Si fuera el responsable TIC de mi administración educativa…

Hay pocas cuestiones que tengo tan claras en el ámbito educativo como la necesidad de gestionar correctamente las TIC por parte de la administración educativa. No es sólo creer en la necesidad imperiosa de realizar una auditoria in situ en los centros para ver qué necesidades tienen y cómo realizar una correcta asignación de recursos (tanto a nivel herramienta como formación) a los mismos. Sí, sin una auditoria no puede haber ningún tipo de mejora en el uso de esos medios que, por desgracia, se encuentran repartidos de forma tan desigual en los centros y, como no, usados tan esporádicamente -y con la función principal de dedicarse a poner vídeos- por parte de la mayoría de docentes. No, las TIC no se usan como se debiera pero, sin analizar y saber en qué situación de partida nos encontramos, poco podemos hacer.

¿Y cómo realizar dicha auditoría? ¿Por qué no vale la aplicación informática que registra el número de equipos informáticos y herramientas que se han distribuido por parte de la administración a los centros? Pues no vale porque, en la mayoría de ocasiones, son los centros quienes adquieren equipos o realizan mejoras a nivel informático en su centro que jamás van a ser reflejadas en dicha aplicación. ¿Sabe Conselleria que se ha contratado, por no ser suministrada por parte de la administración, conexiones de fibra en algunos centros educativos? Sí, hay muchos centros educativos que han contratado esos servicios y también adquirido equipamiento informático de diferente índole, necesario y que, por desgracia, no había sido suministrado por la administración en sus planes de distribución homogénea. Algo que también debería cambiarse. No, no debe distribuirse equipos en función de las características del centro o el número de grupos de que disponga. Debe suministrarse equipos en función de las necesidades individuales de cada centro. Y eso, lamentablemente, todos sabemos que, en la mayoría de Comunidades Autónomas, no es así. Por mucho que puedas pedir equipos en esa solicitud que realizas cada cierto tiempo, la verdad es que al final las dotaciones llegan fuera de tiempo y, a veces, con muchas cosas que no se han pedido. ¿Alguien se ha planteado por qué llegan determinadas licencias de programas a centros donde imparten determinadas enseñanzas de Formación Profesional que los profesores no han pedido? ¿Alguien sabe el dinero que se ha tirado a la basura en lo anterior? Yo prefiero no contarlo porque si lo hiciera…

Fuente: Flickr CC
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Lo de la auditoría a nivel «herramienta» o «programa» queda claro pero qué pasa con la detección del uso que se realiza de las TIC en los centros. Sí, es mucho más importante en ocasiones saber qué uso se realiza de las herramientas para establecer mecanismos de formación adecuados y específicos para cada centro. ¿Es posible hacer lo anterior dejando a disposición de los centros que realicen sus propios cursos de formación con personal del propio centro que los imparte de forma gratuita tal y como se está haciendo en los últimos tiempos? No, lo importante es establecer un equipo de asesores que vayan a los centros, entren en las aulas y vean qué se está haciendo con las herramientas que se han suministrado. Sería partidario de la creación de un equipo de unos quince profesionales, docentes con amplia experiencia constrastada en el uso de las nuevas tecnologías y su implementación en el aula, cuyo trabajo consistiera en pisar los centros, reunirse con los equipos directivos y con el resto de profesionales que dan clase, entraran en las clases y que, a su vez, tuvieran la posibilidad de actuar sobre las necesidades de los centros educativos que tuvieran asignados. Un modelo parecido al inspector pero con más centro y mucha menos burocracia. Burocracia reducida a su mínima expresión pero con poder, dentro de las posibilidades económicas, establecer planes de mejora digital (tanto de competencia del profesorado, como distribución de equipos y herramientas) en los centros que tienen a su cargo. Y sí, debería ser obligatorio que estás personas fueran a los Claustros y hablaran con todos los docentes para ver qué necesitan y diseñar las mejores estrategias para dotarlas. Eso sí, al menos un día por semana reuniones en la Conselleria o vía electrónica (sí, ya está bien del presentismo inútil) para trasladar los planes y poner en común las ideas que van surgiendo a lo largo del tiempo.

También sería imprescindible el establecimiento de un modelo de competencia digital basado en ciertos estándares y cuyo objetivo final es la traslación al aula de la misma que permitiera la mejora del uso de la tecnología en el aula. ¿Cómo hacer lo anterior? Yo lo tengo claro, mediante planes que permitieran que el docente que está haciendo un uso adecuado de esas herramientas y recursos, ahorrando en muchas ocasiones dinero a los padres y a la administración por su trabajo, tuviera una recompensa acorde con la competencia digital que expresa en las aulas. Y algunos dirán… ¿y cómo lo comprobamos? Muy fácil, si el cuerpo de profesionales TIC que hemos creado hace bien su tarea y visita de forma regular a los centros educativos, se reúne con los docentes y les asesora -y en ocasiones aprenden- acerca de la mejor estrategia educativa mediada por la tecnología, es fácil evaluar el trabajo que se realiza por parte de algunos docentes. Docentes que, si vieran el interés de la administración educativa por el tema y tuvieran el apoyo continuo de la misma en ello, facilitándoles su trabajo y asesorándoles de forma permanente más allá de cursos de formación que sirven para poco menos que cubrir el expediente, mejorarían en competencia digital. Y no, como he dicho muchas veces, ser competente digital no consiste en saber mucho de herramientas y sí de su traslación a las aulas.

Por cierto, ¿quién dice que el suministro de tecnología y formación docente sale caro? Sí, sale caro si se hace, como hasta ahora, sin ningún tipo de control previo ni posterior. ¿Os imagináis que la administración se pone las pilas y hace algo parecido a lo que propongo en este artículo? ¿Os lo imagináis?

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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