Sin ideas

Ha sido sentarme frente al ordenador y quedarme sin ideas. Tenía muy claro que quería escribir acerca de la excesiva atomización de debates educativos en las redes sociales o, incluso me reservaba en la manga la posibilidad de hacerlo contestando a determinados personajes con los que ayer, de nuevo, volví a toparme en Twitter. Pero, la verdad, es que no sé qué me ha pasado que me he quedado sin ideas. Bueno, más bien sin ganas de reiterarme en ciertas cosas y, por ende, de seguir dando importancia a algunos buitres, de nula capacidad intelectual ni ganas de debate, que pululan por determinados lugares. No son falta de argumentos, son falta de ganas de debate con ciertas personas a las que lo único que les gustaría sería, si pudieran, ponerte frente a un pelotón de fusilamiento porque te tienen entre ceja y ceja. Y no me vale la disculpa de su juventud o la necesidad de pertenecer a una secta. Dan miedo.

Pero tampoco quería hablar de lo anterior. Ni de encontrarme los libros de Ken Robinson en la sección de autoayuda de las librerías al lado del de Mindfulness para dummies. Quizás no tengo muy claro qué quería escribir en ésta, mi bitácora personal. De verdad que me he quedado muy falto de ideas. Bueno, de ganas de abrir melones, sandías u otras frutas evangelizadoras. Hoy, además, me he tenido que tomar un café descafeinado y eso no funciona para activar esa neurona que está en período de reposo permanente. Demasiado reposada está la jodida pero tampoco es cuestión de estresarla a estas alturas de curso. Que el personal estamos cansados. Muy cansados.

Por cierto, ¿soy el único que se siente falto de fuerzas? Es que veo la ilusión desbordante y energías de algunos (al menos en las redes) y yo quiero saber qué se toman. Y, por favor, que sea algo que no enganche, químicamente testado y con amplísima evidencia científica. Yo es que no puedo. Ni puedo y creo que me estoy regodeando en ese «no poder». La negatividad según algunos o, un ejercicio de realismo, es lo que tienen. Creo que toca ir con urgencia al psicólogo. O sustituirlo por más horas de Twitter, más litros de horchata y esos largos paseos que ya apetecen al lado de la playa. Ganas de vacaciones. Y no pocas. Es lo que tiene tener poca vocación y muchas ganas de vacación.

Os recomiendo que cambiéis de lectura matutina porque, sinceramente, esto ya no es lo que era ni, por desgracia, tiene visos de que lo vuelva a ser.

Imaginaos si estoy mal a estas alturas de curso que, incluso me planteo ir a dar alguna charla de esas a las que me invitan ;)
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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