Renovación de directores en los centros educativos catalanes

Esta semana he tenido otra de esas sorpresas que, por ser demasiado habituales últimamente en el ámbito educativo, no ha dejado de revolverme el estómago. Digamos que ya no es tan sensible como hace unos años pero aún reacciona cuando hay cuestiones que se me atraviesan. Nuestro director ha decidido renovar automáticamente por cuatro años más su mandato. Sí, al margen de la opinión de sus compañeros, padres y alumnos, ha decidido informar de su, después de una supuesta valoración positiva futura por inspección, necesidad imperiosa de continuar en su despacho por, según él, haberlo hecho tan bien en estos últimos años.

No voy a discutir la profesionalidad de mi director. Ni tan sólo lo bien o mal que lo ha hecho en su, más de una década de mandato, porque, hacer una valoración como la anterior, sería priorizar la subjetividad frente a la objetividad tan necesaria en un tema tan sensible como es la gestión de los centros educativos. Una tarea que, conociéndola de dentro (sí, algunos años también estuve en un equipo directivo), tiene mucho más bajo la superficie de lo que realmente se ve.

Lo que sí que voy a cuestionar es el proceso de renovación automática de mi director. La del mío y la de la mayoría de centros educativos catalanes que optan por este método, a mi entender muy poco democrático y sano, para perpetuarse en despachos. Me da la sensación de estar viviendo en un régimen muy poco democrático. Y sí, aunque haya una legislación (la cual también voy a cuestionar) que lo valide, me parece muy poco adecuado. ¿Os imagináis que un gobierno decida, porque cree que lo ha hecho bien, continuar durante diferentes mandatos más? ¿Os imagináis gobiernos sin el aval de sus ciudadanos? Pues creo que el símil es bastante adecuado para compararlo con lo que pasa en los centros educativos catalanes.

Fuente: http://abcnews.go.com
Fuente: http://abcnews.go.com

Vamos a entrar en el concepto «legal» y ver por qué esto que se hace tan alegremente en los centros educativos es, según opinión de algunos que saben más que yo de leyes y a los que he consultado sobre el tema, «ilegal». Pues bien, esta renovación automática se da siguiendo el Decreto 155/2010, de 2 de noviembre. Un Decreto que, en su artículo 21 dice textualmente lo siguiente:

Renovació del mandat

21.1 A l’acabament del seu període de nomenament, el director o directora pot optar per continuar en l’exercici del càrrec durant un altre mandat, sempre que hagi estat avaluat de manera positiva l’exercici de la direcció i que presenti, abans de fer-se’n efectiva la renovació, l’actualització del seu projecte de direcció. La renovació de mandat es pot reiterar fins completar un total de quatre períodes consecutius. Un cop vençuts els quatre períodes, si la persona afectada vol continuar optant a la direcció del centre, ha de participar en el concurs de mèrits de selecció que s’haurà de convocar amb aquest efecte.

Habla de una renovación automática, previa la evaluación positiva de su función directora (realizada por Inspección y validada por Servicios Territoriales), a lo largo de cuatro periodos más. Lo que, en la práctica, significa mantener sin posibilidades de cambio, las direcciones un total de veinte años (los cuatro primeros y las posteriores cuatro renovaciones).

Me parece una auténtica aberración. Mantener, sin contar con la opinión de la comunidad educativa (sí, conozco centros donde el director está renovando con la oposición del profesorado), a un director en un centro educativo, es muy poco democrático. Y, lamentablemente, para los que defienden este sistema (sí, hay gente que lo defiende -los directores que renuevan y, como no, gran parte de los docentes cuyo puesto de trabajo depende de la firma de ese director al principio de curso ya que, en Cataluña, el Director propone a parte de su plantilla con nombre y apellidos-) no es un proceso que mejore el ambiente de trabajo o el buen hacer en los centros educativos. Es algo muy peligroso por lo que implica. Más bien por lo que no implica.

Pues bien, resulta que tamaña aberración es ilegal. Ilegal porque existe una Ley de rango superior, la Ley 7/2007, de 12 de abril, del Estatuto Básico del Empleado Público, donde en el artículo 13 se dice:

Artículo 13. Personal directivo profesional.

El Gobierno y los Órganos de Gobierno de las Comunidades Autónomas podrán establecer, en desarrollo de este Estatuto, el régimen jurídico específico del personal directivo así como los criterios para determinar su condición, de acuerdo, entre otros, con los siguientes principios:

1. Es personal directivo el que desarrolla funciones directivas profesionales en las Administraciones Públicas, definidas como tales en las normas específicas de cada Administración.

2. Su designación atenderá a principios de mérito y capacidad y a criterios de idoneidad, y se llevará a cabo mediante procedimientos que garanticen la publicidad y concurrencia.

3. El personal directivo estará sujeto a evaluación con arreglo a los criterios de eficacia y eficiencia, responsabilidad por su gestión y control de resultados en relación con los objetivos que les hayan sido fijados.

Resulta que un Decreto autonómico no puede nunca estar por encima de una Ley Estatal y, cuando en la Ley, se dice que «la designación del personal directivo atenderá a principios de mérito y capacidad, a criterios de idoneidad y se llevará a cabo mediante procedimientos que garanticen la publicidad y concurrencia» está diciendo que todo proceso de elección o renovación de un equipo directivo debe atenerse a lo anterior. Y creo que la renovación automática, sin concurrencia, no está en los supuestos que permite. Por cierto,  concurrencia implica que todos los interesados que cumplan las condiciones para ser Director puedan presentarse.

Por tanto hay algo que me preocupa en este tipo de renovaciones automáticas sin concurrencia ni principios de mérito o capacidad en el proceso. Algo que, curiosamente, ni denuncian los sindicatos educativos, ni cuestiona la Alta Inspección. Algo falla en el sistema cuando debe ser un docente de a pie quien cuestione este tipo de supuestas ilegalidades. Porque, más allá de que el procedimiento recuerde regímenes de países muy poco democráticos, hay una cuestión legal que hace que dicho procedimiento entre en contradicción con una normativa de rango superior.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

10 Comments
  1. Estic en un centre on l’anterior equip directiu, el seu director era alcalde del poble i director de centre durant 20 anys… la seva dona cap d’estudis i la filla donant classe.
    No m’ho podia creure!!!

  2. Sobre ilegalidad … la LOMCE mediante una ley orgánica ha convertido en «legal» que el director, que ahora está puesto por el dedo divino, pase a ser un ser divino intocable
    Como ejemplo, de manera sutil, aunque dicen que modifican LOE, han modificado artículos de la LODE de 1985! solamente para quitar una palabra que incomodaba «cese» ….
    Comparen versiones del artículo 57.a … se modifica un artículo casi 20 años después solamente para quitar la palabra «y cese» relativo al director por parte del Consejo Escolar … se ve que si toda la comunidad educativa representada en el consejo quiere cesarlo es algo que la ley debe evitar
    https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1985-12978&b=67&tn=1&p=20060504#acincuentaysiete

    1. Sí, la LOMCE valida las renovaciones automáticas de los directores. Lamentablemente, como siempre hay algún chapuzas tras la redacción de la legislación (no sólo educativa), no han renovado la Ley del Empleado Público. Así pues, a falta de jurisprudencia, la cuestión queda medio en el limbo. Algo que gusta mucho porque, a falta de denuncias (y, no lo olvidemos, ni los sindicatos ni los docentes son mucho de hacer sobre temas que no les afecten directamente), no hay sentencias que sirvan de modelo para futuras decisiones «poco democráticas». Así pues,… a aguantar despropósitos legislativos hasta que alguien diga basta. Y ese alguien habrían de ser los sindicatos que, en este tipo de situaciones, se echan mucho de menos.

      1. «… a falta de denuncias (y, no lo olvidemos, ni los sindicatos ni los docentes son mucho de hacer sobre temas que no les afecten directamente)…»

        No se trata de no denunciar/reclamar, sino que tristemente no sirve de nada, y lo digo por experiencia:
        -Reclamación puesta a Castilla-La Mancha sobre decreto autonómico que incumplía ley estatal: desestimada por no estar legitimado para reclamar (vivo en Castilla-La Mancha pero soy docente en Madrid) por lo que, y cito literalmente, «mi reclamación se limita a la mera legalidad, insuficiente para recurrir» … me dejó sin palabras.

        Así de triste: si a uno no le afecta algo directamente usan el concepto jurídico de legitimación y lo tiran a la basura aunque les demuestres que lo que hacen es ilegal, como si el hecho de ser ciudadano no implicase que a uno le afectasen todas las leyes.

        -Reclamación puesta a Madrid sobre decreto autonómico que incumplía ley estatal: desestimada porque, aunque estuviese legitimado, como simple ciudadano no puedo reclamar una ley que han aprobado los representantes elegidos. La única vía es que lo hagan partidos políticos, sindicatos, o el defensor del pueblo, si es que alguien le consigue convencer.

        -Escritos enviados a sindicatos, defensor del pueblo: respuestas genéricas en las que no se mojan, y al final no hacen nada…

        Resumen: cuando uno intenta de verdad reclamar, se da cuenta de que el sistema está blindado para protegerse a sí mismo.

        1. El problema, como bien comentas, es la imposibilidad de hacer reclamaciones (léase presentar denuncia) acerca de hechos que no te afectan directamente. Éste no es el caso de la renovación automática de los directores porque, esto sí que afecta a los docentes del centro. Y, me gustaría saber qué pasaría si los padres (en representación de sus hijos) junto con la mayoría de docentes de un centro se plantaran frente a esas renovaciones autoimpuestas y poco democráticas. Porque, al final, ser uno tiene fuerza (te lo digo por experiencia) pero ser muchos tiene mucha más. Y cuando ya eres unos cuantos empiezas a dar miedo a los otros. Sólo hace falta ver la coyuntura política actual. Soy optimista 🙂

          1. Ahora entiendo el mosqueo mayúsculo que tenías en twitter por la falta de democracía en los centros. Dos cosas quiero añadir a tu post. En 1º lugar, lo «legal» es muy elástico y variable; lo que no es legal puede llegar a serlo vía Orden o Decreto, como es en el caso de la Comunidad de Madrid. Como ejemplo sirva la contratación de profesores nativos para sus pérfido programa bilingüe, ver enlace http://goo.gl/dFhzAN Vía decreto y en plenas fiestas navideñas.

            Copio parte del artículo: «CC.OO. de Madrid llevará a los tribunales el decreto al entender que vulnera los principios de igualdad, mérito y capacidad que rigen la función pública.
            Así lo ha indicado la secretaria general de la Federación de Educación del sindicato, Isabel Galvín, para detallar que esta medida, a su juicio, supone una «vía paralela» para contratar personal docente que no se amolda a la normativa básica.
            Galvín recalca que a este personal no se le exige conocimiento suficiente del currículum español ni nivel de competencia en castellano para impartir clases. En su opinión, se requieren niveles adecuados de conocimientos de cultura e historia de España para impartir clases.»

            Como ves en todas partes cuecen habas podridas.

            En 2º Lugar quisiera comentar brevemente tu alusión a la inoperancia de los sindicatos. Me gustaría recordar aquí que los sindicatos son los representantes de los trabajadores de la enseñanza, esos son sus miembros, los mal llamados desertores de la tiza. Pues bien, yo no puedo estar más en desacuerdo con esa percepción de que los sindicatos son una agencia de servicios que están y se ocupan de resolvernos los marrones a los trabajadores de la enseñanza. NO. Los sindicatos sólo se forman con los propios trabajadores, con nosotros y si no participamos en ellos con nuestra aportación, colaboración o cuota, no tenemos ningún derecho a criticarlos.

            Te deseo mucha suerte y espero que sigas denunciando lo que a todas luces es un despropósito.

  3. La mayor parte de directores que he conocido están o han estado metidos en política, por no hablar de los inspectores, ahí no he conocido a ninguno que no vaya con el carnet entre los dientes. Lo mejor que le puede pasar a la educación en este país es que reviente porque a esta lacra no la echamos ni con agua hirviendo.

    1. No me atrevería a hablar de la totalidad de inspectores y/o directores. Hay algunos que han entrado por méritos y gestionan, más o menos bien, sus trabajos. Eso sí, dejar abierta la puerta para que algunos puedan campar por impunidad en los centros educativos (porque, por mucho que se diga que su función se va a evaluar -no conozco a nadie con el beneplácito de Inspección que no haya renovado cargo- dicha evaluación dista mucho de la transparencia con la que se debería hacer). Pero, no olvidemos que, tan culpable es quien legisla torticeramente como quien usa dicha legislación para perpetuarse en el cargo al margen del resto de la comunidad educativa. Y, como no, todos aquellos que lo consienten por acción u omisión.

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