Revoltijo dominical

Tenía dudas con el título del post. En este caso, como me sucede habitualmente, primero elijo título y después añado divagaciones. Ya, sé que no debe hacerse así pero, al final, tanto esta manera de escribir como el rebuscar a posteriori una imagen chula de esas, bajo licencias libres, que tenemos en la red para poner la guinda al despropósito, me mola.

Fuente: ShutterStock

Hoy me apetece hablar de todo y de nada. Me apetece empezar hablando de ese estudio que, por lo visto, dice que el 25% de los que meditan tienen malas experiencias con el asunto (fuente). Así que imaginaos en el ámbito educativo donde algunos, sin ningún tipo de titulación en psicología, hacen ese apaño denominado mindfulness con sus alumnos. ¿De qué porcentaje de «malas experiencias» estaríamos hablando? De uno crecidito supongo. Pero no me hagáis caso que, como os he dicho al principio, voy a disertar sin ton ni son.

Eso sí, no voy a hablar de sexo porque, como dije ayer, hablar mucho de algo significa practicar muy poco del asunto. Y en temas personales no entro. Bueno, puedo hablar del personal que, por lo visto, debe follar poco porque desde sus cuentas anónimas en las redes se dedican a hacer persecución al hombre. Ya he dicho en más de una ocasión que envío gratuitamente una foto mía en bañador para que algunos se puedan hacer «cosillas». También vale para algunas pero, por lo visto, algunos tienen ganas de retorcer las intervenciones para añadirme nuevos defectos. Suficientes tengo. Bueno, salvo en el tema físico. En ese estoy perfecto externamente. Internamente creo que mi páncreas, mis pulmones y mis arterias opinan diferente, pero eso es peccata minuta. Lo importante es que estoy de pan y moja. Más sexy aún cuando estoy tomándome una horchata y una de esas gotas quiere escaparse por la comisura del labio. Creo que se me entiende.

Tampoco no voy a cuestionar a aquellos docentes que dedican los sábados y días de guardar a acudir a formarse. Cada uno con sus vicios que haga lo que quiera. Más aún si son legales. Y, por ahora, el tiempo libre está para que cada uno lo use como quiera. Si a uno le apetece ir a la playa, de excursión por la montaña (ozú, qué calor estos días), de cerveceo, hacer una maratón de Netflix o, ir a ver cómo te enseñan a ser un docente flipante, que vaya. Joder, ya está bien de taxonomizar entre buenos y malos a los que deciden hacer una cosa u otra. Eso sí, siempre toca tener en cuenta que no por trabajar más uno es mejor profesional. Ya si queréis entramos en el tema de los derechos laborales y, otros detalles sin importancia relacionados con lo anterior.

Debería ponerme a escribir algo coherente porque, al final, me voy a quedar sin tiempo. Para aquellos que no lo sepáis tengo límite temporal en cada post que escribo. En este caso voy a darle cinco minutos más al aparato. No, no conviene ser malpensados porque, al final, las cosas son mucho más simples.

Nada, que al final no me apetece disertar más acerca de nada. Bueno, simplemente me gustaría abrir un melón de considerables proporciones dejando una pregunta en el tintero. Otro día más bien, porque preguntaros uno de esos días del Señor, si creéis que lo del vaso de una multinacional en Juego de Tronos fue accidental o no, no creo que sea de recibo. Menos aún preguntaros acerca de temas deportivos porque creo que no se está para tirar cohetes. Aprovechando los cohetes, voy a aprovechar una imagen para ilustrar este post que, quizás no tiene nada que ver, pero que me gusta.

Sed buenos y estrujad el domingo. Cada segundo de vida extra es algo que, conforme nos hacemos mayores y tenemos ciertos problemas de salud, agradecemos.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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