Retuitea, que es gratis

En un mundo gobernado por la inmediatez, la irrupción de las redes sociales -especialmente aquellas que permiten gestionar mucha información en muy poco espacio- ha derivado hacia una disminución del espíritu crítico. La gente no lee. Se quedan con el tuit o el titular y, por desgracia, ni se molestan en buscar la fuente original para contrastar la noticia antes de volver a dar retuit o compartir en Facebook. Y así nos va.

Fuente: http://www.dosbit.com
Fuente: http://www.dosbit.com

En 140 caracteres uno puede retuitear lo que le apetezca. Lo más habitual es hacer retuit a aquellas cuestiones relacionadas con el sentido que quieres dar a tu cuenta de Twitter (imaginemos, por ejemplo, a docentes retuiteando noticias educativas a tutiplén) y, cómo no, validar con dichos retuits informaciones que, por desgracia, pueden ser totalmente falsas. Lo más grave de lo anterior es la velocidad de expansión del bulo desinteresado o la mentira elaborada. Más aún en épocas donde, cualquier mentira viralizada, puede permitir orientar el sentido del voto y, por ende, dar lugar a cambios en la configuración de futuros parlamentos. Sí, tuitear que el partido X va a quitar la religión cuando, ni tan sólo lo lleva en el programa o, incluso, hablar de la eliminación de funcionarios y privatización de servicios, sin leerse el programa electoral es de traca. Reconozco que es muchísimo más fácil coger un tuit y retuitearlo pero, por desgracia, lo anterior dice muy poco de quien lo hace más allá que dicho tuit está acorde con su ideología. Y tuitear, retuitear o favoritear por cuestiones ideológicas es algo muy peligroso. Más aún sesgar los tuits a aquellos que, por ejemplo, sólo hablan mal de los otros y ningunear lo que están haciendo mal los tuyos. No hay nadie libre de culpa y, al menos en el ámbito educativo, no hay buenos ni malos: hay decisiones políticas, declaraciones acerca de futuribles y determinadas cuestiones (enchufismos, recortes, etc.) de los que son responsables unos u otros en función del color político de quien mande en esa autonomía.

Retuitear sale gratis. Es barato y permite convertirnos en partícipes de la vida política. Qué mejor que dar apoyo incondicional a los míos. Qué mejor que jugar a ver el demonio en todas las actuaciones/decisiones del otro. Qué interesante creer que un método educativo es maravilloso o, encumbrar a determinados personajes al punto más alto de la pirámide educativa. Qué maravilloso, poder estar en el sofá, en el tren o, incluso, dando un paseo y retuitear aquel tuit que me hace sentir cómodo. Y si se tercia, ya revisaré cuando llegue a casa el enlace que lleva incorporado o, seguro que ya habrá otro tuit interesante para darle a retuit sin pensar mucho.

Reconozco que, seguro, en más de una ocasión he retuiteado algo que, por desgracia, era totalmente falso. Cada vez intento ser más prudente a la hora de colaborar en la difusión de una noticia pero, aún así, te la pueden colar. A propósito, ¿quién se resiste a retuitear algo que ideológicamente te gusta? Sí, somos humanos 🙂

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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