Réquiem por la Tecnología

Son algunos los correos electrónicos que llevo recibidos desde que el gobierno aprobó el anteproyecto de la LOMCE para que exprese mi opinión sobre la desaparición de más del 80% de la carga curricular de la materia de Tecnología con la nueva Ley. Cuesta mucho posicionarse cuando quien escribe es un docente a quien le afecta directamente la supresión de dichas horas (posibilidad de traslados forzosos, reasignación en otras materias, etc.). Cuesta aún más cuando soy alguien que tengo muy claro que sobran horas lectivas a los alumnos (y no sólo a los de secundaria). Es muy difícil establecer una posición sobre algo que, diga lo que diga, va a suceder al margen de mi humilde opinión.

Pero como a veces cuesta no caer en la tentación, a la vez que mis dedos tienen una facilidad pasmosa para ponerse a redactar artículos incongruentes sobre pensamientos propios, voy a ponerme a expresar mi opinión (reitero lo de mía por ser algo capital en la argumentación) sobre el tecnocidio que va a llevar a cabo la susodicha Ley de Mejora de la Calidad Educacativa.

En primer lugar conviene centrar el asunto. Para aquellos que no lo sepan, la Tecnología fue una materia que se empezó a incorporar en el currículum con la LOGSE. Su implementación se llevó a cabo para suplir la inexistencia de «asignaturas técnicas» (fue con la LOE que se empezaron a denominar materias) en una etapa educativa nueva que aparecía en dicha formulación legislativa. Un modelo, a semejanza del americano, donde desde hacía bastante tiempo se introducían clases prácticas (¿quién no ha visto Grease u otras películas donde se ve a los chavales dar horas de taller de automoción dentro de su currículum del «instituto»?) dentro de un modelo educativo flexible. Una idea para dotar de habilidades tecnológicas a la totalidad del alumnado. Una manera de reconducir esas horas de pretecnología que se daban en EGB y las EATP de segundo de BUP. Una manera de permitir introducir «cultura y habilidades tecnológicas» a un alumnado moderno.

No entraré en este momento en el problema que supuso integrar a todos los cuerpos docentes en un cuerpo único (profesorado de secundaria), ni a la incorporación de maestros en los centros educativos hasta ese momento reservados para los titulados superiores, ni a las habilitaciones a docentes cuya única titulación académica era la de formación profesional. Un desbarajuste que, como más de uno me ha comentado en los años que llevo en docencia, provocó mucho desánimo en gran parte del profesorado para adaptarse a esa nueva situación. Un problema que lastró de forma irreparable el fracaso de una ley, mejorable, pero que bien ejecutada podría haber dado la «modernidad» (en sentido positivo) tan necesaria al sistema.

Eso sí, sin entrar a fondo en la recolocación de efectivos que supuso la LOGSE, conviene hacer un inciso para hablar del perfil del profesorado de Tecnología. Unos perfiles de lo más variopintos, que van desde el titulado de Formación Profesional que estaba dando clase de taller en un centro de FP hasta el titulado superior, pasando por maestros habilitados y titulados de grado medio (la gran mayoría). Unos perfiles que han dado lugar a un dislate de metodologías. Unas metodologías que dependen en demasía de la formación previa del docente y sus capacidades personales. Unas metodologías que nadie se ha encargado de controlar, inspeccionar y reconducir. Unos perfiles que, a la hora de recolocarnos, van a suponer muchos agravios comparativos con el resto de docentes si nos quieren habilitar de forma colectiva.

Entrando en el currículum de la materia hay algo que llevo muchos años sin entender. No entiendo las colusiones de la misma con otras materias. No entiendo que en varias materias se esté dando exactamente lo mismo. No entiendo que a nadie no se le ocurriera montar un programa educativo donde no se repitieran contenidos de forma tan clamorosa. En el caso de Tecnología esa repetición de contenidos es insultante. Repetimos contenidos que se hallan dentro de Plástica (para los más puristas Educación Visual y Plástica), Ciencias Sociales, Ciencias de la Naturaleza, Matemáticas, etc. Se podría haber llamado materia de la duplicidad. Eso es algo que se había de arreglar. Algo que, después de unos cuantos añitos ya de la LOGSE, se ha optado por arreglar eliminando la materia. Bueno, siendo objetivo y realista, reduciéndola a su mínima expresión.

Tecnología siempre ha sido un saco sin fondo. Con contenidos variopintos. Con currículums inalcanzables. Con entronques realmente curiosos. Una materia cuyo hecho diferencial estaba el taller. Un taller donde se trabajaba más o menos en función del docente de turno. En función de su alergia al mismo. En algunos centros educativos cuesta diferenciar al tecnólogo del centro del operario de reparaciones. Cuesta no ver a chavales arreglando los pequeños desperfectos de sus centros acompañados de un señor o señora con bata azul (marrón, roja o de colores variopintos). Por suerte eso es algo que, poco a poco, estaba cambiando. Algo que hacía que el desprestigio hacia la materia fuera in crescendo curso tras curso. Algo que ha hecho mucho daño a la misma por ser el personal que la imparte considerado «el manitas» del centro (o según unos compañeros que tuve…conserje adelantado).

En algunas Comunidades (conozco la Valenciana) se han repartido el pastel curricular entre dos perfiles: el tecnólogo y el informático. Unos dan taller y los otros ordenadores. Unos se ensucian y los otros no. Unos tienen taller y los otros aulas de informática. Vaya dos patas para un mismo banco.

No me gusta el tecnocidio institucionalizado. No me gusta cómo se ha hecho. Quiero ver (mediante los decretos pertinentes) cómo quedan las nuevas materias y si realmente es un cambio a positivo. Quiero ver cómo se articulan las materias pero, a la vista de lo visto y a la experiencia de todas las leyes sobre Educación que ha sufrido nuestro país en las últimas décadas, poco bueno me espero. Hay necesidad de modificar currículum. Hay necesidad de reducir horas lectivas de los alumnos. Hay necesidad de sacrificar materias. Lo que no me gusta es hacerlo de una manera tan discrecional y poco argumentada. Con argumentos vacíos de contenido. Con argumentos que no han tenido en cuenta a nadie de la comunidad educativa. Con argumentos que, más allá de que perjudiquen a unas determinadas materias, han de permitir una mejora educativa tan necesaria.

Por tanto, acabo este inconexo, a veces incoherente, artículo haciendo un Réquiem por la Tecnología.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

12 Comments
  1. En el marco de una «asignación» de una hora «suelta» que quedó tras reorganizar las optativas (o créditos variables (o macramé mental (o _______ (ponga aquí el nombre que quiera)))) en un centro cuyo nombre no quiero acordarme, como jefe del Departamento de Tecnología, se me ocurrió proponer asignarla a las horas A de Tecnología de 2º de ESO, ya que tras el «retoque» que nos dió la LOE se echa en falta un poquito más de carga «teórica» porque al final hay que darlo todo a salto de mata y disparando a lo que se mueve.
    Bueno, tras una sesuda meditación de unos 15 segundos, la dirección dijo «La Dirección no contempla ese escenario». Yo argumenté que en tal caso nos avendríamos a lo que la Dirección contemplase, pero que tuviese en cuenta que desde Tecnología los alumnos tienen la oportunidad de ver aplicadas sobre el terreno el resto de «materias», desde Matemáticas hasta Lengua(s), pasando por Historia, Geografía, Naturales, Química, Física, Plástica, Visual, Música, Informática… tal vez se nos escape Música y Religión, aunque también lo podríamos dar tangencialmente con la construcción de instrumentos, materiales, proporciones, mantenimiento, reparación, por lo que toca a Música y edificación, acústica, iluminación (en cuanto a sistemas de luz de ver, no de la otra), decoración, registro y recuperación de información, creación de milagros para crédulos no formados en Tecnología, etc. en lo tocante a Religion(es)

    Dicho esto, llegué a la conclusión que las que realmente son redundantes son las otras, las que dotan de «saber» desligado del terreno, de las que levitan por encima del mundo real carentes de significación porque la significación la poseen por ellas mismas, el famoso «saber por el saber» tan bonito y que tantas vocaciones despierta entre el alumnado de Secundaria (y de otras «etapas»). Pero da igual, uno, que es conserje adelantado, que pone aceite en las puertas y cerraduras de su centro cuando «nota» que no acaba de funcionar bien, que desatasca lavabos haciendo el vacío con la palma de su mano, que cambia fluorescentes, cuelga perchas, ajusta proyectores, limpia PDI’s, cambia fieltros de borradores de pizarras de rotulador mágico, calza mesas cojas y engancha tapicerías sueltas, pega melaminas a mesas vandalizadas, pone regletas en cables de alimentadores de portátiles, limpia rodillos de ratones de bola (cada vez menos, pero todavía queda alguno), quita elementos peligrosos del patio y otros lugares de pública concurrencia, que se fija en la carga de los extintores y la presión de los puntos de toma de agua contra incendios, ayuda a compañeros y compañeras a tener ordenadores funcionales y operativos, enseña y muestra aplicaciones informáticas que facilitan (o pueden facilitar) la tarea docente, explica cómo sacar «bollos» de la plancha del coche con un desatascador de goma, detalla cómo fijándose en el cuentarevoluciones del coche se puede ahorrar combustible (o sea, dinerillo)… y que también enseña todo esto y mucho más a sus alumnos y hace tutorías y mantiene aulas de informática y hace cursos constantemente… uno que hace todo eso y además riñe a sus alumnos porque cometen faltas de ortografía o se expresan mal, les recomienda aprender el máximo porque el tiempo que marcha ya no vuelve y ¡lo que se aprende ya nadie nos lo puede quitar!

    Yo he aprendido mucho impartiendo la asignatura de Tecnología y sigo aprendiendo y veo ilusión en la cara de alugun@s de mis alumn@s, también veo asco en la cara de otros pero creo que eso pasa en todas las asignaturas. De momento, voy a disfrutar del viaje, voy a hacerlo lo mejor que sepa, como siempre.

    Y luego, ¿Qué? ¡Pues ni puta idea, oye! Por pasar pueden pasar muchas cosas, que algunos sigan dando «Tecnología y eso de ‘uso de las TIC'» en «su» centro, que alguno tenga que hacer algo parecido a la «computación distribuida», es decir, unas horas en el centro A, otras en el B… hasta completar las horas lectivas y las no lectivas, que alguno tenga que hacer unas horas de Tecnología y otras de «otra» cosa, como Religión, por poner un ejemplo (a mi me gustaría 🙂 empezar las clases con un «me cago en Díos!» y un «Díos ha muerto!») porque Religión no tiene por qué ser «apología de la Religión», ¿Verdad?, e incluso cabría la posibilidad de ser «reubicados» en Ciclos Formativos, PCPI’s, o incluso -> Teacher Go Home!

    Ja vorem, que diuen els cegos!

    1. Comparto gran parte del comentario (como no podría ser de otra manera). Eso sí, a veces me planteo si lo que hacemos es realmente significativo o, como muy bien dices, vamos parcheando algunas cosillas en las que intentamos poner nuestra mejor voluntad. Una voluntad cada vez más difícil de mantener y a costa de futuras reubicaciones o, siendo pesimista en grado sumo, extinciones.

      No hay materias de primera ni de segunda. Abocar nuestros esfuerzos a defender con uñas y dientes parcelas demasiado determinadas por el calificativo (o por el número de horas en las que se imparten las materias) puede ser contraproducente y llevarnos a un reduccionismo peligroso. Un reduccionismo que, reitero, has intentado alejar de forma muy inteligible en tu extenso y siempre bienvenido comentario.

      Ja veurem…

  2. La tecnología fue la «asignatura LOGSE» por excelencia y como tal peca de algunos de sus fallos. Sobre el papel es todo perfecto pero a la hora de llevar a la práctica la asignatura todo son problemas, exceso de alumnos, falta de medios, falta de formación del profesorado, etc.
    Cuando nació la asignatura el profesor podía elegir los temas a tratar, si no recuerdo mal, el MEC publicó un diseño curricular para los docentes que no supieran bien qué temas elegir. Creo que la ley dejaba claro que lo importante era la práctica del método de proyectos. Creo que esto daría lugar a que en muchos sitios la clase se convirtiera en «trabajos manuales», posiblemente fue una de las razones que hizo que el PP en la LOCE, expusiera cláramente los temas a dar y en qué momento, además incorporó los temas de informática, con lo cual la asignatura «sobre el papel» giraba hacia algo más teórico.
    Cuando el PSOE publicó la LOE, parece que o se olvidó de lo que era la Tecnología con la LOGSE o le pareció que no concretar los temas no quedaría demasiado bien, de esta forma, decía que lo importante de la materia era el aspecto práctico, pero mantenía los temas «teóricos» que había diseñado el PP.

    1. Rafa, llevas toda la razón del mundo en tu exposición sobre lo que ha sido, a lo largo de todo su recorrido, el desarrollo de la materia de Tecnología (ahora ya no sé nunca si tengo que hablar de materias o áreas -demasiada legislación y poco sentido común-). Se trata de algo que no se ha situado nunca bien en el currículum y que dependía demasiado del perfil del docente que la impartiera (más manitas, más teórico, de formación arquitecto, de formación químico, etc.). El perfil ha sido un lastre importante. Más importante, a veces, que el propio despliegue normativo.

      Más allá de lo anterior no creo que haya sido bueno controlar de forma tan exhaustiva el contenido a impartir (dotándolo, como muy bien dices, de más contenido teórico que práctico). Tampoco creo que la implementación en la LOGSE haya sido del todo correcta (demasiadas horas para iniciar un proyecto nuevo -mucho docente y demasiado desconocimiento del futuro-).

      No tengo claro si este último anteproyecto aprobado ha dado la estocada de muerte a la materia. Lo que sí que tengo claro es que, dentro de la vorágine de noticias educativas con las que nos están bombardeando (y no sólo por el hecho puntual), no tengo ni idea de la deriva final de todo este berenjenal.

      Un saludo.

  3. No comparto esta visión de la materia de tecnología.

    Si bien es cierto que en los primeros años la implantación fue bastante caótica por tratarse de una materia nueva de la que no había referencias, un currículo muy abierto en el que cabían múltiples interpretaciones y profesorado de distinta formación impartiéndola, creo que ya han pasado suficientes años como para afirmar que todo eso haya quedado atrás, al menos de forma generalizada.

    No sé cuál es la situación en Valencia, pero desde luego que no es extrapolable a todas partes. En Galicia la tecnología y la informática se integran, no hay un taller para mancharse y un aula de informática en la que sólo estás con un ordenador. En mi centro tenemos ordenadores en el taller, en ellos el alumnado utiliza QCAD para hacer los despieces y acotaciones de los proyectos y las memorias en las que incluyen fotografías y vídeos de sus prototipos, utilizamos simuladores de electricidad, electrónica y neumática, o construimos y programamos sistemas de control y robótica utilizando robots Lego y tajetas arduino, por poner algunos ejemplos.

    Que haya incongruencias en los currículos de las distintas materias no es algo que afecto sólo a la asignatura de tecnología, es algo que sucede en todas, pues se diseñan los currículos sin tener en cuenta lo que se estudia en el resto de materias. Tampoco creo que se solapen muchos contenidos, simplemente tienen otra orientación. Desde luego que cuando ven el tema de energía en ciencias sociales y en ciencias naturales no se paran a explicar cómo funciona por dentro un aerogenerador, eso lo abordamos nosotros.

    Tampoco podemos dejar de hablar de la tecnología de 4º de ESO y de tecnología Industrial de bachillerato. Es una auténtica barbaridad que eliminen estas materias para el alumnado interesado en la ingenierías y ciclos superiores de FP de las familias tecnológicas. Desde luego que si alguien piensa que en estas materias nos dedicamos a hacer manualidades en un taller es que no tiene ni puñetera idea de lo que es la tecnología, de lo que enseñamos y de las capacidades que el alumnado adquiere al estudiar estas materias.

    El problema que hay en este país es la utilización de la educación como arma política, la falta de consenso educativo, la falta de análisis serios y rigurosos sobre la necesidades educativas de los chicos y chicas de hoy, la falta de una visión global y equilibrada de la organización curricular y un largo etcétera. Las reformas sólo obedecen a criterios subjetivos y a los centros de poder. En estas condiciones tenemos todas las de perder, pues es más que evidente la incultura tecnológica de la gente que nos gobierna, y lo que no se conoce no se valora.

    En tecnología lo estamos haciendo muy bien, hablamos de actualidad, el alumnado aprende haciendo, estás supermotivados, trabajan en equipo, sacan adelante proyectos magníficos, usamos todas las herramientas tecnológicas a nuestro alcance, mejoramos sus competencias, … pero para los que están allí arriba lo que vale es aquello que estudiaron ellos, en una época en la que se estudiaba a los reyes godos de memoria, y estas asignaturas nuevas en su mentalidad son una pérdida de tiempo. Ese es el criterio.

    Yo, desde luego, defenderé siempre la tecnología en la educación secundaria, porque quiero enseñar a mis alumnos y alumnas una realidad que tenemos a nuestro alrededor y que yo no tuve la oportunidad de conocerla cuando tuve su edad. En pleno siglo XXI despreciar el entorno y la cultura tecnológica es para mi un auténtico suicidio que nos va a marginar del progreso. Es lamentable lo que está sucediendo.

    1. Como muy bien has comentado en el inicio de tu comentario, lo expuesto en el blog es sólo la visión de quien escribe. Ello sirve para centrar las argumentaciones que, con excelentes aportaciones, estáis haciendo mis compañeros de viaje (entendiendo como tales a los que estamos en las trincheras de esa materia).

      Cuando hablamos de la perspectiva o de lo que significa la Tecnología (como materia) no hemos de olvidar que las perspectivas pueden ser radicalmente diferentes en función de la observación directa, de los grupos a los que se de docencia o de la Comunidad Autónoma donde estemos desarrollando nuestra labor docente. En la Comunidad Valenciana (este año no estoy allí) la materia se bifurcaba en dos: una parte de Tecnología y otra de Informática, impartidas ambas por profesionales de diferente perfil.

      No voy a intentar convencerte que tu trabajo (y lo sigo de cerca) sobre robótica que estás haciendo con tus chavales no es algo extendido. Son más bien los pequeños trabajos de marquetería o tonterías eléctricas (circuitillos con clips, bombillas y pilas) los que se están realizando de forma estándar en los centros educativos. Pequeños proyectos que, a nivel de finalidad, revisten muchas dudas. Pero, como he dicho al principio, esto puede ser sólo una visión parcial de la situación.

      Mantengo el problema de la colisión en el currículum. Una colisión que, como muy bien comenta Rafa en un comentario anterior, viene muy marcada por el vaivén al que ha sido sometida la materia desde su creación (pasando a ser un “laissez faire” hasta llegar a ser convertida en una materia de carga teórica similar a muchas otras). El abordaje de los puntos de vista de un mismo “concepto” puede venir muy marcado por el propio docente. No todos los docentes de Tecnología tienen los mismos perfiles. Ni mucho menos. No todos se sienten cómodos explicando las interioridades de los aerogeneradores o dando la parte de alimentación. No es todo tan fácil dentro de un temario tan complejo e imposible de controlar. Un temario que, ningún compañero con los que he trabajado codo con codo, me ha dicho que sea asumible. Ni asumible ni lógico.

      Hablar de la supresión de la Tecnología en cuarto de ESO es un grave error. Un error por las connotaciones futuras que ello va a suponer (especialmente para aquellos alumnos que se encaminen hacia una vía más profesionalizadora o técnica). Lo del bachillerato ya es algo en lo que no voy a entrar por conocer la visión de la otra parte (el profesor de la Universidad en carreras técnicas). Una visión que no puede ser más que desmoralizadora frente a los “supuestos” avances de los alumnos que han cursado las mismas respecto a los que no lo han hecho. No se observan diferencias apreciables. Ninguna…dicen.

      Pero no es cuestión de entrar a si las cosas las podíamos haber hecho mejor. Se trata de entrar en dilucidar si la medida de la eliminación (o reducción drástica) de la materia es positivo para el sistema. Mi opinión es que es algo totalmente negativo. A pesar de reconocer que se debería haber hecho un esfuerzo en reorganizar la materia…de allí a lo que se ha hecho va un largo trecho. Un largo trecho que va a significar que algo relativamente nuevo (la cultura tecnológica) desaparece de la vida educativa de muchos chavales. Eso es lo más triste.

      Me gustaría acabar repitiendo una de las frases de tu comentario que comparto en su totalidad: “En pleno siglo XXI despreciar el entorno y la cultura tecnológica es para mi un auténtico suicidio que nos va a marginar del progreso”.

      Un saludo.

  4. Existe una distinción implícita entre asignaturas de primera y asignaturas de segunda o tercera categoría que, de alguna manera, también alcanza a sus profesores. Con lo que puede darse el caso de que algunos no se sientan lo suficientemente valorados, lo que les mueve a imitar o imponer determinados comportamientos que demuestren que sus materias requieren el mismo rigor y el mismo esfuerzo que las otras. Es decir, introducen exámenes y clases teóricas innecesarias, abruman a sus alumnos con deberes, son excesivamente estrictos en su corrección y otras prácticas sobradamente conocidas.

    Sin embargo, lejos de sentirse víctimas, todos ellos deberían sentirse agradecidos, porque son unos privilegiados, ya que tienen muchas más opciones de desarrollar una verdadera pedagogía, no condicionada por el utilitarismo y las expectativas de éxito. Tienen la posibilidad de llevar a cabo lo que podríamos llamar una pedagogía aventurera, asentada en el gozo de encaminar el aprendizaje allá donde nos lleve.
    http://www.otraspoliticas.com/educacion/el-privilegio-de-impartir-una-maria

    1. Siempre he sido muy claro cuando hablo o escribo sobre lo falso que es utilizar el adjetivo de «maría» para referirse a una materia (permíteme usar el término LOE). Tengo muy claro que, en demasiadas ocasiones, lo que comentas de la penalización al alumno o exigencia exagerada sucede. Que hay docentes de Música, Visual u otras materias que son consideradas de facto «marías» que suspenden a gran parte de los alumnos y les exigen tareas sobrehumanas (a nivel de deberes, exámenes y demás). No es raro ver en tu Claustro al típico docente que comenta «que no me van a tomar el pelo por ser mi materia considerada menor» que suspenda a más del 70% de sus alumnos. Una situación no poco habitual. Una situación muy triste.

      Estoy orgulloso de impartir, una considerada «maría». Orgulloso especialmente de los chavales que tengo año tras año. Orgulloso de su aprendizaje.

      Un enlace muy interesante que te agradezco.

      Saludos.

  5. No tienes ni puta idea colega. Los titulados de FP no pueden dar Tecnología. Si se habilitó Titulados Medios (Ingenieros Técnicos, Arquitectos Técnicos) para dar esa asignatura. También se permitió que profesores de Física, Química y de FP (Tecnologías Metal, etc) es decir Titulados Medios que accediesen

    1. En primer lugar me gustaría comentarle que «ni soy tu colega» ni me parece correcto el tono de su primera frase. Lamento informarle, aunque como ha demostrado sobradamente en su comentario se halla en posesión de la verdad absoluta (una verdad que, ni en mis peores pesadillas me permitiría enarbolar), que una de las situaciones que se dieron cuando se implantó la Tecnología en la LOGSE, debido a la inexistencia de suficiente personal para impartirla, fue dar la posibilidad al profesorado de formación profesional (no sólo al titulado medio, también al técnico -con título de FP-) de habilitarse para dar dicha materia en su centro educativo (que en ese momento pasó de ser centro exclusivo de FP a ser un IES). Son algunos los casos de docentes, titulados de FP, que optaron por esa habilitación (la mayoría se quedaron en los ciclos formativos). Una habilitación que no les permite concursar por Tecnología (para cambiar de destino) pero sí tener plaza en propiedad de dicha especialidad en el centro de origen.

      Le recomiendo que se informe mejor y se lea los procesos de habilitación extraordinaria que se establecieron los primeros años de implantación de la LOGSE.

  6. Quizá sea que ya voy mayor (o no tanto, según se mire), pero la primera vez que oí hablar de «Tecnología» (realmente, entonces, se llamaba «Pre-Tecnología»), fué en algunos amigos y amigas que entonces estudiaban «Bachillerato experimental» (hablo año 91, que fué cuando entré al instituto) y que luego derivó en la LOGSE y demás sucedaneos.
    Al menos de aquella, estuvo mal planteada desde el principio, siendo una especie de mezcla de «trabajos manuales» y laboratorio de física. O al menos eso nos parecía a los que lo veiamos desde el BUP (y posteriormente COU).
    Pero sin embargo creo entender que es lo que motivaba esa asignatura. Al menos desde mi experiencia como estudiante de BUP. Desde 2º de BUP siempre me ha apasionado la física (aunque al final estudié informática. Pero no la he abandonado, ensimismandome hoy en día en lecturas sobre el tema) y ya de aquella muchas veces ya le preguntaba al profesor que porque no se hacía más laboratorio y menos clases teóricas. Lo mismo ocurría con la química. Entiendo que «Tecnología» venía a cubrir esa falta de experimentación, que hacía que la mayor parte de los alumnos vieran las asignaturas de física, química y mátemáticas como autenticas «pajas mentales» (y perdón por la expresión). Una visión práctica y aplicada de lo que se aprende en el aula afianza los conocimientos y hace todo más comprensible. Debería haber servido para mejorar el conocimiento de los alumnos y desconvertirlos de «vomitadores» de datos en un exámen.
    Su supresión, sin embargo, me parece bastante en la línea de este gobierno, aplicando ideología donde debería haber ideas. La intención no parece tanto mejorar el sistema, tanto como aplicar una ideología concreta. Y ahí estamos, entrando en la sociedad de la ignorancia, via decreto.

    Coincido contigo: Requiem por la Tecnología.

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