprendí a manejar la regla de cálculo, un instrumento maravilloso que cabía en un bolsillo y permitía hacer rápidamente cálculos complicados sin más combustible que el cerebro. Fueron reemplazadas por las calculadoras de bolsillo, no tan rápidas y en cuyos resultados se llegó a creer ciegamente sin evaluar si estaba dentro del rango de valores probables. «La batería está baja» pasó a ser la excusa perfecta frente a un resultado descabellado.
    Vino luego el PC en todas sus formas, las redes, Internet y todo lo que conocemos, con todas sus distracciones adheridas.
    ¿Cómo podemos pretender que los jóvenes aprendan mejor usando el mismo elemento que usan para distracción? ¿Acaso nosotros usábamos la radio de transistores, el walkman, los rollers o la pelota de fútbol en clase?

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