Si alguien te dice «o», conviértelo en «y»

En educación estamos demasiado acostumbrados a hablar de cuestiones excluyentes. Al igual que nos obligan a elegir entre un regalo u otro en Navidad (tanto a nivel de consumidor de compras o receptor de dicho consumo), en nuestro ámbito profesional hay demasiados que plantean siempre el tema de la disyuntiva como algo necesario.

Fuente: ShutterStock

Por lo visto una buena clase magistral es excluyente con esa invención denominada metodología activa. Da la sensación que o uno flippea o es un mal docente y, por cierto, a la inversa también sucede lo mismo. Tenemos un contexto plagado de, o uso libro de texto o uso otra herramienta. Y, a estas alturas uno se pregunta, ¿no será mejor tener más recursos para poder impartir mejor la clase? ¿No es bueno poder disponer de recursos, tanto en formato analógico como digital, siempre considerados como un simple material de apoyo, lo más amplio posible? Claro que debe existir la «y». Joder, es que la exclusión en el ámbito educativo ya cansa.

Si uno va por la mañana a trabajar en gafas, ¿debe ir siempre con gafas? ¿No puede optar por ir con lentillas? O, en caso de ser un amante del riesgo, ¿no puede decidir libremente no ponerse ni una cosa ni otra por tener mucho cariño a la arboleda y al alumbrado municipal? ¿Debe alguien decidir por él? No sería mejor que se le dijera… mira tienes tres opciones, elige la que creas es más beneficiosa para ti.

Cada vez soy más partidario de convertir la «o» en una maravillosa «y». Algo que tengo muy claro en mi faceta profesional. No voy a negarme a usar una herramienta por ningún motivo salvo que vaya en contra del beneficio de mis alumnos. Tampoco voy a hacer ascos al uso puntual de una determinada metodología si la misma se adapta a los chavales que tengo. Ya si eso, prometo tampoco restringirme al uso de desodorante al salir de la ducha. Bueno, lo de ducharse antes de ir a trabajar no es una opción. Y lo digo tanto como docente como pido a los alumnos. Son muchas horas de olor que, por desgracia a determinadas horas del día, se pueden convertir en hedor. Claro que hay cosas excluyentes pero, sinceramente, muchas menos de las que algunos se plantean.

A ver, si uno quiere tomar agua con azúcar para curarse del cáncer mientras se somete a quimio o radio, es su dinero. Otro tema sería que dejara de someterse a esos tratamientos por intentar curarse con homeopatía mezclada con rezos a la virgen de turno o, arrodillándose en esterillas varias. Nada tiene de malo creer en unicornios. El problema es cuando uno solo cree en unicornios.

No sé si me explico cuál es la idea pero, por favor, por qué no nos dejamos de buscar enemigos por priorizar la «o» y pasamos a la «y». Quizás algunos me acabaríais convenciendo de algunas cosas porque, al final, mi rechazo a ciertas cuestiones es más por intentar meterlas como si no hubiera otra cosa, despreciando a los que, por desgracia, nos gusta mucho más la «y».

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

No Comments Yet

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link