Simplificar la Educación Primaria

primaria1Que el fracaso escolar se fragua en Primaria es algo que nadie puede discutir. A los doce años, que es cuando la mayoría de los chavales llegan a la ESO, ya está hecho el estropicio. Es prácticamente imposible recuperar los «errores» de aprendizaje que se han establecido en la etapa educativa anterior. Una etapa, curiosamente, que está siendo la gran olvidada (más allá del establecimiento de una reválida en último curso de la misma), en todas las propuestas de mejora educativa que se plantean. Una etapa donde se habría de abocar gran parte de los recursos y, que bien gestionada, podría llevar a un ahorro importante en etapas posteriores. Un ahorro complementado por una equidad real de los alumnos que accedieran a la misma.

Lo de quitar a los alumnos de séptimo y octavo de la extinta EGB para incorporarlos a la ESO está siendo un fracaso. Un fracaso que, por diferentes motivos, no exime la potencialidad educativa de dicho cambio. Un cambio que hubiera permitido reconfigurar los aprendizajes en etapas inferiores para establecer unos mínimos básicos. Unos mínimos que, hoy en día, ni tan sólo quedan observables como los máximos al acabar etapas posteriores. Unos mínimos alejados de todo lo que implique aprendizajes fácilmente olvidables. Aprendizajes y materias totalmente innecesarios en dichas edades. Unas edades, como muy bien plantean algunos, que se habrían de destinar a los siguientes objetivos básicos:

  • Aprender a leer con corrección (en la lengua o lenguas cooficiales), sabiendo interpretar lo que se lee
  • Aprender las operaciones matemáticas básicas (sumar, restar, multiplicar y dividir)
  • Competencias básicas con las TIC (saber buscar información, cribarla y usar herramientas ofimáticas básicas)
  • Escribir con corrección en la lengua o lenguas cooficiales en su territorio
  • Introducción a una lengua extranjera (capacitación básica en la misma a nivel oral y escrito)

Más allá de lo anterior, todo sobra. Sobran currículums llenos de «cosas a dar». Sobran horas lectivas. Sobran estudios memorísticos de cuestiones científicas o sociales. Sobra el exceso de equipaje de una etapa donde, con unos conocimientos básicos asumidos, se conseguiría una posterior mejora educativa de todo el sistema.

Seguro que a estas alturas de la disertación alguno puede llegar a hablar de la «imprescindibilidad» de ciertas asignaturas. De lo imprescindible que es que el alumno conozca los ríos de España, que conozca las partes del cuerpo humano, sus huesos, el año en que se descubrió América, etc. No es por desanimar… pero lo anterior es poco importante. Poco importante en una etapa donde los hábitos y aprendizajes básicos han de ser el núcleo fundamental de la misma. Unos aprendizajes complementados por rutinas, por incentivar el amor a la lectura, al arte, a la felicidad, al juego, a los buenos y saludables hábitos, etc. Unos objetivos mucho más importantes que cifras y datos de olvido fácil.

Quizás sobran horas lectivas. Quizás faltan ganas de montar proyectos comunes. Quizás hay muchos a los que les convenga sentirse especiales pero, la realidad, es que el alumno llega a Secundaria sin lo básico asumido. Mucho conocimiento inútil de serie pero dificultad en lo básico. Lo básico es lo importante. Lo básico es lo necesario. Lo que capacita a todo el mundo para poder desenvolverse en la sociedad es el conocimiento esencial a imbuir. Lo demás… discutible.

¿Qué pasaría si se abolieran los contenidos en Primaria? ¿Qué pasaría si los chavales sólo tuvieran que preocuparse de aprender lo básico? ¿Qué pasaría si el aprendizaje, más allá de la memorización, fuera asumido de forma natural por los chavales? ¿Qué pasaría si nos cargamos de una vez un modelo que no da nada más que problemas?

La Educación Primaria es fundamental. Los maestros son la base de cualquier mejora educativa. La cuestión es apoyarles y facilitarles su trabajo. Un trabajo para que ayuden a quien lo necesita. Un trabajo que permita la obtención de alumnos capaces, críticos y sin potencialidades destruidas. Una etapa, de necesaria e imprescindible simplificación, donde se fraguará el destino de nuestra sociedad.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

20 Comments
    1. En referencia al currículum bimodal que planteaba Pere Marqués es algo a tener en cuenta, pero creo que conviene simplificar el marco legislativo en el cual nos movemos. Es por ello, que quizás lo que convendría es simplificar el currículum o reducirlo a lo básico. Pero, ¿qué es lo básico? ¿Qué es lo esencial de cualquier aprendizaje? ¿Cuáles son las bases que se deben de asumir en una etapa tan importante? Ahí es donde se halla el futuro éxito o fracaso del sistema.

      A propósito… corregido el link. Gracias.

  1. No puedo estar más de acuerdo contigo.
    Yo, como profesor de ESO de 1º a 4º, sólo necesito una cosa de mis alumnos que suben de 6º: que sepan leer y escribir correctamente y que realicen las operaciones básicas de matemáticas.
    Llevo años diciéndolo a mis compañeros, y creo que no soy el único.
    Ahora bien, ¿cuál sería el paso a realizar? ¿Estaría bien que fuera las propias Autoridades Educativas las que cambiaran los curriculums? ¿Debemos hacerlo los colegios/maestros por iniciativa propia?
    Creo que la reforma educativa que se debería realizar debería centrarse en estos aspectos.
    Respecto a las materias, creo que no hay prescindibles, sino que deberían ser los diferentes sabores para afianzar las «Competencias Básicas» que propones.

    1. Pues yo no estoy de acuerdo. Y si el problema del fracaso escolar se encuentraven secundaria que no sabe adaptar la realidad al curriculum creando aprendizajes sin significados y teoricos. Y a la vez como no tienen estrategias didacticas lo que hacen es dividir los grupos en A B C es decir lo buenos el grupo A, los mediocres el grupo B y los malos el grupo C. Aquí nace el fracaso escolar debido el problema decautoestima de este metodo q casi todos los institutos llevan. Fracaso escolar del sistema provocado porque el 7 egb y el 8egb estan separados de primaria. El problema és el sistema que divide los maestros y professores.

      1. En primer lugar y, en referencia al primer comentario, comentar que estoy totalmente de acuerdo en que deban ser introducidos diferentes «sabores» para complementar un aprendizaje básico. Un aprendizaje que, por cierto, impediría que el alumno llegara con doce años ya rezagado y que fuera imposible de recuperar (porque, no lo olvidemos, con doce años la posibilidad de reconducir cualquier situación educativa es harto difícil, por recursos que le pongamos). Es por ello que el aporte de cualquier articulado legislativo a todos los niveles debe darse en la etapa más importante del aprendizaje: la Primaria.

        En referencia a tu comentario, David, creo que no es lógico culpar al fracaso escolar a Secundaria. Un fracaso escolar que, no olvidemos, y lo dicen todos los grandes estudios de diferente signo realizados en diferentes países (no sólo de economía neoliberal), se empieza a fraguar mucho antes de los diez años. Un fracaso educativo que tiene una importante carga social, pero que las posibilidades de combatirlo se reducen exponencialmente cada año que nos empeñemos a retrasar su lucha. El problema de los grupos de nivel (que, por cierto, no defiendo) es algo que viene de antes. Si das clase en primero de ESO te encuentras un porcentaje muy alto de alumnos que no saben escribir con corrección, ni entender un texto, ni realizar operaciones matemáticas básicas, etc. ¿Es un fallo de Secundaria? Si en Primaria, según todos los maestros consultados, se asumen esas competencias, ¿por qué con un verano de por medio se eliminan de la mente de los alumnos? ¿Es ello creíble? ¿Quién está manipulando la realidad? Lo de la lucha entre maestros y profesores de secundaria es algo que no entiendo porque sigue sucediendo (mejor dicho, no quiero entenderlo). Somos todos actores (y directores) de una misma obra teatral. Una obra que ha de terminar con una salva de aplausos. Si ello no sucede, el fracaso es de todos los que tenemos parte en su configuración escénica con independencia de la etapa en la que nos encontremos dando clase.

      2. A David de las Heras, no se pueden decir más tonterías en menos espacio. Mira, llevo muchos años dando clase en secundaria, en centros de todo tipo. En unoo dos de ellos se hacía lo que tú dices, segregar al alumnado, pero en todos los demás TODOS los grupos eran homogéneos, y el resultado te aseguro que era similar.
        ¿Que en Secundaria hay profesores que no se ponen en el lugar del alumno y siguen dando clases que aburren a las ovejas? Pues sí, los hay, pero sinceramente, si son unos pocos no me parece malo, primero porque en la vida los chavales se van a encontrar de todo, y segundo porque en esas asignaturas los alumnos deberán buscarse la vida, ser autónomos, uno de los principios de la secundaria, y aprender a memorizar, SÍ, MEMORIZAR, esa palabra que durante años se ha querido eliminar del sistema educativo. No hay nada malo en memorizar. Todo lo contrario.
        Después dices que el fracaso escolar se da en Secundaria. MEEEEEEEEEC. En Secundaria se ve el fracaso en las cifras, ya que en Secundaria no tenemos ningún reparo en suspender a los alumnos que no llegan a los mínimos, al contrario que en Primaria. Dices que en Secundaria se desmotivan. Claro que se desmotivan, ven como durante toda su vida escolar no hacían nada de nada y pasaban de curso y al llegar a secundaria se dan cuenta que se les exige, y se dan cuenta que en realidad no saben nada de nada.
        También dices que los de Secundaria no tenemos estrategias didácticas. MEEEEEEEEEEC. Me paso yo por el forro toda vuestra pedagogía de 3-4 años de carrera que se resume en cuatro tonterías que aprendes el primer año que das clase. He tenido cientos de compañeros maestros y te aseguro que les daba mil vueltas a todos ellos en pedagogía, y los primero sorprendidos eran ellos, tan convencidos como tú que sus 3-4 años de Magisterio les daban unos saberes pedagógicos impresionantes, y se daban cuenta que cualquier profesorzucho un poco espabilado aprende todo eso y más en un trimestre.
        También dices que el problema es que el sistema divide entre maestros y profesores. Exactamente. Los maestros actuales no deberían existir. En Finlandia, los profesores, los mejores de sus generaciones, son expertos en lo suyo y saben un poco de pedagogía, y dan clase a los niños desde los 7 años. La carrera de Magisterio actual en España es una burla a la inteligencia.
        Sinceramente, tu escrito me suena a quehaydelomío, ya que seguramente, si se implantara lo que aquí se propone, perderías tu plaza o tendrías que reciclarte.
        Igual habrá que recordarte que Magisterio es la carrera más fácil del sistema universitario y que ahí acaban los que no saben qué hacer con su vida o los que no les da la nota para otra cosa.

        1. Qué agresividad, andres con minúsculas y sin tilde. Y anónimo, algo que en 5º de Primaria enseñamos a NO hacer.
          Ya entiendo (ya lo entendía) el sufrimiento de mis dos hijos en Secundaria y Bachillerato. Un sufrimiento inútil. Si hubieran tenido profesores y profesoras de verdad y no soberbios que se creen alguien por un título que, por cierto, no les ha llevado mucho más lejos que a mí, que estudié una mierda (en eso de acuerdo) de carrera. Es decir, que ni la licenciatura, ni la pedagogía, hacen profesionales de la Educación como la copa de un pino. Eso es una manera de ser, que obviamente, no se enseña en la Universidad, patética también tanto en las carreras fáciles como en las difíciles. IES llenos de cerebrines que no han podido llegar a la NASA y creen que machacando con su asignatura (muchos machaques juntos para algunas personitas) son más importantes. Algunos hasta presumen de suspender mucho, como si un arquitecto presumiera de que se le caen las casas.
          Por cierto, el sufrimiento inútil de mis hijos en Secundaria y Bachillerato fue extensivo a toda la familia y si salieron con bien y con notas altas de semejante bodrio fue, por más extraño que parezca, gracias a las clases particulares de su madre, una maestrucha de tres al cuarto, o sea yo, que me he pasado media vida solventando en mi tiempo libre lo que otros no os ganáis pero sí cobráis.
          Una de las cosas que les enseñé con más ahínco fue a torear. A torear al cutrerío que tenían que aguantar después de que yo les llevaba limpios, queridos, alimentados y con unas ganas de aprender tremendas que volvían mermadas de allí, así que se las tuve que dar aquí. Les enseñé Matemáticas, Física, Historia, Lengua… Hasta trucos para aprobar inglés sin saber inglés (eso es ser una mastra completa, afirmo)… Pero lo que más y mejor, a torear al profesorado amargado, a comerse la dignidad porque de una hija de puta ignorante dependia tener más o menos nota.
          No te digo en los temas referidos a las TIC que tan necesarias les han sido después. Lo que nos hemos reído de lo que no sabían los profesores de Informática, no te digo los otros. Y no estaban en un IES con problemas, no.
          Viven en la Universidad ahora un poco de las rentas, de las que yo les di de más, de las que les debieron dar en su instituto, un sitio que reclama alumnado como ellos y, cuando lo tienen, sólo saben hundirles la moral.
          No es pedagogía es vergüenza y sentido común,
          En Primaria falta cultura, falta referente masculino, quizá sobren marujas y falte exigencia SENSATA y no absurda por parte de las familias, pero raramente se ignora a la persona que son los niños y niñas que nos llegan. No se aprueba por la cara a nadie, se hacen adaptaciones curriculares y se ayuda a llegar al que más le cuesta, en un sistema perverso que hace desgraciados a muchos niños y niñas que podrían tener mejor vida en otras circunstancias.
          A mí me la pela ser maestra o profesora, cuando una sabe quién es y cómo está en el mundo, no necesita títulos, ese no es el debate para mí. No cuesta nada matricularse en algo más y hasta sacarse un doctorado. Pero para estar en un aula, transmitir ganas de aprender, ayudar a crecer, a quererse y a no ir por la calle mirando al suelo no hace falta un título, hace falta algo que escasea y que, por ahora, no tiene nombre, porque no viene en los libros. En los de Pedagogía tampoco.
          Es lamentable el espectáculo que da la docencia de cualquier nivel teniendo en cuenta la materia prima con la que contamos y la hermosura de un trabajo que, entre unos y otros, nos estamos cargando.
          Lágrimas como melones me caen ahora mismo solas, no son de rabia ni de desesperación, son de impotencia. Para empezar, porque el sistema permite que trabajemos de por vida en Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato y Universidad, cualquiera. Se parece a la política, es un colaero. Y lo sé porque lo sufro y porque he formado parte de tribunales de oposiciones. Es lamentable, y no se libra ni el tato, así que vamos a dejar de tirarnos piedras, el enemigo es la soberbia y una sociedad mal educada como bien podemos ver con nosotros mismos.

  2. Mira, la gente de Primaria, los que trabajan el Primer Ciclo, quieren que de Infantil vengan todos iguales, o mejor sin nada. Los de infantil quieren que vengan en blanco de su casa. Todo eso se supone que para que quien los recibe pueda partir de donde le salga de los huevos y con los 26 iguales.
    En todos los niveles hay pocas habilidades docentes para enfrentarse a niños y niñas con maneras de aprender nuevas y con ritmos distintos. Ahí es donde está el arte de la Educación, no en la felicidad que tanto nombramos ahora y nadie sabe lo que es.
    Hay mucho alumnado que llega espléndidamente bien preparado y en Secundaria empiezan a sentir un asco infinito por el estudio. Yo conozco a muchos de cerca.
    Aquí la responsabilidad es compartida, en un sitio por una cosa, en el otro por la otra. Y la familia, el municipio y el sindicato.
    Has olvidado cosas tan importantes como la expresión y comprensión oral. El método científico. Las CCBB son algo mucho más rico que lasnTIC y si yo mando a mis nenes al ÍES sabiendo sólo las cuatro operaciones matemáticas que nombras, me apalean. La resolución de problemas hay que empezarla desde Infantil, antes en casa si se puede, de una manera natural, o llegarán autómatas a Secundaria que es… Lo que quisieran muchos, todos iguales, callados y que no molesten. Pues no, son personas y cada uno un mundo, así que igual hay que olvidarse de la comodidad y aprender pedagogia práctica.

    1. Totalmente de acuerdo con la primera parte del comentario. Con la necesidad (o deseo) de que los alumnos, tiernos infantes, vengan sin pulir para poder ser moldeados por el maestro de turno. Las diferencias molestan y, las dificultades actuales para tratar con 26 (o 30) niños y niñas es todo un reto.

      Lo que no puedo compartir es la sensación de asco infinito que comentas cuando abandonan Primaria. Un asco, que reconozco que existe pero que no creo que deba culparse globalmente a los docentes de dicha etapa. El estudio es una habilidad que se va formando con los años. Los hábitos también. Y los hábitos, nos guste o no reconocerlo, se adquieren antes de llegar a esa etapa tan ¿nefasta?

      Algunos, los menos, no queremos robots. Queremos alumnos con sus diferencias, que participen y, que a su vez, también sepan comportarse. El comportamiento se adquiere en casa. Eso es algo que poco podemos hacer pero, aún menos, en Secundaria. Cualquier hábito, pasión o gusto por algo se adquiere antes de la Secundaria. Si no hay lo anterior, cualquier etapa posterior va a seguir siendo lo nefasta que nosotros queramos que sea.

      Finalmente, sin dejar de agradecerte tu aportación, tan sólo comentar que quizás convendría asumir lo que está mal (y que no sólo depende de currículums o etapas educativas concretas) para intentar realizar un tímido avance. Algo que, por mucho que cuatro se empeñen, sigue chocando con una montaña granítica de inconmensurables proporciones.

  3. Me parece que tampoco estoy de acuerdo,sobretodo porque los resultados que nos ofrece la inspección en Sevilla, las pruebas de diagnóstico ,etc nos indican que la primaria esta funcionando de forma óptima en una mayoría de centros; en cambio los centros de secundaria, incluidos los concertados presentan unos resultados lamentables. Quizás el cambio métodológico: trabajo cooperativo y colaborativo en primaria, el trabajo por proyectos integrados, el uso de la Escuela 2.0… Den pistas del por que falla la secundaria. Como ejemplo : mis alumnos trabajan por proyectos, usan el portátil , trabajan en equipo… Leen, escriben,discuten, son competentes en mates… En cambio desde el primer minuto en el instituto «le quitan el ordenador», lo sientan en filas y le ponen un tocho de folios que tienen que memorizar y examinarse sin más remedio… Y por supuesto en silencio!
    Lo siento pero no puedo estar de acuerdo.
    Un saludo

    1. Lo siento Miguel. No compro las pruebas diagnósticas de la Junta de Andalucía (ni las de otras Comunidades). Casi nunca compro pruebas de evaluación basadas en contenidos (por mucho que su nombre insinúe diagnosis o competencias básicas). Mucho menos compro las que me interesen sus resultados. Hay pruebas PISA (y no voy a entrar si son mejores o peores que las que pasa, en este caso, la Junta) que indican que las competencias lectoras y matemáticas del alumnado de Primaria en nuestro país (especialmente en Andalucía) son nefastas. Por tanto, ya tenemos el debate. ¿Creemos lo que nos gusta o tenemos en cuenta la variedad de resultados que nos ofrecen las diferentes pruebas?

      En referencia al trabajo que, a nivel personal (y que, en parte, conozco porque lo has vertido en diferentes medios) me parece fantástico. Como me parece fantástico el trabajo de muchos, muchísimos maestros que están realizando. Más allá de eso y de los trabajos por proyectos, disfrutes con la lectura, con la escritura, competencias bien adquiridas en diferentes ámbitos… eso es algo que depende en demasía del Claustro. Más bien de los docentes y de su implicación en el cambio.

      Finalmente, no me gustaría dejar en el tintero el tema que comentas de la retirada de los ordenadores en Secundaria y los «tochos» que les ponen. Sólo comentarte que hay centros y centros, y profesores muy diferentes (en cuanto a metodología). Es por ello que, siempre que realicemos un análisis individual o de experiencias personales, estamos abocados a poder dar información sesgada. Un sesgo que, por ideología o por empirismos tomados como el todo, nos hace cometer errores importantes en nuestras apreciaciones. A propósito… ¿es tan mala la adquisición del silencio como hábito cuando está hablando un adulto?

      Un gran saludo de vuelta.

      1. Los silencios son buenos y necesarios, de hecho son imprescindibles en ciertos momentos de los aprendizajes, pero el silencio obligado e impuesto durante horas para asimilar contenidos no tiene ningún sentido. A mis alumnos no les callo por obligación, son ellos los que sienten la necesidad de escuchar porque se interesan por lo que hacen o van a hacer, saludos

  4. Gracias, Jordi, por tu post. Cuantas preocupaciones por los ríos, montañas, huesos y demás innecesarios ejercicios memorísticos.
    Tensa tanto al alumnado como a las familias que entran al trapo en la inutilidad del sistema.
    Saludos.

    1. El sistema está viciado Salvador. El sistema se perpetúa porque interesa que se perpetúe. Hay pocos motivos para la esperanza pero, mientras siga habiendo alguno (y padres comprometidos), siempre queda ese atisbo de ver una luz al final del túnel.

      La memoria es importante de potenciar. Más aún el establecimiento de diferencias entre lo necesario y prescindible.

  5. Si yo tuviera que montar una escuela, y la ley me lo permitiera, haría poco caso de los currículos oficiales. Entre otros motivos porque la lógica de algunas materias lleva implícita su propia forma de desarrollo, mientras que en otras la elección y la secuencia de los contenidos son totalmente arbitrarias y vienen dictadas por la tradición, los criterios y las preferencias de las autoridades reconocidas y las modas de cada época.

    Nadie duda de la necesidad de unas orientaciones generales acerca de lo que es más conveniente en cada etapa educativa (aunque si los docentes estuvieran bien preparados no las necesitarían), pero hay dos razones poderosas para evitar cualquier intento de regular con excesivo detalle qué es lo que se debe enseñar.

    La primera de ellas es que la experiencia de aprender, aunque pueda ser similar, es única para cada persona y las decisiones que se tomen deben basarse en el respeto y el aprovechamiento de esta singularidad. La segunda razón, que no se puede separar de la primera, es que cada cual debe ser protagonista de su propio aprendizaje, lo que implica hacerse responsable de él y tomar decisiones al respecto.

    http://www.otraspoliticas.com/educacion/piratas

    1. No es sólo el currículum. Es el seguidismo (o mejor dicho, la manera como se sigue el mismo) por parte de la mayoría de docentes. El currículum es más flexible de lo que pudiera parecer. Deja más libertad de la que muchos están dispuestos a asumir.

      El enlace de las asignaturas es algo que sí debe revisarse. No es de recibo que, en algunas asignaturas, se repitan contenidos. Que se vaya para adelante y para atrás cual un yoyo sin posibilidad de llegar a ningún sitio más allá del propio repliegue del carrete de hilo.

      La clave: individualizar aprendizaje (como bien comentas) y establecer unos patrones claros sobre qué enseñar y cuándo. Más allá de ello… falsa imaginería.

  6. De acuerdo muy de acuerdo en simplicar en simplificar la primaria, contenidos yo yo y memorizaciones inútiles, de acuerdo con tus objetivos básicos, aunque yo añadiría uno que pienso que es muy importante: la educación emocional. ¿Qué opinas?

    1. El tema de la educación emocional es algo muy controvertido. Un tema para muchos tabú, para otros de exclusión necesaria y, para una minoría, de necesaria introducción en todas las etapas educativas. Es decir, un tema muy complejo, para ser abordado dentro de un currículum formal y, más allá de las prácticas metodológicas y del cariño hacia sus alumnos que puedan experimentar los docentes.

      Sólo un inciso antes de finalizar… gestionar emociones es algo muy difícil. Y, aún más si las emociones que se han de intentar gestionar son las de terceros.

  7. Perdonad: Soy maestra, durante más de 25 años he trabajado en Educación Infantil. Sí, sí … no sé que hacen? sólo juegan, sólo hacen recreo, sólo cantan! … pero: por qué no leen?, por qué no resuelven problemas?, no esciben en manuscrita, què pecado!!!, Solo se quejan ( qué padres!, qué falta de hábitos!, qué falta de normas básicas ! ), solo piden: material, más horas de refuerzo, menos alumnos por aula, más inversión en material . Estos són los comentarios de los propios compañeros, la verdad es muy triste!
    Ahora trabajo en primária cuestiones forzosas de salud y edad ). Es triste comprobar que los mismos maestros de primaria desconocen la realidad de un niño de 2 ‘5 años que llega a la escuela y del laborioso y paciente trabajo que se realiza durante el parvulario. Es triste observar que es más importante los resultados estadísticos( que unos señores que se relacionan sólo con una sila detrás de una mesa y un ordenador) tienen más valor para un MAESTRO que las PERSONAS ( sea cual sea su tamaño en cm.) con las que CONVIVE CADA DIA con sus alumnos, que olvidan que su trabajo son las personas ( sea cual fuere su tamaño, su aspecto, sus capacidades, su lengua, su religión … ) sólo cuentan las personas sus SENTIMIENTOS, sus PROGRESOS, sus SUEÑOS, sus POSIBILIDADES… Sinceramente, creo que mi trabajo es muy humilde, por mi parte, y a la vez muy ambicioso; sólo poder proporcionar el estímulo, la forma, el recurso, el apoyo, el respeto, la información… que cada uno de mis alumnos pueda necesitar en un momento determinado.
    A todos ellos, mis alumnos, que han sido muchos, les pido perdón, por no haber sabido respetarlos, escucharlos, apoyarlos, incentivarlos, llevarlos más lejos…
    Y les doy las grácias, humildemente por todo lo que he aprendido de ellos. sus leccciones humanidad, sus baños de humildad, su contagiosa ilusión, su apetito de saber, su sexto sentido de saber reconocer las virtudes, defectos y necesidades del » alma» ( y no soy creyente ), su ansia de saber, su espirito de luchar por lo que interesa …
    Los maestros ( en minúscula ) tenemos mucho que aprender de nuestros verdaderos MAESTROS!!

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