Religión y concertada: dos temas muy fáciles de solucionar

A veces planteamos dificultad en ciertas cuestiones que, simplemente acudiendo al cumplimiento de la ley o a lo que nos permite, podrían ser solucionadas rápidamente. Hay asuntos que se enquistan por motivos políticos que, al final, tienen muy poco que ver con la educación y más con intereses privados (de personas, empresas u organizaciones). Es por ello que se hace habitual ver como patronales de cierta tipología de centros educativos hacen lo posible para que no se construyan centros públicos o, simplemente, se ofrezca ese servicio (fuente). Saben que el negocio se les puede ir al traste. Y no olvidemos que hay dos concepciones de educación: la de la consideración del alumno como cliente y la de la consideración de la educación como servicio. Además, nunca hemos de olvidar el poder «adoctrinador» de la escuela para incorporar o potenciar un determinado ideario en los alumnos. Algo que se hace de hace mucho en determinadas asignaturas o modelos de centros educativos. No discuto que haya algún cafre en la pública que pueda adoctrinar pero hay centros que ya lo llevan en su ideario/misión.

Fuente: Facebook

También el tema de la religión es de traca. Docentes elegidos por el obispado que entran en las aulas y obligan, por su culpa, a tener a los alumnos encerrados en el aula (tanto a los que reciben doctrina como a los que no). Son dos horas lectivas semanales (o una en algunas Comunidades). Demasiado tiempo que, ahora, van a compartir varias religiones. Sí, si se juega a impartir doctrina, todo el mundo tiene derecho a impartirla. Dos centros en Castellón van a incorporar islam como alternativa a religión católica y a su alternativa. Y, además, legalmente. Claro que sí. Si abrimos el abanico lo hacemos para todos. Curiosamente, los que se quejan de esta medida son los mismos que hablan de la necesidad de mantener religión católica en los centros (fuente). Todo muy lógico.

Pero vayamos a soluciones para las dos cuestiones. Y me vais a dejar empezar por la religión que, quizás, es de las más sencillas de solucionar. La solución para eliminar la religión es que nadie la elija. No hace falta derogar acuerdos. Simplemente trasladar esa asignatura a horarios como pueden ser tardes en centros que hacen jornada continua o a sábados para aquellos centros con jornada partida. No estamos prohibiendo que nadie la elija pero, si la hacemos no evaluable (ni a ella ni a su alternativa), por qué no proponer este cambio. Ahora viene la pregunta… ¿y qué hacemos con la asistencia obligatoria a religión o a su alternativa? Don’t worry. Todo está pensado. La alternativa se ofrece en jornada habitual (a primeras o últimas horas) porque ningún articulado legislativo habla de la coincidencia temporal de ambas asignaturas. Si se quiere no hacer una chapuza es más fácil hacer un decreto para que no exista esa alternativa a religión. Tiempo libre a cambio de religión. Creo que no haría falta ni tan solo decreto porque, lo que nos marca el Concordato, es simplemente la oferta de religión.

El tema de los conciertos es algo más complejo porque exige destinar recursos (léase inspectores) para ello. Se trata simplemente de obligar a que cumplan la ley, impidiendo las cuotas (voluntarias o no, ya que en la pública no existen ni unas ni otras y, tal como dicen los defensores de ese modelo ellos son de todos y para todos) y, haciendo una distribución de alumnado con NEE y de familias socioeconómicamente deprimidas a esos centros. Sí, uno de los puntos del decreto de admisión sería el nivel adquisitivo haciendo que, a mayor nivel adquisitivo de las familias fuera imposible matricularse en esa tipología de centros. No solo eso. Los centros concertados que, según sus hooligans, dicen que lo hacen mejor que en los públicos, asumieran la totalidad de alumnado inmigrante. Si tan buenos resultados sacan con los alumnos, ¿por qué al igual que sucede con la asignación de determinadas plazas/tutorías al profesorado más experimentado no asignarles la totalidad de alumnos complicados? Toda la FP Básica a los conciertos. Todos los proyectos de alumnado específico (PMAR, PR y PAM en sus diferentes versiones), etc. Además, no debería permitirse conciertos en centros que segreguen por sexo o ideología. Que haya centros donde alumnado de religión no católica se sienta excluido es algo que tampoco debería permitirse. Demasiado crucifijo aún en determinadas aulas. Algo que va en contra de esa educación inclusiva e integradora. Si todo es tan maravilloso, con lo anterior se demostraría que lo que tenemos que hacer los públicos es desaparecer.

Por cierto, no os lo he comentado. Los centros concertados no deberían obtener beneficios y sus trabajadores deberían tener los mismos derechos laborales que los de la pública (y el mismo sistema de acceso). También los mismos ingresos para que así no puedan acudir a ese mantra de recibir menos dinero por alumno que los de la pública. Entonces y con lo anterior, la concertada dura medio telediario. Y sin ir contra ella. Simplemente obligándola a hacer las cosas como toca.

Creo que no es tan complicado resolver el problema de la religión y los conciertos. Solo hace falta voluntad política y mirar el procomún. Un procomún muy alejado de lo que puedo desear yo o mi vecino y pensando más en el global de la población. Y, especialmente, en nuestros alumnos.

No es un post contra trabajadores ni ideología personal. Es, simplemente, un post en defensa del procomún y de la no discriminación.
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En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

9 Comments
  1. Viva la libertad de elección!! Prefiero la diversidad, me gusta la pública, pero x q no dejar q exista la concertada?
    X q no hacer q la pública sea puntera y número uno… en lugar de cargarnos lo que nos molesta??
    Casi agradezco una cierta competencia!! La pena es, q en lugar de conseguir ser los mejores, queramos q nos quiten, lo q nos hace ver q no lo somos!!!
    Y x q generalizar… Hay concertadas q tienen más inmigración y más niños con problemas q algunas públicas… No se puede generalizar!!!
    Y no se puede dejar la historia de lado, las órdenes religiosas q se dedican a la enseñanza, nacieron como servicio!! Y tampoco se puede comparar conciertos con privadas!!!
    En fin… Miremos hacia adentro, no haya q echar balones fuera!!

  2. El problema del tiempo libre es que hacer con los alumnos. Por qué (desgraciadamente) libres no se les puede dejar como cuando estudiaba yo.

  3. Sin pies ni cabeza… hablas de los niños con necesidades especiales y de los inmigrantes como si fueran un lastre, un problema. Y tu solución, crear guetos (concertados) para ellos. De vergüenza ajena oiga.

  4. el tema de las cuotas no es tan fácil, recuerda que han constituido Fundaciones muchos de esos centros concertados, con lo que son cuotas «voluntarias», a una entidad distinta del centro

  5. Totalmente de acuerdo en TODO lo indicado, pero lamentablemente la masa vota más a partidos que están en contra de todo lo expuesto, por tanto, y tristemente, no es más que una utopía.

  6. Está claro que prefieres no entender el mundo en el que vives. Quizá por eso prefieres aplastar lo que no entiendes desde la ignorancia y el absurdo. Si fueras un verdadero educador sabrías que no importa la asignatura para adoctrinar, basta con un profesor ignorante que crea saber lo que sus alumnos deben pensar. Por tu artículo, parece claro que eres de esos. Qué tristeza ver profesores así. A ver si mejoramos un poco esas oposiciones para acceder a una plaza pública. Ya sabemos lo que hay…

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