Siempre es un buen momento para tomarse unos días

Cada cierto tiempo necesito oxigenarme de escribir en esta bitácora. Son algunas las ocasiones en las que me había tomado, por diferentes motivos, un respiro más o menos largo sin tiempos de vuelta y hoy, es otro de esos días en los que necesito centrarme en muchas cosas para las que no van demasiado bien los dimes y diretes en los que se han convertido algunos de mis posts. No es cansancio, es otra cosa. Tampoco lo hago por nadie. Simplemente, es de esos momentos, en los que uno se planifica hacer un kitkat del asunto. Escribir me supone poco menos de quince minutos por «despropósito» pero, siendo sinceros, creo que es conveniente empezar a redistribuir esfuerzos en otro tipo de cuestiones. Eso no obvia a que, en cualquier momento, vuelva a poder retomar esto. Así que sin fecha (a lo mejor son veinticuatro horas, una semana o tres meses) os comunico que me tomo un tiempo.

Fuente: Facebook

No tiene nada que ver con las palabras más o menos subidas de tono que algunos me están dedicando últimamente. Nunca he escrito para agradar a nadie porque, al final, esto nunca ha dejado de ser una moleskine particular cuya única diferencia es la de poder consultarse por quien le apetezca. Y, seamos sinceros, hay tantas cosas en hacer en educación y tantos personajes cuyo único objetivo es tener la verdad absoluta (la suya) que ya cuesta intentar poner un poco de criterio (no hay criterios únicos) en el asunto. Más aún cuando han fagocitado todas las redes, se han convertido en sectas y usan argumentos únicos dictados por esa pirámide trófica que se han montado. El problema es que a algunos nos gusta cuestionar lo anterior y, por lo visto, el diálogo se acaba cuando algunos tergiversan lo que se dice, buscan confrontación personal directa o, incluso, te dedican varias lisonjas de forma privada porque sabes que no vas a poder difundirlas. Es lo que tiene ser cobarde. Dar la cara en un contexto en el que darla puede hacer que te quedes sin dar el cursillo A, poder irte de copas con «tu» gente o, simplemente, aumentar tu ego hasta extremos insospechados, no gusta a muchos. A algunos otros nos da igual porque, por suerte, nos gusta dar clase. Bueno, hasta que nos toque la lotería, claro está.

Llevo miles de artículos escritos de los cuales, tan solo una pequeña parte, no tienen ningún tipo de propuesta (más o menos realizable). Me preocupa que, por desgracia, siempre sean los artículos críticos los que más visitas reciben. He tenido la curiosidad últimamente de consultarlo porque, los que me leéis habitualmente, ya sabéis qué poco significan los números para mí. Y eso es algo que me obliga a reflexionar. Nunca me ha interesado saber si se me lee, si me siguen en Twitter o, sinceramente, quedar con alguien para hacerme la foto y decir que he estado con tal o cual persona. Ahora que, en ocasiones ya no me lee ni mi mujer, tampoco me está preocupando mucho el uso o abuso que se haga de lo que escribo. Ni pretendo tener razón, ni pretendo herir a nadie ni, por suerte, tengo en mente nada más que la propia traslación de algunas cuestiones a ceros y unos reconvertibles en texto.

Quizás sea contradictorio tomarse unos días cuando algunos parece que estén de fiesta educativa permanente pero, al final, ¿a quién le debe importar escribir y disfrutar haciéndolo? Pues a mí porque, al final, mi disfrute es lo único que cuenta. Un detalle… de las redes sí que no voy a prescindir porque siempre hay tiempo para un tuit. Y quién dice uno, ya sabéis que dice unos cuantos en forma de hilillo 😉

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

3 Comments
  1. Pues yo te leo siempre y, según el tema y el desarrollo que le dés, difundo y comento con compas del mundo educativo. Te agradezco que compartas tus reflexiones y que nos invites a muchxs al debate. Feliz desconexión.

  2. Hola, muy buenas. Pues habrá que buscarse otra cosa que leer cada mañana. En serio es normal y comprensible. Sólo desear que no tardes demasiado en volver y que lo hagas con las pilas más cargadas y la coraza más fuerte para aguantar todos los embites de las personas que se sienten tan culpables muy interiormente de lo que hacen que no pueden soportar que otros no ya no aprecie esa «labor» sino que no quiera ser igual que ellos que más que ego me parece a mí que es un: «bueno al menos no soy el único y si no soy el único no debe ser tan malo lo que yo pienso que es malo pero que hago por mi ego, por dinero y por abandonar las clases que tanto estresan.» Bueno ya he liado el asunto. Te seguiré en las redes sociales, pondré de nuevo la maquinaria Twitter a funcionar en mi portátil que la tenía muy abandonada desde que uso Telegram hace ya algunos años. Mucha suerte y felicidad. Un saludo.

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