Robótica BBB

Hacía tiempo que tenía ganas de escribir algo más técnico de los cuestionamientos o reflexiones acerca de determinadas situaciones educativas. Quizás echo de menos esa parte friki que forma parte de mi ADN. Es por ello que hoy voy a hablar un poco sobre robótica aplicada al ámbito educativo. Algo más allá de lo que nos pueden vender y más centrado en qué podemos hacer siguiendo las siempre imprescindibles BBB (bueno, bonito y barato). Sí, la triple be se nos hace imprescindible cuando queremos realizar un proyecto en un centro público porque, por desgracia, ya está suficientemente tocada la economía de las familias para que, además, les metamos otro sablazo si queremos dar unas pinceladas de robótica básica en nuestras clases.

Fuente: https://www.piborg.org
Fuente: https://www.piborg.org

Este curso tenía previsto comprar unos pocos Arduino, con dinero del centro, para que, turnándose los chavales de FP Básica, pudieran empezar a hacer algunas cosillas. Unos Arduino, algunos componentes electrónicos reciclados que se encuentran en algún oscuro cajón y, un par de boards para jugar con algunos programitas básicos que pudieran realizarse. Nada de complicar la vida a nadie. Que lo de la robótica educativa es para pasar un buen rato y, de paso, si se consigue que aprendan algunas cosillas acerca de qué es programar o, mucho mejor, sepan organizar un esquema lógico a la hora de hacerlo, ya sería el mejor resultado posible. Que lo de hacer macroproyectos para venderlos en un concurso no es la idea. La idea es tener unas nociones básicas de lo que supone programar y, dentro de las limitaciones de recursos, hacer alguna cosilla. Si sale con barba, San Antón y si no, la Purísima Concepción.

Pues bien, he cambiado los planes. Me he agenciado cinco placas C.H.I.P. (sí, por desgracia estoy limitado a cinco) y estoy esperando que repongan las Raspberry Pi zero. Sí, unas plaquitas con un procesador de 1GHz, 512 MB de RAM y unos cuantos conectores interesantes -amén del HDMI de serie de la «zero»- pueden dar mucho juego. Además, el juego puede darse a partir de unos pocos euros. ¿Priorizo el precio frente a las necesidades? No, creo más bien que, con las limitaciones económicas que se tienen, se ha de buscar la mejor alternativa posible. Y, en este caso, sería cualquiera de las dos opciones anteriores.

Ahora viene la pregunta del millón… ¿lo tienes todo preparado y ya sabes qué has de hacer? ¿Sinceramente? Ni idea pero el caos, al igual que el frikismo anterior, es algo natural. Al final, lo importante es plantearse el qué cuando tienes un cómo que no te supone ningún dispendio. Se pueden comprar placas e, incluso trabajar con robots que valen cientos de euros pero, ¿alguien lo estima necesario como aprendizaje? No, la robótica -o las pinceladas que pueden darse- en etapas educativas obligatorias debe tener un objetivo claro y, el mismo, jamás debe ser el convertirse en el experto en el uso del robot X, Y o Z. Tampoco el usar una herramienta de programación (sea Scratch, Arduino o la que se nos ocurra) como finalidad en sí misma. Lo importante es aprender a relacionar el uso y las prácticas que se hagan con estrategias de aprendizaje porque, la robótica -sea BBB o BBC- siempre va a ser tan sólo una herramienta más que nos permita desarrollar aprendizajes. Lo demás, para la farándula, las jornadas o el libro.

¿Es malo enseñar robótica? No, lo malo es jugar a deidificar la misma.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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