Silencio, se pinta

Ya no queda nada para que mis alumnos de segundo de Formación Profesional Básica (FPB) se larguen del centro para realizar sus prácticas en empresas -¡qué complicado que es buscar empresas para ellos!- y se despidan de sus dos cursos en mi centro. Dos cursos en los que he tenido la gran suerte de darles clase, conocerlos y, cómo no, intentar que en un contexto desfavorable para ellos como son unos estudios que, por determinados motivos, se consideran inferiores por parte de algunos y unas situaciones, en algunos casos, más que complejas, pudieran salir con un título bajo el brazo que les sirviera para continuar sus estudios o incorporarse en el mundo laboral. La verdad es que, a día de hoy, es previsible que la totalidad de los que empezaron el curso pasado salvo alguna debacle de última hora, puedan acabar con ese premio a lo que han conseguido. Porque, la verdad, es que salvo que hay días que matarías a alguno, dinámicas que cuestan de cambiar y, muchos otros condicionantes que sólo pueden saber los que dan clase a este tipo de grupos, ha estado muy bien. He estado muy a gusto con ellos y, al final he aprendido tanto como ellos.

Fuente: ShutterStock

En mi centro se han roto las dinámicas habituales. Tocaba hacer, desde el curso pasado, todo sin nada. Nada porque los chavales no tenían nada. Una simple aula vacía, unos equipos informáticos obsoletos que no arrancaban ni a la de tres y, por qué no decirlo, una nula dotación presupuestaria por parte de la administración más allá de un docente al que, como premio por ser el último en llegar al centro, se le endosaba automáticamente ese grupo. Y sí, no era yo. Yo llegué tarde por ser mi comisión de servicios adjudicada a principios de septiembre y mi tarea el curso pasado era de análisis y control de daños. Sí, yo me entiendo.

Ahora estamos a diez de febrero. Tenemos un aula de informática, con equipos que tuvimos que arañar a Conselleria y con una conexión a internet más que decente. Se han montado varias aulas multimedia con sus cañones, equipos informáticos y altavoces. Se han cableado y, ahora, tenemos pendiente montar unas cuantas más. Todo ello habiendo conseguido que en todas las aulas del instituto llegue una conexión en condiciones. Sí, para ello hemos tenido que abrir todo el falso techo y cablear el mismo. Kilómetros de cable, puntas y más puntas de conexión crimpadas y revisadas y, cómo no, una instalación de elementos de reparto (switches) en las diferentes plantas del edificio. Lo anterior aderezado por instalación de sistemas operativos libres (sí, me refiero a Mint y, posteriormente a Ubuntu Mate) en los equipos obsoletos del principio, uso de Arduinos y montaje de una impresora 3D que acabó de montar el jefe de estudios de mi centro. ¿Alguien da más? Ya, ya sé que no es «innovación» ni puede venderse en púlpitos educativos pero, sinceramente, los chavales han aprendido un montón. Y no sólo ellos 🙂

Ayer tocaba repaso de paredes con brocha y rodillo. Todo ello después de poner masilla para tapar los agujeros porque estamos haciendo una redistribución de equipamiento informático. Por cierto, si alguno me pregunta qué competencia o en qué parte del currículo está lo anterior le diré que en todo él. O, al menos, se aplica el sentido común y el espíritu de la ley porque, ¿cuál es el objetivo de la FP Básica más allá de conseguir que alumnos desahuciados, por diferentes motivos, se reenganchen en el sistema? ¿Cuál es, al final, el objetivo del sistema educativo si no es el adaptarse al alumnado y, dentro de sus posibilidades, intentar que consigan llegar lo más lejos posible?

Como os he dicho antes, lo que estamos haciendo en mi centro con los alumnos de FP Básica no vende pero, a pesar de alguno que aún no entiende qué debe hacerse con este tipo de estudios, creo que estamos consiguiendo muchas cosas. Más de las que nos planteamos en un principio. Muchísimas más aunque, a veces, también conviene gritar un poco porque las aulas no son tan maravillosas como nos venden en los libros ni, lo que hacemos con ellos, tan maravilloso como una fotografía estática en ese momento en el que están todos trabajando.

Dentro de un rato vamos a seguir con la pintura para darle una nueva capa al asunto y, es por ello que, al ser un arte, os ruego muchísimo silencio para no desconcentrarme a esos futuros profesionales que tenemos en mi centro.

Seguro que alguno os preguntaréis por qué no he usado para ilustrar el post una foto de mis alumnos pintando. La respuesta es muy fácil: no es cuestión de venderlos o venderme, se trata simplemente de comentar qué estamos haciendo en el aula. No va de fotos o mercadotecnia de experiencias educativas. Nunca ha ido de eso.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
    1. Muchísimas gracias Paco por los aportes muy relacionados con el artículo. Por cierto, pueden ser etapas distintas pero la filosofía de trabajo -o más bien el servicio a realizar- es muy parecido 🙂

      Saludos.

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