Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a Facebook

Hay una leyenda que habla del profeta Mahoma, que convenció a sus seguidores de que a una orden suya se le iba a acercar una montaña desde la cual predicaría. La muchedumbre se reunió; Mahoma llamó una y otra vez a la montaña y cuando ésta no se movió de su lugar, el profeta dijo sin bochorno: «Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma irá a la montaña». No es importante la leyenda, lo importante es lo que subyace dentro de la frase para ser aplicada a determinadas cuestiones educativas.

Fuente: http://www.tuittoons.com
Fuente: http://www.tuittoons.com

Hoy en día los que trabajamos en el aula tenemos claro que, por suerte o desgracia, la mayoría de nuestros alumnos, compañeros y padres tienen una cuenta de Facebook. Sí, podemos sorprendernos ante las pocas visitas que recibe nuestro blog de centro o aula, la poca interacción que recibimos en otras redes sociales e, incluso, la desolación que uno experimentamos cuando usamos esas herramientas de comunicación y/o gestión que nos suministra la administración educativa de turno sabiendo que hay redes que mueven mucha comunicación entre los diferentes miembros de la comunidad educativa. Y entonces existe la doble solución: negarnos a asumir la realidad que nos rodea y el ingente uso de Facebook o, como ya hizo Mahoma en su momento, acudir al lugar donde se hallan todos aquellos con los que nos interese aprender, contactar o tratar de determinadas cuestiones.

No, no estoy defendiendo en ningún momento la necesidad de abocar todos nuestros esfuerzos de comunicación en el gigantésco -y, a veces dantesco- Facebook. No estoy, ni mucho menos, postulando acerca de la migración de todas las comunicaciones que debemos tener los docentes entre nosotros, con los padres o con los alumnos a una red tan usada masivamente como malamente (col.). Lo que estoy diciendo es que, para establecer estrategias de comunicación eficaces, necesitamos algo que permita que la comunidad educativa pueda acceder a determinada información e intercambiar impresiones de una manera fácil porque, sinceramente, negarnos a ver la realidad del uso de Facebook y enrocarnos en la necesidad de exorcizar la «maldita» red global de nuestros proyectos educativos es un error.

La tecnología no debería ser nuestra enemiga (ni nuestra amiga). La tecnología debería convertirse en un medio que dote de utilidad a determinadas acciones. Y si por ahora debemos compartir nuestros espacios de comunicación con Facebook, hagámoslo. A nadie deberían caérsele los anillos por incrementar las posibilidades de comunicación. A nadie debería preocuparle un mal uso de la red si se usa correctamente (que, al igual que sucede con muchas cosas, también tiene su vertiente diabólica). Lo que debería hacerse es, como me dijo alguien en una ocasión, aprovechar los servicios que te brinden las herramientas para conseguir tus objetivos y, una vez conseguidos, plantearte si hubiera sido posible conseguirlos de otra manera. Y, por ahora, nos guste más o menos, toca ir a Facebook, ese entorno tan inhóspito para algunos entre los que me encuentro, para conseguir sacar un rédito de la herramienta para alcanzar una meta concreta.

Sí, lo tengo claro. Si la montaña no va a Mahoma, a Mahoma le tocará ir a Facebook para fidelizar el producto 🙂

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

4 Comments
  1. Coincido, Jordi. La herramienta es eso, herramienta: mejor o peor hecha, más o menos útil para lo que se quiere, mejor o peor utilizada.
    De hecho ni me gusta llamar a los sitios o servicios «redes sociales»; a mi juicio, estas redes son las que construimos las personas y se pueden visualizar en estos entornos.

    1. Los «servicios» dependen, en cada momento, de las necesidades de comunicación que tengamos en cada momento. No es la herramienta, es la persona que hay tras la misma y, es por ello que debe ser el usuario quien escoja la que puede servirle mejor para tender esos puentes entre personas. Y, en el fondo, da lo mismo que sea en formato digital que por cualquier otro mecanismo menos tecnológico.

      Un saludo y gracias por comentar.

  2. Muy interesante tu reflexión pero creo que a la montaña no voy a ir con alumnos, la reservo para familia, amigos y unos cuantos colegas que me caen muy bien. Como sabes, algunos docentes tenemos varias cuentas o perfiles en redes, mínimo la personal, y la profesional. Es mi caso. Necesito separar los dos contextos porque no comparto lo mismo con mi hermana o una íntima amiga que con los alumnos y sus padres o madres. No obstante, entiendo perfectamente a los que comparten hasta el whatsapp, los límites los establecemos según se estime oportuno así que aplaudo tu decisión. Lo que no se puede, de ninguna manera, es estar encerrado entre las 4 paredes del aula obviando los recursos y las herramientas que las redes sociales ofrecen a los docentes.
    Dicho esto, me voy a la cuenta compartida en delicious con mis alumnos de 2º de Educación Infantil a enlazar unos cuantos recursos interesantes. Buen domingo.

    1. Precisamente la reflexión que hago respecto a Facebook es su uso para establecer la organización de un determinado evento (sí, he acudido a una necesidad personal para plantearme la necesidad de la herramienta). Al final, ya sabes que, por desgracia los contextos se diferencian en contadas ocasiones aunque, como bien dices, no es lo mismo un intercambio con la familia que con desconocidos en mayor o menor grado.

      Te dejo con Delicius mientras yo voy a dedicar a montar algo. Sí, por desgracia trastear antes de la paella es leitmotiv dominical. Y más en esos domingos fríos en los que no apetece demasiado el paseo y uno lleva cansancio de una noche en que ha retirado algo más tarde de lo habitual 🙂

      Saludos.

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link